Las curules que Abelardo de la Espriella deberá ‘conquistar’ si quiere obtener mayorías en el Congreso: así está la lista de los ‘indecisos’

El presidente electo llegará con un bloque amplio pero sin control asegurado del Senado ni de la Cámara, en un escenario que obliga a pactar con colectividades bisagra y con bancadas que aún no fijan postura

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Hombre con traje azul, camisa blanca y pin de bandera colombiana frente al Capitolio Nacional en Bogotá, con bandera de Colombia y cielo azul con nubes.
Abelardo de la Espriella llegará al Congreso de Colombia con un bloque amplio, pero sin mayorías aseguradas en el Senado ni en la Cámara - crédito VisualesIA/Reuters - Campaña De la Espriella

Las mayorías en el Congreso de Abelardo de la Espriella dependerán de 16 curules clave y de la capacidad de su gobierno para sumar apoyos fuera de su coalición. El presidente electo llegará al Congreso de Colombia con un bloque amplio, pero sin mayorías aseguradas ni en el Senado ni en la Cámara.

En el Senado, la coalición de gobierno partiría de 37 senadores y podría llegar a 54 votos si suma a los ocho de La U y a nueve del Partido Conservador, sin contar a Wadith Manzur.

En la Cámara, el oficialismo tiene 53 curules confirmadas, frente a 42 de oposición y 88 sin posición definida, por lo que la gobernabilidad quedará sujeta a negociaciones con liberales, sectores de centro e independientes.

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La primera señal de esa fragilidad apareció el 20 de julio, cuando Honorio Henríquez del Centro Democrático ganó la presidencia del Senado frente a Alfredo Deluque de La U, impulsado por el gobierno entrante. La votación mostró que las lealtades partidistas no son fijas.

En el Senado, la coalición de gobierno partiría de 37 senadores y podría alcanzar 54 votos si suma a La U y al Partido Conservador - crédito Miguel Ángel López/AP
En el Senado, la coalición de gobierno partiría de 37 senadores y podría alcanzar 54 votos si suma a La U y al Partido Conservador - crédito Miguel Ángel López/AP

Después, el Senado aprobó con 55 votos a favor y 32 en contra la proposición de Enrique Gómez para que la posesión presidencial se realice en el Cauca. El resultado reforzó la idea de que las alianzas se reordenan proyecto por proyecto.

Un análisis de la firma Orza recogido por El Colombiano describió el escenario como el de un Congreso fragmentado, competitivo y sensible a la representación política. También planteó que las mayorías dependen de acuerdos sucesivos, de la priorización del gobierno y de la administración de expectativas partidistas y regionales.

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El nuevo Senado quedó integrado por 103 congresistas. El bloque declarado de gobierno reuniría en principio 37 senadores entre Centro Democrático, Cambio Radical, Salvación Nacional y los tres de Mira.

A ese grupo podrían sumarse cinco congresistas dispersos de partidos tradicionales que mantendrían el respaldo dado al hoy presidente electo durante la campaña, entre ellos Deluque. En la otra orilla, la oposición declarada suma 26 curules entre el Pacto Histórico y la curul que ocupa Iván Cepeda por el Estatuto de la Oposición.

Los partidos bisagra que pueden inclinar la mayoría

Según un reciente informe publicado por El Colombiano, quedan 37 curules en partidos que todavía no formalizan su posición o que podrían optar por la independencia. El peso de ese bloque recae sobre La U, el Partido Conservador, los liberales y Alianza por Colombia, integrada por Verdes, ASI y En Marcha.

Abelardo de la Espriella hizo llamado al Congreso de la República para poder posesionarse en una guarnición militar - crédito Colprensa
En la Cámara, el oficialismo tiene 53 curules confirmadas, 42 de oposición y 88 sin posición definida, lo que obliga a negociar con liberales, sectores de centro e independientes - crédito Colprensa

Si los ocho senadores de La U y los nueve conservadores, sin contar a Wadith Manzur, se incorporan al bloque oficialista, la coalición alcanzaría 54 votos. Sería una ventaja estrecha y, aun así, sin garantía de disciplina en cada votación.

El exsenador Carlos Fernando Motoa advirtió que los partidos bisagra y sus integrantes, incluso si se declaran de gobierno, pueden darle la espalda al presidente electo. Su planteamiento coincide con la idea de que la decisión formal de los partidos pesa cada vez menos que la conducta individual de los congresistas.

Partidos bisagra e integrantes de los mismos, así se declaren de gobierno, son los que pueden darle la espalda al presidente electo. Vienen acostumbrados a un clientelismo, una mermelada, una burocracia. Y eso lo integran liberales y La U. Ellos van a pretender tener los espacios de poder, toda esa representación que les dio el gobierno actual. Aunque esos partidos han dicho manifestar cercanía, son los primeros que pueden tratar de generar algunos reveses”, señaló el excongresista al diario nacional.

En la Cámara el panorama sigue una lógica parecida. Hay 53 curules confirmadas a favor del gobierno, 42 de oposición y 88 sin posición definida, aunque ese recinto se ha mostrado históricamente más cercano a quien ocupa la Casa de Nariño.

