"Se ha visto que las dos medidas más eficaces para controlar la pandemia son, por un lado, la cuarentena y el segundo punto es el testeo" (Shutterstock)

Desde el inicio de la pandemia, los expertos médicos y de salud pública claman por una mayor cantidad de pruebas de coronavirus para controlar el avance de la enfermedad. De eso no hay dudas: a más testeos, más detección de casos positivos, más personas infectadas se aíslan, lo cual da como resultado una menor propagación del virus.

Sin embargo, lo que no se describió cuidadosamente es cómo implementar tales pruebas.

Durante al menos dos meses, la demanda por el acceso a reactivos, hisopos y pruebas llevó a un verdadero cuello de botella. Saldada esta cuestión, el factor limitante ahora, está dado por una cuestión de operaciones y logística. Ocurre que, en ausencia de un tratamiento eficaz, y en tanto no se descubra una vacuna para prevenir el COVID-19, la mejor manera de bloquear la transmisión es separar a las personas infectadas. Y en ese punto, la transmisión comunitaria continua exige un enfoque agresivo para lograr este objetivo.

Un estudio publicado en Jama Network propuso un enfoque de detección diseñado para maximizar el número de personas infectadas que son detectadas.

Los investigadores de la Universidad de Yale Edward H. Kaplan, PhD y Howard P. Forman, MD, MBA plantearon “tres estrategias de prueba complementarias que juntas pueden lograr este objetivo”. Yenumeraron: “El primer punto es eliminar la derivación médica y las restricciones de costos en las pruebas de individuos con síntomas, para que cualquier persona con síntomas que sugieran COVID-19 pueda ser examinada”.

En tanto, “el segundo enfoque más intensivo es implementar pruebas específicas en lugares donde se puedan encontrar personas con mayor probabilidad de infectarse. Dichos sitios centinela se seleccionarán inicialmente en función de la densidad de población dentro de las viviendas (por ejemplo, hogares de ancianos, viviendas públicas o colectivas, edificios de apartamentos) y por comunidad (población por milla cuadrada), según lo informado por la información local sobre los casos de COVID-19, hospitalizaciones y muertes. Los sitios de prueba también incluirían ubicaciones donde los residentes pueden congregarse, como supermercados o farmacias”.

Por último, sugirieron “reservar una pequeña cantidad de pruebas para el cribado aleatorio de la población”. “Este enfoque proporciona el punto de referencia para evaluar si los sitios centinela están detectando eficientemente a personas con infecciones. Los sitios donde el rendimiento no es sustancialmente más alto que la prevalencia de población estimada se abandonarían en favor de otros sitios centinela de alto riesgo”, aseguraron los investigadores.

El médico neurólogo Conrado Estol analizó las tres estrategias para controlar la epidemia en base al testeo propuesta en la investigación y coincidió en que “son mejores que hacer testeo masivo, ya que se puede focalizar el testeo y analizar más específicamente a población previamente seleccionada”.

El testeo en los barrios vulnerables debe ser más activa y sostenida en el tiempo para tratar de bloquear el virus (Shutterstock)
El testeo en los barrios vulnerables debe ser más activa y sostenida en el tiempo para tratar de bloquear el virus (Shutterstock)

Consultado al respecto por Infobae, el médico infectólogo Eduardo López consideró que “se ha visto que las dos medidas más eficaces para controlar la pandemia son, por un lado, la cuarentena amplia, precoz y lo más restrictiva posible y que dure el tiempo que sea necesario según cómo evolucione la curva; y el segundo punto es el testeo”.

“Ahora, la estrategia de testeo no es masiva, sino que hay escalas”, destacó el especialista que integra el comité de expertos que asesora al Gobierno en la materia, quien señaló que en la Argentina “en primer término se testea a los individuos que tienen algún síntoma, y en este punto en el país se estableció que se requiere fiebre leve de más de 37.5, más alguna de las otras manifestaciones: o tos, o dolor de garganta, o fatiga, y se incorporó luego la presencia de pérdida del olfato o del gusto -o trastornos en los mismos- durante dos o tres días aunque la persona no presente fiebre”.

López agregó que “el otro grupo de personas que se testea es el de las personas que ingresan a un centro de salud con una enfermedad respiratoria o neumonía grave, y finalmente el personal de salud o personal esencial”.

Para él, con una tasa de 2.344 test por millón de habitantes realizados en el país, “en la medida que se pueda testear, por ejemplo, a los pacientes sospechosos en los barrios vulnerables, aunque tengan muy pocos síntomas y aislar los positivos se va a limitar la transmisibilidad dado que se saca fuera del barrio a un individuo que contagia”.

