Iglesia Católica advierte sobre crisis social, desempleo y deterioro de valores en Costa Rica

Líderes religiosos hicieron un llamado a fortalecer el empleo, la seguridad social y la dignidad humana ante los desafíos actuales del país

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Mons. José Rafael Quirós Quirós hizo un llamado a las autoridades y a la ciudadanía a fortalecer la justicia social y el bien común.
Mons. José Rafael Quirós Quirós hizo un llamado a las autoridades y a la ciudadanía a fortalecer la justicia social y el bien común.

La Iglesia Católica en Costa Rica lanzó un fuerte llamado de atención sobre la situación social, económica y cultural que enfrenta el país, marcada por el desempleo, la informalidad laboral y una creciente crisis de valores.

Durante una homilía pronunciada en el Santuario Nacional San José, las autoridades eclesiásticas destacaron la importancia del trabajo como un elemento fundamental para la dignidad humana y la construcción de una sociedad más justa, en medio de un contexto que calificaron como “alarmante” en varios ámbitos.

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“El trabajo es parte de la obra transformadora de la creación, donde la voluntad de Dios es que todo conduzca a la plenitud, lo que implica humanización y justicia social”, señalaron.

En ese sentido, la Iglesia subrayó que el país atraviesa una etapa compleja, caracterizada por desafíos que impactan directamente a las familias costarricenses. Entre ellos, mencionaron la pérdida de valores, el aumento de la violencia y el avance del narcotráfico, fenómenos que —según indicaron— afectan la convivencia social y la estabilidad nacional.

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“Vivimos una crisis cultural que afecta nuestra escala de valores, desde la falta de respeto por la verdad, la justicia y la vida, hasta la proliferación de la violencia y el destructivo narcotráfico”, advirtieron.

A esta situación se suma la preocupación por el desempleo y la precariedad laboral. De acuerdo con datos citados por la Conferencia Episcopal, aún hay 154,000 costarricenses sin empleo formal, mientras que más de 42,000 personas se mantienen en condiciones de informalidad, sin acceso a seguridad social ni garantías laborales.

Los líderes religiosos señalaron que estas cifras reflejan la necesidad urgente de fortalecer políticas públicas que impulsen el empleo formal, no solo como motor económico, sino también como garantía de estabilidad para sistemas clave como el de salud y pensiones.

La Iglesia Católica alertó sobre el aumento del desempleo y la informalidad en Costa Rica. (Cortesía: Liga Internacional de los trabajadores)
La Iglesia Católica alertó sobre el aumento del desempleo y la informalidad en Costa Rica. (Cortesía: Liga Internacional de los trabajadores)

En este punto, la Iglesia hizo énfasis en la importancia de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), a la que calificaron como un “patrimonio histórico” del país y un pilar fundamental en la protección de los sectores más vulnerables.

“La seguridad social protege solidariamente a sus habitantes, garantizando el acceso a la salud como un derecho humano”, señalaron, al tiempo que recordaron el papel histórico de la Iglesia en la promoción de este modelo solidario.

No obstante, también advirtieron sobre los riesgos que enfrenta la institución en la actualidad, señalando que existen amenazas que podrían comprometer su sostenibilidad a largo plazo, incluyendo casos de corrupción.

“Es alarmante e inmoral que algunos quieran socavar la estabilidad de nuestro sistema de seguridad social o se sirvan de él para cometer actos indebidos”, enfatizaron.

Otro de los puntos abordados fue la crisis en el sector agrícola, donde los obispos alertaron sobre la vulnerabilidad de la producción nacional frente a factores externos. En este sentido, insistieron en la necesidad de avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria, reduciendo la dependencia de importaciones y fortaleciendo la producción interna.

Tesoro de semillas en Costa Rica
También se abordaron los desafíos que enfrenta el sector agrícola y la seguridad alimentaria del país. (Photo by Ezequiel BECERRA / AFP)

También señalaron problemáticas específicas que enfrentan productores de frijol, café y pequeños ganaderos, así como las dificultades económicas en comunidades costeras, donde persisten altos niveles de pobreza y desempleo.

En el plano social, la Iglesia expresó su preocupación por lo que denominó una “cultura de la muerte”, vinculada a prácticas y visiones que, según indicaron, atentan contra la dignidad de la vida humana, incluyendo el aborto y la eutanasia.

Pese a este panorama, el mensaje central estuvo marcado por un llamado a la esperanza, inspirado en la fe cristiana y en el ejemplo de San José, a quien presentaron como modelo de trabajador, padre y servidor fiel.

Asimismo, hicieron un llamado directo a las autoridades de los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, para que actúen con transparencia, responsabilidad y compromiso con el bien común.

Finalmente, invitaron a la ciudadanía a no caer en la indiferencia frente a los problemas del país y a asumir un rol activo en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa.

“La fe no es solo un concepto, sino una fuerza que impulsa la transformación. Costa Rica necesita esperanza, diálogo y compromiso para enfrentar sus desafíos”, concluyeron.

Las declaraciones fueron emitidos como parte de la homilia en memoria liturgica de San José Obrero.

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