El terremoto de 7,4 que sacudió Colombia este lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar en Chocó, fue el de mayor magnitud registrado en el país en la última década y reabrió una pregunta histórica: cuál ha sido el sismo más fuerte documentado y qué cambios dejaron las tragedias sísmicas en las normas de construcción y en la gestión del riesgo.
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, el evento de este lunes tuvo una profundidad de 96 kilómetros y una duración cercana a un minuto. Se sintió en Cali, Medellín, Bogotá, Ibagué, Armenia, Pereira y Manizales, y también en Venezuela, Ecuador y Panamá.
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El antecedente mayor sigue estando en el Pacífico. Según el Servicio Geológico Colombiano, el 31 de enero de 1906, a las 10:36, ocurrió frente a las costas de Colombia y Ecuador el terremoto más potente registrado instrumentalmente en la historia del país, con magnitud 8,8.

Ese sismo generó un tsunami con olas de entre dos y cinco metros que golpeó poblaciones costeras. El SGC precisó que las playas de Tumaco, Francisco Pizarro, Mosquera, Olaya Herrera, La Tola, El Charco, Santa Bárbara, Guapi y Timbiquí quedaron sumergidas por el mar, y que algunos reportes históricos estiman alrededor de 600 personas muertas.
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El 25 de enero de 1999, un terremoto de magnitud 6,2 con epicentro cerca de Córdoba, Quindío, afectó sobre todo a Armenia, Pereira, Calarcá y municipios vecinos. Dejó cerca de 2.000 muertos; otros registros citados por el SGC y el Dane consignan 1.185 fallecidos, 8.536 heridos y más de 35.000 viviendas destruidas.
La Red Sismológica Nacional contó 138 réplicas en el mes posterior al evento principal. La más fuerte ocurrió cuatro horas después y alcanzó magnitud 5,5.
Mucho antes, el 18 de mayo de 1875, un terremoto destruyó gran parte de Cúcuta y poblaciones vecinas. Los registros históricos estiman entre 800 y 1.500 fallecidos, además de miles de viviendas colapsadas, y el daño obligó a reconstruir prácticamente la ciudad.
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Otro episodio decisivo ocurrió el 31 de marzo de 1983, en Jueves Santo, cuando un sismo de magnitud 5,5 derrumbó el centro histórico de Popayán. Aunque su magnitud fue moderada, la poca profundidad, cercana a 15 kilómetros, y la vulnerabilidad de las construcciones provocaron cerca de 250 muertes y alrededor de 1.500 heridos. De esa tragedia salió el primer Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes, base de la norma que hoy regula la construcción en el país.
El Chocó también tiene un antecedente propio de gran magnitud. El 18 de octubre de 1992, un sismo de 7,2 con epicentro cerca de Murindó dejó diez muertos, más de un centenar de heridos y daños en 33 municipios; un día antes había ocurrido otro de 6,7.
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En años más recientes, el 24 de mayo de 2008 un terremoto de 5,9 sacudió el oriente de Cundinamarca. Quetame y municipios cercanos registraron viviendas destruidas, deslizamientos y afectaciones en vías nacionales.

El 17 de agosto de 2023, un sismo de 6,1 con epicentro en El Calvario, Meta, fue sentido en gran parte del país. No dejó una tragedia comparable con los grandes antecedentes, pero sí provocó evacuaciones masivas y daños menores en edificaciones.
La explicación geológica de esa recurrencia está en la ubicación del país. Colombia se encuentra sobre la interacción de las placas de Nazca, Suramericana y Caribe, además de múltiples fallas activas, una condición que hace que el Servicio Geológico Colombiano registre miles de sismos al mes, aunque solo una pequeña parte sea perceptible para la población.
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Estas son las líneas de atención a emergencias en caso de sismo

Tras el sismo de 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, las autoridades recordaron las líneas gratuitas en Colombia para reportar daños, pedir asistencia médica o coordinar rescates ante emergencias: 123 funciona como canal centralizado de atención en todo el país.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que mantiene un monitoreo permanente de la actividad sísmica con una red de 339 estaciones distribuidas estratégicamente para cubrir el territorio nacional y las zonas con volcanes activos.
Además del 123, están habilitadas las líneas 112 (Policía Nacional) y 127 (Policía de Tránsito) para seguridad ciudadana y regulación vial. Para atención médica, el 125 permite solicitar ambulancias, mientras que el 111 se orienta a la atención de desastres.
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En incendios y rescates, el 119 conecta con Bomberos. También operan el 144 de la Defensa Civil y el 132 de la Cruz Roja para apoyo humanitario y socorro, y el 165 del Gaula para denuncias por secuestro y extorsión.
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