“Algunos países ya hacen el testeo sin necesidad de tener fiebre sumado a otro síntoma, sino que la fiebre es un síntoma más, o sea que si un individuo tiene dolor de garganta, o tiene tos, o síndrome gripal aunque no tenga fiebre se testea; ese es otro criterio”, aportó López, para quien “por otro lado, cuando se testea en los barrios vulnerables, hay contactos estrechos que tienen muy pocos síntomas, o son lo que los médicos llaman oligosintomáticos y cuando se estudian tienen el virus, con lo cual también tienen que aislarse”.

Finalmente, consideró que “la situación de testeo en los barrios vulnerables debe ser más activa y sostenida en el tiempo para tratar de bloquear el virus, que en el resto de la ciudad donde el virus está circulando con mucha menor intensidad”. “Para que esta situación siga así es que continúa siendo eficaz la cuarentena como herramienta para que la gente salga lo menos posible y evitar así la diseminación en otras partes de las ciudades”, analizó.

En la misma línea, Estol consideró que “mirando los resultados en el resto de mundo, debe aumentarse el número de tests PCR para detectar el virus en el país y el foco hay que ponerlo en asentamientos/villas/distritos de bajo nivel económico porque allí la gente es más vulnerable, ya sea por las condiciones de vivienda e higiene y en lo biológico por alta carga de enfermedades crónicas como obesidad, diabetes e hipertensión”. “En esos lugares llevaría a cabo un testeo extenso de sintomáticos y agregaría aleatorios para detectar sub-zonas ‘calientes’ con alto nivel de contagio -opinó el especialista-. A partir de la detección, haría búsqueda de contactos con asistentes sanitarios y los contagiados deberían ser aislados fuera de sus casas”.

Y sobre la estrategia de rastrear -y testear- a los contactos de los positivos, el especialista destacó que “si bien la metodología de pesquisar a los contactos y aislarlos es fundamental, ni siquiera Corea del Sur, que tuvo un manejo de la pandemia que es tomado como modelo por muchos países pudo usar el rastreo de contactos en el pico de su brote”.

El Plan Detectar como estrategia para acercar el testeo a los más vulnerables

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El programa Detectar (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina), que comenzó a implementarse en el país busca testear a personas con sintomatología de COVID-19 de sectores vulnerables para darles atención temprana y aislarlas de ser necesario en caso de ser positivas.

Analía Rearte, directora nacional de Epidemiología y Análisis de Situación del Ministerio de Salud, aseguró que “no se espera que las personas vayan al sistema de salud, sino que lo que se hace es una estrategia activa en donde se va a la búsqueda de los casos para detectarlos lo mas tempranamente posible”.

Y, en ese sentido, remarcó que “la detección no puede estar alejada del barrio sino que se tiene que realizar en el mismo barrio”.

En ese sentido, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti aclaró también que el objetivo de la cartera sanitaria es llevar la detección temprana en los barrios populares de todo el país: “Vamos a trabajar para podes descentralizar esta estrategia en todos los barrios populares de la ciudad de Buenos Aires, trabajando también con la provincia de Buenos Aires y las 24 jurisdicciones del país”.

Entre los más comprometidos se encuentran los que están ubicados en la Ciudad de Buenos Aires, donde desde el inicio de esta estrategia el 5 de mayo hasta el 17, en el Barrio 31 ya se le efectuaron test de PCR a 818 personas de las cuales fueron confirmadas 530 con COVID-19. Esto arroja un 65% de casos positivos entre los hisopados.

En tanto, en el Barrio 1.11.14 en lo que va de operativo sanitario ya se visitaron 411 Hogares, se testearon a 290 personas, de los cuales se confirmaron positivos 140.

“La estrategia apunta a identificar los convinientes y contactos estrechos de los casos confirmados y realizarles el hisopado para evitar nuevos contagios -explicaron a Infobae fuentes del Ministerio de Salud porteño-. Y si da positivo, de acuerdo al caso clínico es derivado para su tratamiento a un hospital o se aisla en uno de los hoteles designados a esos fines”.

El plan nacional Detectar comenzó ayer lunes en Rosario en los barrios considerados más vulnerables o populosos y el objetivo en esta primera semana es hacer unos 50 testeos por día para identificar casos de coronavirus y darles atención temprana.

Según el cronograma proporcionado a Télam por las autoridades a cargo de los operativos que se enmarca en el Plan Detectar, los testeos continuarán los próximos días por otros barrios como el Casiano Casas, Comunidad Qom, La Tablada y las Flores en el horario de 9 a 17.

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