Los congresistas que muestran la fragilidad de las lealtades

En el liberalismo aparecen nombres como María Eugenia Lopera, Fabio Raúl Amín y Yessid Pulgar. En esa colectividad, el rasgo que más se repite es la inclinación a declararse en independencia y a moverse según cada coyuntura.

Lopera apoyó de forma consistente las reformas del gobierno saliente durante el cuatrienio pasado. Tras votar a favor de la reforma de la salud, su partido la habría sancionado por romper la disciplina de bancada, aunque ella defendió con fuerza su postura. “Lo hice con total convicción, no tengo nada de que arrepentirme”, señaló en su momento en Caracol Radio.

Amín mostró un patrón más variable. Respaldó la reforma política, la laboral, la pensional y la agraria del gobierno Petro en el Congreso, pese a que en las presidenciales de 2022 había apoyado a Federico Gutiérrez en Córdoba.

El presidente electo buscaría que su acto de posesión presidencial se llevara a cabo en una guarnición militar - créditos Senado de la República | Catalina Olaya / Colprensa
La aprobación en el Senado de la posesión presidencial en el Cauca reforzó la idea de que las alianzas en el Congreso se reordenan proyecto por proyecto - créditos Senado de la República | Catalina Olaya / Colprensa

En 2023, la Corte Suprema abrió una indagación previa contra él y otros 18 congresistas liberales por presuntas cuotas burocráticas en el Fondo Nacional del Ahorro a cambio de apoyar apuestas legislativas del gobierno. En la elección reciente de mesas directivas, además, respaldó la candidatura de Deluque a la presidencia del Senado.

Pulgar apenas comienza su carrera en el Congreso, pero ya mostró disposición a cambiar de alianzas. Confirmó su respaldo a la candidatura presidencial de Paloma Valencia, aunque días antes Roy Barreras había pedido votar por él durante su campaña al Senado.

En el Partido Conservador, el nombre que más controversia genera es el de Wadith Manzur, hoy preso mientras avanza su caso por su presunta participación en el saqueo a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (Ungrd). De hecho, una de las principales hipótesis que se maneja frente a su caso es que pudo haber condicionado su voto en la Comisión Tercera a cambio de la asignación de recursos y contratos a personas específicas.

La colectividad conservadora dejó de ser partido de gobierno en mayo de 2023, cuando pasó a la independencia tras haber entrado a la coalición oficialista en 2022. Esa ruptura llegó después de la salida de sus cuotas del gabinete.

La Veeduría Nacional del Conservador sancionó en noviembre de 2024 a siete congresistas por la aprobación de la reforma pensional. Entre ellos figura Daniel Restrepo, hoy senador tras pasar por la Cámara y considerado heredero político de Carlos Trujillo en Antioquia.

También aparecen Miguel Ángel Barreto y Diela Liliana Benavides Solarte, que se abstuvieron de votar en la consulta popular impulsada por Petro. Óscar Barreto cuestionó al senador por apartarse de la línea partidista y sostuvo que esa conducta no era coherente con la ideología que dicen representar.

La U y los sectores independientes en la negociación permanente

La proposición se conoció el 20 de julio de 2026 en medio de la instalación del Congreso de la República (Senado y Cámara de Representantes) - créditos @CarolBordaA/X | Jaime Saldarriaga / AFP | Nathalia Angarita / REUTERS
Los partidos bisagra como La U, el Partido Conservador, los liberales y Alianza por Colombia pueden inclinar la mayoría en el Senado y definir la gobernabilidad - créditos @CarolBordaA/X | Jaime Saldarriaga / AFP | Nathalia Angarita / REUTERS

En La U, varios nombres ilustran cambios repetidos de posición. Wilmer Carrillo, condenado en primera instancia por un caso de cuando era secretario de infraestructura de Norte de Santander, evitó votar en contra de varias propuestas de Petro, apoyó la reforma pensional y después habría colaborado con la logística de un acto de Paloma Valencia en Cúcuta.

Deluque también encarna esa elasticidad. Se definió hace poco como un “opositor racional” del gobierno Petro, respaldó proyectos como la ley de paz total y dejó ver que su intención era apoyar a De la Espriella.

En esa misma colectividad está John Besaile, condenado en primera instancia por un caso de cuando era secretario del Interior de la Gobernación de Córdoba. Hizo campaña por Paloma Valencia, votó a favor de la reforma pensional y, hacia el final de la legislatura, tomó distancia del oficialismo.

Otro caso es el de Antonio Correa, cuya conducta suele apartarse de la línea de su partido. Respaldó la mayoría de las iniciativas del gobierno Petro y alegó objeción de conciencia para expresar abiertamente su apoyo a Cepeda durante la campaña.

La Alianza Verde se perfila como una rueda aparte. Aunque respaldó en bloque la candidatura de Cepeda y buena parte de los proyectos de Petro, algunas de sus figuras podrían coincidir con posturas del nuevo gobierno, igual que otros liderazgos de coaliciones que actuarán desde la independencia.

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