El eterno péndulo político entre la derecha y la izquierda, ¿hacia dónde se mueve Colombia?: expertos advierten que “tenemos democracias muy inmaduras”

A dos semanas de las elecciones presidenciales, Colombia llega a un escenario marcado por la polarización, el voto emocional y la incertidumbre política. En conversación con Infobae Colombia, expertos advirtieron que el país atraviesa un nuevo ciclo de cambios y tensiones políticas que podría redefinir su rumbo electoral

Guardar
Google icon
Un péndulo dorado en movimiento oscila sobre un mapa mundial antiguo de color sepia, que destaca el contorno de Colombia con los colores de su bandera.
Colombia llega a las elecciones presidenciales en medio de un escenario de alta incertidumbre política y fuerte polarización - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Con la primera vuelta presidencial cada vez más cerca, el debate político colombiano comenzó a leerse también desde una dimensión internacional. El ascenso de sectores conservadores y de derecha en distintos países, la permanencia de gobiernos progresistas en otras regiones de América Latina y la creciente polarización en Europa y Estados Unidos abrieron una discusión sobre el rumbo ideológico que atraviesa actualmente al mundo y sobre cómo ese escenario podría influir en Colombia.

El triunfo de Javier Milei en Argentina, el crecimiento político de José Antonio Kast en Chile, el regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y los cambios políticos registrados durante los últimos años en América Latina reactivaron una conversación recurrente en la región: la existencia de ciclos políticos pendulares entre derecha e izquierda.

PUBLICIDAD

En ese contexto político, Infobae Colombia conversó con Mario Iván Urueña Sánchez, politólogo, abogado y profesor universitario especializado en relaciones internacionales, geopolítica y derecho internacional, y con Jorge Gustavo Munévar, politólogo, consultor, docente universitario y analista internacional.

Las lecturas de ambos coinciden en un punto central: el escenario político contemporáneo no puede entenderse únicamente desde categorías ideológicas tradicionales. La polarización, el desgaste de los partidos históricos, el impacto de las redes sociales, la crisis de representación y las tensiones geopolíticas internacionales están redefiniendo la manera en la que se construyen hoy las disputas electorales.

PUBLICIDAD

Una mano se cierne sobre dos botones grandes y luminosos en una superficie oscura. El botón rojo de la izquierda y el azul de la derecha contienen figuras de multitudes.
La campaña electoral se intensifica a pocas semanas de los comicios, marcada por un clima de tensión y debate constante - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Más allá de las diferencias entre países, los expertos consideran que América Latina atraviesa un momento de transición política marcado por gobiernos que alternan entre proyectos progresistas y administraciones conservadoras, en medio de sociedades fragmentadas y electorados cada vez más influenciados por narrativas emocionales y hasta pasionales.

Una transición global y el reacomodo de las potencias

Para Mario Urueña Sánchez, el momento político internacional responde a una transformación más profunda relacionada con el reacomodo del poder global y con el desgaste del liderazgo histórico de Estados Unidos en distintos escenarios internacionales.

“Lo que estamos atravesando en el mundo es un momento bisagra, un momento de transición hegemónica, en la cual Estados Unidos también ha buscado descargarse de responsabilidades en temas de seguridad y control internacional”, explicó el analista.

Según Urueña, Washington comenzó desde hace varios años un proceso de reducción gradual de responsabilidades internacionales, especialmente en materia de seguridad y control geopolítico.

“Ellos también han buscado desde hace años, no solo con Donald Trump, sino que se ve claramente desde el gobierno de Barack Obama, comenzar a desembarazarse o a ir descargando responsabilidades en temas de seguridad, control y manejo internacional. Eso se puede ver, por ejemplo, en el caso de Ucrania, donde Trump decidió dejar un poco a Europa a cargo de esa situación”, afirmó.

Mario Urueña Sánchez, politólogo, abogado, docente e investigador, especializado en geopolítica
Mario Urueña Sánchez, politólogo, abogado, docente e investigador, especializado en geopolítica

En su análisis, la invasión de Rusia a Ucrania refleja parte de ese cambio; mientras la administración de Joe Biden mantuvo una participación directa en el respaldo militar y político a Ucrania, el regreso de Trump marcó una postura distinta frente al conflicto: “El Gobierno de Trump decidió dejar un poco a Ucrania a su suerte y a la suerte de Europa”.

Para Urueña, ese giro responde a una intención de trasladar mayores responsabilidades a los países europeos dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), en medio de una estrategia estadounidense enfocada en otras prioridades internacionales.

Dentro de esas prioridades, China continúa ocupando un lugar central: “Estados Unidos trata de tener una posición de disuasión frente a China. Lo vimos con la guerra de aranceles, con la guerra comercial y con la percepción de que China es hoy su principal competidor estratégico hacia el futuro”.

El experto también mencionó las tensiones con Irán y la relación entre Washington e Israel como parte de las contradicciones actuales de la política exterior estadounidense: “Trump se embarcó en esta guerra, de la cual es claro que quiere salir lo más rápido posible y que fue un error”.

Desde su lectura, Estados Unidos atraviesa una etapa en la que busca reducir su papel como actor dominante en distintos conflictos internacionales, aunque todavía mantiene capacidad de incidencia política y militar sobre regiones estratégicas.

Varias banderas de tela en tonos amarillo, azul y rojo ondean con fuerza bajo un cielo nublado y oscuro. Un rayo de luz blanca desciende de las nubes.
Expertos advierten que el panorama político del país se encuentra cada vez más fragmentado y difícil de predecir - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

América Latina y la recuperación de la influencia estadounidense

En América Latina, Urueña considera que la administración Trump dejó clara su intención de recuperar influencia sobre el hemisferio occidental; el analista relacionó ese escenario con una reinterpretación contemporánea de las doctrinas: “Hoy se habla del corolario Trump de la doctrina Monroe, que algunos han llamado la doctrina Dunro”.

Cabe destacar que la doctrina Monroe (1823) y la llamada “doctrina Donroe” comparten la idea de que Estados Unidos debe mantener su influencia sobre América, pero se diferencian en el contexto y los objetivos: mientras la doctrina Monroe buscaba frenar el colonialismo europeo en Latinoamérica, la doctrina Donroe —término moderno asociado a Donald Trump— pretende limitar la influencia de potencias como China y Rusia en la región mediante una política más directa, nacionalista y enfocada en los intereses estratégicos de EE. UU.

Según indicó, la política exterior estadounidense volvió a ubicar como prioridades temas relacionados con Groenlandia, Canadá, el Canal de Panamá, la migración y la lucha contra los carteles.

Frente a esta situación, el analista recordó el Escudo de las Américas y la Iniciativa de la Gran Norteamérica, que forman parte de la estrategia de Donald Trump para reforzar el control de Estados Unidos en la región, limitar la influencia de China e Irán y endurecer la lucha militar contra el narcotráfico.

“La intención es garantizar una zona especial de protección en la cual Estados Unidos tenga un control mucho más firme”, afirmó. Para el politólogo, ese escenario podría derivar en una posición más activa de Washington frente a los procesos políticos de la región, No obstante, aclaró que América Latina históricamente se ha movido bajo dinámicas pendulares.

Candidatos Kamala Harris y Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. 2024, demócratas y republicanos en disputa. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La campaña electoral se intensifica a pocas semanas de los comicios, en un ambiente de tensión interna y cambios en el orden político global liderado por Estados Unidos - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

“Latinoamérica suele moverse en péndulos. Ya ocurrió durante la llamada ‘Marea Rosa’, cuando varios gobiernos progresistas llegaron al poder en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Argentina, y después apareció nuevamente una reacción hacia gobiernos de derecha. Son dinámicas que históricamente se repiten en la región”, sostuvo.

Por lo que el experto señaló para Infobae Colombia que: “Dependiendo de la década y del momento, hay mayor inclinación hacia gobiernos de derecha o de izquierda”.

Colombia frente al péndulo regional

Aunque América Latina atraviesa nuevamente un momento de fortalecimiento de sectores conservadores y de derecha, Urueña considera que Colombia mantiene históricamente una dinámica electoral distinta frente al comportamiento regional.

“Colombia ha tenido un comportamiento electoral muy autónomo. Mientras buena parte de América Latina giraba hacia gobiernos de izquierda en los años 2000, Colombia permanecía con gobiernos de derecha. Por eso las elecciones colombianas suelen responder más a dinámicas internas que a corrientes internacionales”, señaló.

El analista recordó que mientras gran parte del continente se inclinaba hacia gobiernos progresistas durante los años 2000, Colombia permanecía bajo administraciones de derecha: “Mientras en el continente parecía consolidarse la ‘Marea Rosa’, Colombia quedaba un poco aislada en ese contexto”.

Acuarela de un mapa de América del Sur y Centroamérica con masas terrestres vibrantes y océanos azules. Un péndulo dorado se balancea sobre Brasil, mostrando un efecto de desenfoque.
Expertos destacan que el descontento social interno se combina con un contexto internacional de mayor intervención y tensión geopolítica Imagen Ilustrativa Infobae

Por esa razón, considera que el escenario electoral colombiano no depende exclusivamente de las tendencias internacionales ni de los movimientos ideológicos regionales: “Las elecciones en Colombia responden más al carisma de los líderes y a las condiciones específicas del país”.

Frente al panorama actual, Urueña sostuvo que todavía existen distintos escenarios posibles.

“Si uno se guía por las encuestas de hoy, parecería que la izquierda continuaría en el poder. Pero en una campaña electoral tres semanas siguen siendo muchísimo tiempo y cualquier golpe de opinión puede cambiar el panorama”, aseveró para Infobae Colombia.

Sin embargo, advirtió que la campaña todavía tiene margen para cambios políticos y movimientos de opinión.

“No vería tan claro el regreso de la derecha”, agregó.

En su concepto, Colombia continúa atravesando una disputa política cerrada, marcada por divisiones sociales y electorales: “Tampoco es adecuado decir que Colombia está muy firmemente hacia la derecha o muy firmemente hacia la izquierda”.

- crédito Imagen ilustrativa Infobae
Colombia se aproxima a una jornada electoral altamente competitiva e incierta - crédito Imagen ilustrativa Infobae

Polarización, redes sociales y desgaste institucional

Desde otra perspectiva, Jorge Munévar considera que el péndulo político colombiano no es un fenómeno nuevo, aunque sí advierte que las condiciones bajo las cuales se desarrolla la disputa política cambiaron profundamente durante los últimos años: “Por mucho tiempo trabajamos con dos partidos, el Liberal y el Conservador, y se alternaron incluso de manera oficial como el Frente Nacional”.

Sin embargo, explicó que la pérdida de fuerza de esas estructuras tradicionales abrió paso a nuevas formas de polarización política: “Hoy hablamos de polarización de derecha y de izquierda, aunque muchos expertos discuten también la existencia del centro”.

Para Munévar, uno de los principales cambios tiene relación con la manera en que las redes sociales y las plataformas digitales transformaron las campañas políticas.

“La radicalización se da más a partir de elementos emocionales que de propuestas de fondo. Hoy las redes sociales, los ‘influencers’ y las plataformas digitales construyen discursos mucho más emocionales y pasionales que programáticos”, afirmó.

Según explicó, las nuevas dinámicas de comunicación política fortalecieron discursos basados en emociones, reacciones inmediatas y confrontaciones permanentes: “Cuando la sociedad es cada vez más ignorante de los procesos políticos, económicos y sociales, se deja influir fácilmente por temas emocionales y pasionales. Eso permite el surgimiento de outsiders que terminan hablándole al electorado desde el descontento y no desde propuestas estructurales”.

Jorge Gustavo Munevar - Elecciones - Colombia
Jorge Gustavo Munevar, analista internacional y politólogo de la Universidad EAN

Dentro de toda esta esfera política, el analista sostuvo que surgieron figuras políticas que se presentan como outsiders o líderes alejados de las estructuras tradicionales: “Ellos tratan de hablar lo que el pueblo quiere escuchar, pero lo hacen sin bases, sin argumentos y sin estructuras ideológicas”.

En su análisis, esa dinámica termina produciendo movimientos constantes entre extremos políticos: “Eso va a traer problemas muy grandes a la sociedad. De tal manera que cuando esto fracasa, entonces pasamos de un extremo hacia el otro, y cuando fracasa ese, vamos hacia el otro y se nos olvida los procesos estructurales e ideológicos que deben, eh, ser parte de una democracia madura. Eso muestra que, por ejemplo, muchos países de América Latina, aún de Norteamérica, que uno consideraba que eran más fuertes, y en el caso colombiano todavía tenemos democracias muy inmaduras”.

Entre el voto castigo y la continuidad política

Frente al escenario electoral colombiano, Jorge Munévar considera que la izquierda mantiene posibilidades de continuar en el poder, especialmente por el desgaste acumulado de los partidos tradicionales.

