Ministerio de Salud presenta plan para enfrentar la enfermedad renal crónica no tradicional en Costa Rica

Una nueva iniciativa gubernamental plantea el aumento de la formación comunitaria y la promoción de hábitos saludables para disminuir el riesgo y la aparición de esta enfermedad, concentrando recursos en las zonas más afectadas del país

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El silencioso aumento de la enfermedad renal crónica alerta a médicos, pero los nuevos tratamientos abren una puerta de esperanza
Una reducción del 44% en los casos fue reportada en comparación con el año anterior, dato que las autoridades atribuyen tanto a la vigilancia epidemiológica ampliada como a programas de educación concebidos para las áreas más vulnerables (Freepik)

La estrategia nacional para la prevención de la enfermedad renal crónica no tradicional fue presentada por el Ministerio de Salud de Costa Rica para reducir la incidencia de este padecimiento fortaleciendo las capacidades comunitarias y capacitando a voluntarios para que difundan prácticas de prevención, en especial en las regiones de Guanacaste y Upala, donde la situación epidemiológica es más aguda.

La incidencia de enfermedad renal crónica no tradicional cayó 44% en 2025

De acuerdo con datos de la Dirección de Vigilancia de la Salud, en 2025 la notificación de casos de enfermedad renal crónica descendió un 10.32%, al pasar de 9,027 casos en 2024 a 8,095 en 2025. La reducción fue aún más marcada en el subgrupo de enfermedad renal crónica no tradicional, donde los registros registraron una caída del 44%, con una disminución de 100 casos en 2024 a 56 en 2025.

Estas cifras se atribuyen a los esfuerzos de vigilancia epidemiológica y a la capacitación local en prevención y promoción de la salud, en donde los líderes comunitarios han sido capacitados para mejorar la alfabetización sanitaria y fomentar hábitos saludables entre los grupos más vulnerables.

Factores laborales y ambientales agravan el riesgo en Guanacaste y Upala

La enfermedad renal crónica no tradicional afecta mayormente a personas que trabajan en condiciones riesgosas, siendo factores determinantes la exposición a plaguicidas, ambientes de estrés térmico, el consumo de agua contaminada, la deshidratación y las jornadas extenuantes que inducen un aumento continuo de la temperatura corporal. Esta realidad se presenta con mayor intensidad en las provincias de Guanacaste y Upala, donde, de acuerdo con la directora de vigilancia de salud, Jennyffer González, “la provincia de Guanacaste es la que nos ha demostrado a través de los datos de mortalidad o de incidencia de esta enfermedad, que es la que tiene los mayores casos en esta provincia y por eso hemos centrado las acciones específicamente en ellos”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un informe señala que factores como el uso de plaguicidas, el estrés térmico y el acceso limitado a agua segura incrementan la aparición de la afección en trabajadores de estas zonas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La medida incluye la capacitación de “educo-educadores” comunitarios a través del proyecto “1:ECoS”, enfocado en fortalecer la capacidad preventiva y de promoción de la salud para atender de manera integral la problemática, especialmente en zonas caracterizadas por condiciones climáticas extremas y factores laborales adversos.

Recomendaciones sanitarias y llamado a la prevención en el entorno laboral

El Ministerio de Salud recomienda múltiples acciones individuales y colectivas para disminuir la vulnerabilidad ante daños renales, en especial durante eventos inesperados que puedan agravar los factores de riesgo. Entre estas medidas figuran la correcta hidratación, disminuir el consumo de azúcares añadidos, procurar una alimentación saludable, controlar enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, reducir el uso de sal, evitar el consumo de tabaco y alcohol, usar protección adecuada en el trabajo y mantener la actividad física. También se insiste en que los medicamentos se consuman exclusivamente bajo recomendación médica.

El llamado oficial enfatiza la necesidad de crear conciencia, tanto en los ámbitos personales como laborales, promoviendo la adopción de hábitos saludables y el control riguroso de enfermedades crónicas para evitar la progresión del daño renal.

La estrategia presentada refuerza el enfoque preventivo, priorizando la educación y la acción comunitaria, ante un mal que persiste de forma diferenciada en contextos laborales y geográficos específicos como Guanacaste y Upala.