El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo envió más de 24.000 lámparas recargables a Cuba

Los dispositivos buscan restablecer las condiciones mínimas de habitabilidad para miles de familias damnificadas en las provincias orientales tras el paso del huracán Melissa

Un hombre de espaldas muestra una lámpara portátil a otro hombre sentado frente a dos cajas sobre una mesa
Un funcionario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo muestra una lámpara recargable a un ciudadano en Cuba (@PNUDCuba)
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Más de 24.000 lámparas recargables llegaron este miércoles a Cuba como parte de los recursos movilizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para apoyar a las familias afectadas por el impacto, el pasado año, del huracán Melissa en las provincias orientales de la isla.

Según informó el PNUD Cuba en sus redes sociales, las 24.830 lámparas están destinadas a la recuperación de condiciones básicas de habitabilidad de los damnificados tras el azote del temporal el pasado octubre.

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El PNUD refirió que estos bienes fueron adquiridos con aportes del Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF) de la ONU, a través de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), así como de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO) y de la Organización de Estados Africanos, Caribeños y del Pacífico (OACPS).

Un hombre mayor señala una lámpara portátil recargable colocada sobre un muro de concreto
Un hombre observa una lámpara recargable entregada por el PNUD a Cuba como parte de una donación de más de 24.000 unidades (@PNUDCuba)

Asimismo subrayó que, en trabajo conjunto con las instituciones cubanas y socios de la cooperación internacional, coordinó la movilización de los recursos y las acciones para apoyar con cobertura energética básica a personas vulnerables, cuyas condiciones se agravaron por el paso de Melissa y la emergencia energética existente en la isla.

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En ese sentido el PNUD señaló que “el acceso a servicios críticos de energía es uno de los retos fundamentales actuales para la población cubana” y afirmó que seguirá trabajando en “garantizar el acceso a estos recursos por quienes más lo necesitan”.

Captura de una publicación en redes sociales con fotografías de mujeres sosteniendo lámparas LED recargables
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo distribuyó 24.830 lámparas recargables a familias afectadas por la crisis energética en el oriente de Cuba (@PNUDCuba)

Para la recuperación por el paso del poderoso huracán, el PNUD respondió hasta el pasado mayo con donativos de módulos de techo para viviendas, lonas, colchones, mantas térmicas, generadores eléctricos, estaciones de energía solar y arroz.

El organismo indicó que la llegada de las lámparas recargables se produce en un contexto de dificultades para el traslado hacia Cuba de recursos humanitarios de primera necesidad y para su distribución en las zonas rurales afectadas.

Esta semana la ONU en Cuba lamentó que enfrentó “más costos y demoras” para enviar a la isla un cargamento de 213.000 frascos de prenatales, adquiridos por UNICEF, con apoyo del Gobierno de Corea del Sur, con destino a la nutrición de alrededor de 30.430 mujeres embarazadas y en período de lactancia.

Una mujer de pie y varias sentadas en un pasillo sostienen cajas y lámparas solares portátiles frente a murales coloridos
Varias mujeres en Cuba reciben las lámparas recargables distribuidas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (@PNUDCuba)

La donación arribó al país caribeño en un contexto de profunda crisis económica, marcado por la escasez de productos básicos como alimentos y medicinas.

El huracán Melissa cruzó a finales del pasado octubre la zona este de la isla con categoría 3 (de 5) en la escala Saffir-Simpson con vientos de 200 kilómetros por hora y precipitaciones de hasta 400 milímetros en algunos puntos del país.

De acuerdo con las evaluaciones del régimen cubano, su impacto no dejó víctimas mortales, pero sí cuantiosos daños materiales a más de 116.000 viviendas, así como 600 infraestructuras médicas estatales, más de 2.000 centros educativos, unas 100.000 hectáreas de cultivos e infraestructuras de transporte, telecomunicaciones, electricidad y abasto de agua.

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