Exjefe paramilitar Saúl Severini reveló supuesto plan para que Álvaro Uribe ganara la Presidencia con ayuda de las AUC: “Conversar con los jurados para que sacaran los votos”

El exjefe paramilitar del frente Pivijay contó ante la JEP sobre supuestas presiones a votantes y cambios de registros en el departamento de Magdalena para favorecer al entonces candidato en 2002

Saúl Severini Caballero declaró ante la JEP que las AUC intervinieron en las elecciones presidenciales de 2002 en Magdalena para favorecer a Álvaro Uribe Vélez - crédito Raul Arboleda/AFP
Saúl Severini Caballero declaró ante la JEP que las AUC intervinieron en las elecciones presidenciales de 2002 en Magdalena para favorecer a Álvaro Uribe Vélez - crédito Raul Arboleda/AFP
Guardar

Las recientes confesiones del exjefe paramilitar Saúl Severini Caballero, creador del frente Pivijay de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) siguen generando polémica, luego de que encendiera un ‘ventilador’ en el que resultaron salpicados varias personalidades políticas y militares, incluido el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, y ahora el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

En las declaraciones ante la JEP reveladas por Caracol Radio, Severini Caballero hizo señalamientos directos sobre la supuesta injerencia de las autodefensas en las elecciones presidenciales que dejaron como gran ganador a Uribe en 2002.

PUBLICIDAD

El excabecilla paramilitar aseguró que, bajo coordinación de líderes paramilitares como Neyla Soto, alias La Sombrerona, las AUC supuestamente intervinieron en los comicios de 2002 en el departamento de Magdalena.

Según su relato, los paramilitares no solo atemorizaron a la población, sino que manipularon activamente los resultados electorales en favor de Uribe, a través de supuestas alteraciones a los sistemas digitales.

Desde la Constitución de 1991 solo se ha ganado la Presidencia colombiana en primera vuelta en contadas ocasiones, destacando la victoria de Álvaro Uribe en 2002 - crédito Colprensa
El exjefe paramilitar sostuvo que las AUC atemorizaron a la población y manipularon los resultados electorales en favor de Álvaro Uribe - crédito Colprensa

El exjefe paramilitar relató que su aporte consistió en acudir a los puestos de votación en el casco urbano de Pivijay y conversar con los jurados. El objetivo, según su declaración, era lograr que se le restaran votos al entonces oponente de Uribe, Horacio Cerpa, para luego sumarlos al entonces exgobernador de Antioquia. Es decir, Severini afirmó que la manipulación de los resultados fue un acto deliberado para favorecer la candidatura de Álvaro Uribe en esa región.

PUBLICIDAD

En el casco urbano de Pivijay, mi ayuda fue ir a los puestos de votación y conversar con los jurados para que sacaran los votos del doctor Horacio Serpa y se los colocaran al doctor Uribe”, comentó Severini a la JEP.

Además, el exparamilitar detalló que el control de las autodefensas sobre el proceso electoral era tal que podían sentarse a marcar los tarjetones por los candidatos que respaldaban, lo que evidenciaría el nivel de influencia que el paramilitarismo habría ejercido sobre las instituciones democráticas locales.

Severini también denunció que existió una clonación del software de la Registraduría, supuestamente orquestada por el exrepresentante José Gamarra Sierra y Rafael García (exdirector informático del DAS), en complicidad con registradores locales. De este modo, el fraude electoral no solo habría sido físico, sino que habría tenido un componente técnico para alterar los resultados oficialmente.

Según Severini, el control de las autodefensas era tan fuerte que, además de manipular los tarjetones directamente en favor de sus candidatos, entregó cuatro millones de pesos a la Policía para garantizar que no interfiriera en la elección de un familiar suyo en 2003.

El juicio de Uribe por presuntos vínculos paramilitares sigue afectando la política colombiana - crédito Colprensa
Severini relató que en Pivijay habló con jurados de votación para restarle votos a Horacio Serpa y sumarlos a Álvaro Uribe - crédito Colprensa

Estas aseveraciones forman parte del bloque de confesiones sobre la manera en que las AUC habrían consolidado su poder político, no solo mediante la violencia, sino a través de la alteración de la voluntad popular en procesos electorales clave.

Las otras confesiones de Saúl Severini ante la JEP

Las declaraciones de Severini ante la JEP, tras 16 años de fuga, detallan su rol en la expansión de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y su responsabilidad directa en 229 homicidios.

En sus audiencias, el exparamilitar no solo aceptó estos hechos, sino que entregó nombres precisos de quienes, según él, facilitaron y financiaron la llegada del paramilitarismo a la región.

Según lo relatado por Severini, el auge de las AUC en Magdalena inició con un encuentro en 1998 con Jorge Gnecco, exparamilitar asesinado en 2001. Gnecco, a través de Carlos Castaño, habría abierto la puerta para que los paramilitares combatieran a la guerrilla en el sur del departamento, replicando lo que sucedía en el Cesar.

Para financiar el nuevo frente, Severini aseguró que reunió 100 millones de pesos entre cinco ganaderos, quienes entregaron el dinero directamente a Gnecco en Santa Marta. Los nombres citados incluyen a Silvio Severini, Hernando Asmar, Tarquinio Llanos, José Gamarra Sierra y Andrés Gamarra.

El exparamilitar aseguró que las autodefensas podían marcar tarjetones por sus candidatos, lo que mostró su control sobre el proceso electoral local - crédito Carlos Ortega/EFE
El exparamilitar aseguró que las autodefensas podían marcar tarjetones por sus candidatos, lo que mostró su control sobre el proceso electoral local - crédito Carlos Ortega/EFE

El control paramilitar, según la versión de Severini, no tardó en consolidarse. Con la colaboración de ganaderos y otros actores económicos, las AUC habrían sometido a los comandantes de Policía locales y contado con la colaboración del Ejército, incluyendo el Batallón Córdoba, el Gaula Magdalena y la Segunda Brigada bajo la dirección del general Fredy Padilla de León.

Severini afirmó que la vida política en el Magdalena fue controlada por Neyla Alfredina Soto, conocida como ‘La Sombrerona’, quien habría gestionado la entrega de hojas de vida para cargos públicos y orientado la adjudicación de contratos en favor de los paramilitares.

El exparamilitar detalló la existencia de pactos como los de Chivolo (2000) y Pivijay (2001), en los que políticos y paramilitares se aliaron para consolidar el dominio en la región.

El relato de Severini implica directamente a figuras como el entonces alcalde de Pivijay, Jorge Iván Salah, a quien señaló como colaborador de las AUC, y a los exdiputados Fernando Mozo y Franklin Lozano. Además, mencionó que la reunión para definir cargos en alcaldías y concejos contó con la presencia de varios ganaderos y dirigentes políticos.

Dentro de las confesiones, Severini aseguró que las fuerzas militares no solo colaboraban con los paramilitares, sino que en algunos casos, como el del general (r) Fredy Padilla de León, facilitaban recursos humanos para la ejecución de masacres, como ocurrió en Nueva Venecia. El exjefe paramilitar afirmó que alias ‘Yovanny’, un exintegrante del ELN, fue entregado al Frente Pivijay bajo órdenes del alto oficial.

El testimonio también salpica al general (r) Mario Montoya, a quien acusó de haberle ofrecido una desmovilización fraudulenta durante su mando en la Primera División del Ejército. Severini sostiene que Montoya era considerado por los paramilitares como un colaborador y que recibía pagos mensuales de la organización.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD