Debate sin filtros: Laura Sarabia y Víctor Muñoz hablan de Petro, Duque, el paro nacional y el empalme con De la Espriella

El diálogo entre los exfuncionarios de los gobiernos recientes expuso las dificultades, cuestionamientos y retos personales que acompañan el ejercicio del poder en la Casa de Nariño, así como las controversias surgidas durante los procesos de transición y movilización social

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La exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) durante el gobierno de Gustavo Petro, Laura Sarabia, y quien ocupó ese mismo cargo en la administración de Iván Duque, Víctor Muñoz, participaron en el más reciente episodio del pódcast Escuchamos y No Juzgamos, espacio en el que intercambiaron opiniones sobre algunos de los principales hechos políticos de los últimos años en Colombia.

Durante la conversación abordaron asuntos como el proceso de empalme entre el Gobierno saliente y el presidente electo Abelardo de la Espriella, el paro nacional de 2021, las diferencias internas en el Ejecutivo de Petro, el regreso de Armando Benedetti al Gobierno y los retos que implica desempeñar cargos de máxima confianza en la Presidencia de la República.

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Durante el espacio, conducido por Johana Fuentes ambos compartieron cómo accedieron a sus cargos y los sacrificios personales requeridos, como la renuncia al tiempo familiar y la exposición a la crítica pública.

Sarabia relató: “Llegué con 28 años y han sido cuatro años de muchas experiencias, como si fueran veinte”, destacando que ser mujer joven en la política estatal implica un escrutinio adicional. “Creo que uno ser mujer y ser joven siempre va a estar cuestionado el tema de la edad o el tema de ser mujer”, añadió.

Por su parte, Muñoz describió el paso del sector privado a la administración pública como un ejercicio de sacrificio: “Para mí entrar al gobierno significó un sacrificio en lo económico, en lo empresarial, porque uno entra al gobierno y mucha gente piensa que se ganó la lotería, pero la respuesta es no”.

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En ambos casos, la vida personal quedó relegada. Sarabia afirmó: “El tiempo con mi hijo… uno en estos cargos está 24/7 y uno es el pararrayos del presidente. Uno abandona su casa, abandona su familia, abandona sus hobbies”, mientras que Muñoz reconoció: “Me perdí todo. Yo no fui a las graduaciones, yo no fui a los cumpleaños, yo no fui, no fui a nada”.

Laura Sarabia y Víctor Muñoz conversaron sobre sus experiencias como directores del Dapre en los gobiernos de Gustavo Petro e Iván Duque. - crédito Cancillería de Colombia y @Vicmunro/X
Laura Sarabia y Víctor Muñoz conversaron sobre sus experiencias como directores del Dapre en los gobiernos de Gustavo Petro e Iván Duque. - crédito Cancillería de Colombia y @Vicmunro/X

El poder desde adentro: mitos y realidades

Durante el diálogo, los participantes desmontaron estereotipos sobre el poder en la Casa de Nariño. Sarabia afirmó que ser el “hombre o la mujer que le habla al oído al presidente” es más una fábula que una realidad: “Uno queda con el pecado y sin el género, pues porque uno queda con el título de el hombre o la mujer más poderosa, pero en realidad es el de más chicharrones tiene, es el que uno se tiene que aguantar los regaños del presidente, sus inconformidades con muchas decisiones que toman otros funcionarios”. Según su testimonio, ese cargo implica asumir la mayor carga de problemas y responsabilidades y estar disponible en todo momento.

Muñoz complementó: “Es más lo que uno no puede hacer que lo que uno puede hacer. Uno se sienta, dice: ‘Yo quisiera hacer estas 20 cosas’ y se encuentra uno con que la burocracia, y la misma institucionalidad… no le permiten ejecutar”.

Ambos coincidieron en que el puesto conlleva “chicharrones” permanentes y que la Presidencia sirve como última instancia para resolver crisis de todo tipo. “Uno nunca recibe una llamada para algo bueno”, expresó Muñoz, explicando que la Presidencia es el lugar donde se resuelven los problemas más complejos del Estado.

Paro nacional y autocrítica: miradas encontradas

Uno de los puntos más tensos fue el análisis del paro nacional de 2021. Muñoz defendió la gestión de Duque, argumentando que la protesta habría ocurrido con o sin la reforma tributaria: “Paro iba a haber con o sin reforma tributaria. Yo no estoy de acuerdo con mal manejo del paro, pero yo creo que al final del día ahí había una manipulación política que servía para un proceso que era la campaña de Gustavo Petro”.

Señaló que existió infiltración de actores criminales, citando fallos judiciales recientes: “Se comprobó que hubo infiltración de dineros del ELN, se comprobó que hubo actos de terrorismo. Eso está en los fallos de la justicia, que inclusive salieron hace pocos meses”.

Sarabia propuso la autocrítica gubernamental y recordó que un tribunal de Cundinamarca reconoció responsabilidad de la policía en la muerte de Dilan Cruz: “Creo que lo principal es hacer unos procesos de autocrítica y creo hoy incluso un tribunal de Cundinamarca manifiesta la responsabilidad por parte de la policía en la muerte de Dilan Cruz”.

El paro nacional de 2021 fue uno de los temas centrales del diálogo, con posturas diferentes sobre su origen, desarrollo y respuesta institucional. - crédito EFE/ Luis Eduardo Noriega A.
El paro nacional de 2021 fue uno de los temas centrales del diálogo, con posturas diferentes sobre su origen, desarrollo y respuesta institucional. - crédito EFE/ Luis Eduardo Noriega A.

Ambos reconocieron la complejidad del fenómeno, aunque difirieron en la interpretación de las causas y consecuencias. Sarabia insistió en que la protesta fue el resultado de múltiples tensiones acumuladas: “La chispa fue la reforma tributaria, pero se venía construyendo de verdad un cúmulo de situaciones, de tensiones”.

“No se puede desconocer que sí hubo unos procedimientos que no fueron los correctos”, sostuvo Sarabia, mientras que Muñoz matizó: “Una cosa es decir que hay una orden para uso excesivo de la fuerza y otra es que una persona de manera aislada lo haga”.

El empalme y la disputa por la legitimidad

El proceso de empalme entre los gobiernos de Petro y Abelardo de la Espriella fue otro foco de discusión. Sarabia defendió la institucionalidad, asegurando: “El presidente Gustavo Petro va a ser presidente hasta el 7 de agosto y el 7 de agosto el presidente será Abelardo de la Espriella”. Añadió: “Hay unas elecciones que fueron ratificadas por parte de las instituciones, que podemos discutir si hay irregularidades, pero para eso hay unas autoridades competentes”.

Muñoz respaldó la decisión de suspender el empalme tras las declaraciones de Petro sobre un supuesto fraude electoral: “Comparto 100% la decisión del presidente Abelardo de la Espriella, porque uno no puede hacer un empalme con alguien que le está diciendo que no acepta los resultados de las elecciones. El escrutinio lo hace el Consejo Nacional Electoral. El presidente electo es Abelardo de la Espriella, le favorecieron 250.000 votos”.

Ambos enfatizaron la importancia de entregar informes de gestión y de respetar la normativa legal, aunque reconocieron que la falta de diálogo directo podría limitar la transmisión de información clave sobre los desafíos pendientes. Muñoz puntualizó: “La ley establece claramente qué debe entregarse, entregar la información financiera, contractual, de procesos en litigio, y eso está bastante reglado”.

Petro explicó que no irá a la posesión de Abelardo de la Espriella por fraude electoral - crédito Reuters/EFE/Colprensa
Sarabia afirmó que la transición se hará conforme a las instituciones, mientras Muñoz respaldó suspender el empalme por el desconocimiento de los resultados electorales. - crédito Reuters/EFE/Colprensa

Crisis internas y figuras polémicas

En la conversación también surgió el impacto de las disputas internas y la reincorporación de figuras cuestionadas. Sarabia narró el efecto de la salida y el regreso de Armando Benedetti al gobierno: “Quedamos tan rotos internamente que volver a levantarnos y volver a enfocarnos no fue tan fácil”.

Describió cómo estas decisiones generaron fracturas en el gabinete y en la percepción pública: “Hay decisiones que tal vez uno no está de acuerdo, pero él es el jefe, él es el presidente y él decidió que volviera Armando Benedetti y eso había que respetarlo”.

La influencia de personajes como Alfredo Sade y los cuestionamientos por nombramientos de figuras acusadas de acoso sexual también integraron la discusión, mostrando cómo la agenda política y los escándalos afectan la gobernabilidad. Sarabia señaló: “Cada presidente viene con su equipo de gobierno, lo elige. Lo que necesitamos es que trabajen, que empiecen a generar acciones de gobierno”.

Muñoz valoró algunos nombramientos y recalcó la importancia de la eficacia: “Lo importante es que la economía se reactive, que el endeudamiento baje, que la seguridad mejore. Eso es lo que permite que todo el mundo pueda crecer”.

Sacrificios personales y violencia política

Tanto Sarabia como Muñoz compartieron los costos personales de sus roles, desde la renuncia a la vida familiar hasta el impacto de la violencia política y digital, especialmente hacia las mujeres.

Sarabia expuso: “Nunca va a valer la pena la violencia política de ningún lado, pero estos cargos te permiten conocer una Colombia imposible de ver desde otro lugar”.

Detalló las dificultades de ejercer la maternidad en el cargo: “Entro al Gobierno a los 40 días de dar a luz, entonces no sé qué es licencia de maternidad. Para mí fue muy difícil el tema de la lactancia porque yo me la pasaba en un avión”. Sobre el escrutinio público, afirmó: “Recibo comentarios todos los días de mi aspecto físico, entonces es imposible que tu autoestima no se fracture en estos escenarios”.

Muñoz relató que, tras su renuncia por el escándalo de “La Bodeguita”, fue reintegrado meses después al gobierno de Duque porque no se comprobó ninguna irregularidad y defendió la transparencia de su gestión.

Ambos coincidieron en que el ejercicio del poder es temporal y que la dignidad radica en el cargo, no en la persona. Muñoz apuntó: “Uno sale con una cantidad de restricciones, porque uno es pena y entonces ya uno se vuelve tóxico para muchas empresas, por lo menos por un par de años”.

Perspectivas sobre la democracia y el futuro

El episodio cerró con reflexiones sobre el cambio de ciclo político y el papel de la democracia. Sarabia señaló que “cada presidente viene con su equipo, y la rendición de cuentas debe empezar cuando estén en los cargos”.

Insistió: “Hay 13 millones de personas que confiaron en el proyecto de Iván Cepeda y del mismo presidente Gustavo Petro. La democracia hay un ganador y hay un perdedor, y hay unas elecciones legítimas”. Destacó que “177.000 votos que definieron la elección provinieron del exterior”, calificando esa participación como legítima.

Muñoz concluyó que la estabilidad del país debe primar sobre los intereses particulares y que las transiciones deben respetar la institucionalidad, más allá de las diferencias ideológicas. “El mensaje es: nosotros todas las decisiones que tomamos en su momento, incluido el manejo de la pandemia, fueron decisiones responsables. Si eso te hace popular o no, esa nunca fue la medida”, afirmó.

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