“Si las estructuras llamadas de derecha o conservadoras no se organizaban y no constituían un bloque que presentara nuevas ideas, era muy posible que la izquierda volviera a consolidarse. Eso ocurre pese a los problemas de corrupción, inflación y escándalos que se le cuestionan al actual gobierno”, señaló, al referirse específicamente al mandato de Gustavo Petro.

El analista explicó que, pese a los cuestionamientos contra el actual gobierno, existen sectores sociales que continúan identificándose con el proyecto político progresista.

“El Gobierno logró tocar bases o estructuras de la sociedad muy importantes, como indígenas, campesinos, juventudes y sectores populares. Eso le permitió consolidar una base electoral importante que todavía hoy se refleja en las encuestas”, explicó para Infobae Colombia.

Ilustración de una mano dejando una papeleta doblada en una urna; la papeleta se convierte en un puño que golpea, con fondo de acuarela en tonos cálidos.
Expertos advierten que el descontento social podría traducirse en un fuerte voto castigo en las urnas - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

No obstante, también cuestionó la ausencia de propuestas estructurales dentro de la campaña electoral en Colombia de cara alas elecciones presidenciales de 2026: “Ninguno de ellos está presentando realmente propuestas sólidas de desarrollo económico, manejo político y transformaciones estructurales. La discusión política sigue moviéndose más desde el caudillismo y el populismo que desde debates estructurales”.

Munévar considera que el debate político en América Latina continúa marcado por fenómenos populistas y caudillistas: “El populismo se arraiga más fuerte y en este momento con las tecnologías de la información se ha ampliado de manera muy fuerte”.

El experto también se refirió al llamado “voto castigo”, un fenómeno recurrente en distintos países de la región: “Si a este gobierno le fue mal, entonces simplemente no voto por el otro, sino castigo a este para que no llegue nuevamente al poder”. Sin embargo, sostuvo que el caso colombiano todavía mantiene un escenario abierto y fragmentado.

El contexto internacional y las elecciones colombianas

Sobre el impacto de las guerras internacionales y de las tensiones geopolíticas en las elecciones colombianas, Munévar consideró que existe una influencia indirecta, aunque no necesariamente determinante. “La influencia está, es internacional”, afirmó.

El analista señaló que figuras como Donald Trump lograron proyectar discursos políticos que terminan teniendo eco en sectores de América Latina. Al mismo tiempo, sostuvo que el contexto económico y social interno continúa siendo el principal factor que explica las decisiones electorales en Colombia.

“La desigualdad social, la frustración económica y la falta de oportunidades de los jóvenes están haciendo que haya tendencias hacia la izquierda en nuestro país. Son problemas estructurales que no se han resuelto y que terminan influyendo directamente en el comportamiento electoral”, explicó.

Ilustración de una urna electoral estilizada, partida verticalmente por una grieta negra. La mitad izquierda es roja, la derecha azul. Votos rojos y azules caen en sus respectivos lados. Fondo blanco con textura de papel.
Analistas advierten sobre un electorado cada vez más volátil y menos predecible -Imagen Ilustrativa Infobae

Munévar también mencionó que las economías dependientes de materias primas y las debilidades institucionales continúan siendo elementos centrales en las crisis políticas latinoamericanas: “La debilidad institucional y el caudillismo han dado para que ocurran todos estos elementos polarizantes”.

De igual manera, el experto advirtió para Infobae Colombia que las democracias de la región atraviesan un momento de fragilidad marcado por el personalismo político y la pérdida de confianza en las instituciones: “Creemos que una persona es la que resuelve los problemas de un país. Eso es desconocer la verdadera estructura de un Estado”.

A dos semanas de las elecciones presidenciales, el panorama colombiano continúa atravesado por tensiones similares a las que hoy marcan buena parte del debate político internacional: polarización, desgaste institucional, fragmentación ideológica y disputas narrativas amplificadas por las redes sociales.

Mientras algunos sectores interpretan el contexto regional como una señal de fortalecimiento de las corrientes conservadoras, otros consideran que Colombia mantiene dinámicas propias que podrían conducir a un escenario distinto.

En medio de ese panorama, los expertos coinciden en que el resultado electoral dependerá menos de una tendencia continental homogénea y más de la capacidad de los distintos sectores políticos para conectar con un electorado marcado por el descontento, la incertidumbre y la fragmentación social.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD