El lavado de manos y la limpieza de superficies son las principales recomendaciones de cuidado personal (Shutterstock)
El lavado de manos y la limpieza de superficies son las principales recomendaciones de cuidado personal (Shutterstock)

El aislamiento social es una de las medidas más efectivas para reducir la circulación del coronavirus a nivel local y esta recomendación llegó a nuestro país: desde la hora cero del viernes, salvo algunas excepciones, todos los ciudadanos deben permanecer en sus hogares, según reza en el decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente Alberto Fernández.

Muy lógica y acertada, la medida se encuentra a tono con las tomadas en todo el mundo para luchar contra la pandemia mundial producida por el COVID-19.

La Argentina con sus habitantes tan demostrativos está aprendiendo, y debemos tomar conciencia. Olvidarnos del beso, del abrazo que nace de manera espontánea, del mate, de las reuniones con la familia o los amigos, de todo aquello que tanto nos destaca entre los habitantes de todo el mundo. El minuto a minuto debe ser respetado, con las medidas que se dispongan y esto y el estar juntos más tiempos, hace que en una familia se deban establecer conductas.

Estamos frente a un estado de alerta, que requiere de un alto compromiso de todos los habitantes -grandes y chicos-. Los hábitos se adquieren y son modificables, de acuerdo a la dinámica de cada familia, ponerse de acuerdo en la implementación de reglas básicas es la consigna y también de la mano vendrá el esfuerzo de cada uno de los integrantes para evitar conflictos.

Al escuchar las noticias acerca de un aislamiento obligatorio, inmediatamente se despierta el estado de alerta y la preocupación organizativa. Surgen también sentimientos respecto al momento sensible, y se debe buscar la manera de explicar esta coyuntura a los más pequeños, que deben entender que permanecerán en el hogar, pero que las vacaciones no se extendieron, sino que estamos atravesando un problema de salud mundial.

En casos de grupos familiares reducidos, el problema no es mayor. El mismo suscita ante familias numerosas con la presencia de niños. O la inquietud se manifiesta frente a familiares, padres, abuelos que pueden estar en geriátricos.

Se debe buscar la manera de explicar esta coyuntura a los más pequeños (Shutterstock)
Se debe buscar la manera de explicar esta coyuntura a los más pequeños (Shutterstock)

En un principio se deberían tomar las precauciones recomendadas por los especialistas:

- Lavado de manos

- Uso de alcohol en gel

- Limpieza de superficies

- Ventilación de los ambientes

- Cuidados personales de higiene y vestimenta

Después, tratar de manejar la incertidumbre que genera el momento, esas reacciones emocionales y conductuales ante el inesperado cuadro.

Este coronavirus obliga a adaptarnos a situaciones dinámicas y cambiantes, generando momentos y situaciones de estrés, disparándose la irritabilidad, la inestabilidad, los nervios, la ansiedad.

Debemos ser cautos al momento de obtener información, y asegurarnos de que la misma sea fidedigna y proveniente de buenas fuentes y siempre estar expectantes a las directrices del Ministerio de Salud. Siempre tratar de diferenciar lo que es real de los rumores, pues eso es lo que debemos transmitir a los niños, y también a los adultos mayores, que quizá no alcancen a comprender la situación .

De alguna manera se debe mantener el control, porque no se puede cambiar lo que está pasando. Se presenta un nuevo escenario, y hay que adaptarse al nuevo momento.

Se debe planificar el tiempo, establecer horarios para realizar las actividades escolares de los niños y laborales los adultos y dejar espacio para las actividades lúdicas en familia (Shutterstock)
Se debe planificar el tiempo, establecer horarios para realizar las actividades escolares de los niños y laborales los adultos y dejar espacio para las actividades lúdicas en familia (Shutterstock)

Organizar la rutina es imprescindible, prefijar las tareas, fijar acuerdos sobre el uso de los espacios comunes, respetar los horarios y costumbres de las personas que conviven.

Se debe planificar el tiempo, establecer horarios para realizar las actividades escolares de los niños y laborales los adultos si es que estos pueden mantener su actividad laboral.

También planificar las horas de ocio y actividades lúdicas conjuntas ( juegos de mesa o ver películas ) y no se debe abusar de tareas poco enriquecedoras, dando lugar a ese tiempo para actividad física.

También quizá en este tiempo se puedan realizar esas tareas que por falta de tiempo nunca se encuentra el momento ideal, como ordenar ropa, realizar lecturas, o arreglar algo que desde hace tiempo está roto.

La tecnología puede servir porque los más pequeños quizá enseñen mientras están con los mayores a poder usar nuevas aplicaciones, o conectarnos con familiares, y no sufrir el sentimiento de soledad. En el caso de los mayores, se encontrarán más acompañados, debe pensarse también en la alimentación, en provisiones, en los medicamentos por ejemplo. Y pensar que el minuto a minuto puede compararse con un semáforo, en el que la luz roja es un “no hacer reuniones”, la amarilla precaución y “sólo salir ante la necesidad de ir al supermercado o la farmacia”, y la luz verde “hacer lo que uno quiera dentro del hogar, limpiar, ver películas y estudiar”.

* Stella Maris Cuevas (MN 81701), médica otorrinolaringóloga, experta en olfato, alergista. Presidente de la Asociación de ORL de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)

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