Mamá de Nataly Salas, víctima de feminicidio, habló de los nueve años de horror frente a la justicia: “Fue un silencio total”

La Corte Suprema de Justicia de Colombia ordenó la captura de dos hombres señalados por el feminicidio de la joven, ocurrido en 2016 en Montería. Tras esta decisión, Claribel Ruiz relató en el pódcast “Más allá del silencio” el calvario que vivió durante estos años

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Un hombre sordomudo se convierte en el testigo clave de un brutal crimen, narró Calribel Ruiz - crédito @masalladelsilenciopodcast/Instagram

Nueve años después del crimen de Nataly Salas Ruiz, la madre de la joven, Claribel Ruiz Vargas, relató en el pódcast Más allá del silencio —conducido por Rafa Poveda— el calvario familiar, la lucha contra la indiferencia judicial y el dolor de enfrentar la revictimización en busca de justicia.

Su testimonio surgió luego de que la Corte Suprema de Justicia de Colombia ordenó la captura de Enio José Peñate Herrera y Ángel David Sánchez Tordecilla, señalados por su participación en el feminicidio de la universitaria Nataly Salas Ruiz, ocurrido en diciembre de 2016 en Montería.

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El fallo, que revierte años de decisiones contradictorias, vuelve a poner en el centro del debate el valor probatorio del testimonio de Francisco Romero Pacheco, un testigo sordo cuya declaración fue determinante desde el inicio del proceso.

Nueve años después del feminicidio de Nataly Salas, su madre relató el proceso de búsqueda de justicia y las dificultades enfrentadas durante la investigación y el proceso judicial - crédito Más allá del silencio podcast/YouTube
Nueve años después del feminicidio de Nataly Salas, su madre relató el proceso de búsqueda de justicia y las dificultades enfrentadas durante la investigación y el proceso judicial - crédito Más allá del silencio podcast/YouTube

La búsqueda desesperada: los días que cambiaron todo

La desaparición de Nataly Salas Ruiz comenzó el 29 de noviembre de 2016. La joven, estudiante de la Universidad de Córdoba, debía regresar a casa esa noche, pero no volvió: su madre recuerda cómo la familia inició una búsqueda frenética, llamando a compañeros, a la iglesia y al propio pastor Carlos Andrés Quejada, que desde el primer momento se mostró dispuesto a ayudar.

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“El mismo pastor nos coloca a disposición su moto para llevarnos y traernos a donde requiriéramos”, contó Claribel sobre los primeros días de ausencia de Nataly.

El círculo familiar y comunitario se movilizó sin descanso durante cinco días. Claribel relató que, en medio de la angustia, la familia recurrió incluso a la ayuda de Eva Sandri, amiga de Nataly, con el fin de averiguar sobre un posible novio. Solo entonces supieron que la joven tenía una relación sentimental.

Nataly Salas fue violada y asesinada en 2016. Archivo
El caso de Nataly Salas Ruiz, estudiante de la Universidad de Córdoba, tuvo avances judiciales tras años de demoras, capturas, liberaciones y decisiones contradictorias - Colprensa

“Fue una sorpresa porque imagínese, no sabíamos”, dijo. El pastor acompañó a la madre en cada gestión, desde visitar la universidad hasta indagar en diferentes barrios.

La noticia devastadora llegó a la familia a través de una llamada anónima y Claribel recordó cómo el pastor fue quien le comunicó que Nataly había muerto. El cuerpo fue hallado cuatro días después, cerca de la laguna de oxidación en Montería, con signos de violencia y abuso sexual, según reportes forenses.

Un testigo sordo y el muro de la justicia

La investigación dio un giro inesperado gracias al testimonio de Francisco Javier Romero Pacheco, hombre sordo que presenció el crimen la madrugada del 3 de diciembre de 2016. El hombre, que no domina la lengua de señas oficial, relató a la Fiscalía los hechos mediante señas propias y descripciones.

Él vio a tres hombres violentando a una joven cerca de la laguna. Pese a las limitaciones en la comunicación y las dudas iniciales sobre la validez de su testimonio, su relato fue clave. Francisco identificó a Ángel David Sánchez Tordecilla y Enio José Peñate Herrera como agresores, señalándolos en dos ruedas de reconocimiento fotográfico.

crédito Imagen Ilustrativa Infobae Colombia
Enio José Peñata Herrera y Ángel David Sánchez Tordecilla fueron condenados como coautores de feminicidio y acceso carnal violento agravado - crédito crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Durante años, la familia Salas Ruiz no supo de la existencia de este testigo, por lo que Claribel narró en los micrófonos de Más allá del silencio la frustración por la falta de información y la sensación de abandono institucional mientras el proceso avanzaba lentamente.

“De parte de las autoridades, para nosotros fue un silencio total. Nosotros llamábamos al investigador de la policía, yo le colocaba mensajes, yo iba a la Fiscalía de Montería solicitando información, pero lo que me decían era que la investigación iba por buen camino. Solo eso”, señaló la mujer.

Los acusados fueron capturados en 2017, pero en diciembre de 2018 recuperaron la libertad por vencimiento de términos y en marzo de 2023, un juzgado de Montería los absolvió. El testimonio de Francisco fue puesto en duda por su discapacidad y la forma en que se comunicaba.

El acto de violencia fue ampliamente rechazado - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
Nataly Melody Salas Ruiz tenía 19 años y estudiaba matemáticas en la Universidad de Córdoba - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Una sentencia histórica: justicia tras casi diez años de lucha

El 20 de abril de 2026, la Corte Suprema de Justicia revocó la absolución y dictó una condena de 22 años y 8 meses de prisión para Enio José Peñata Herrera y Ángel David Sánchez Tordecilla, ordenando su captura inmediata.

La Corte consideró creíble la identificación, pese a que la agresión ocurrió de madrugada, con poca luz y con los atacantes parcialmente cubiertos por cascos. Para Claribel, la decisión representa el cierre de un ciclo de dolor, aunque nada compense la pérdida de su hija.

Ahora, la figura del pastor Carlos Andrés Quejada marcó la vida de la familia Salas Ruiz antes y después del crimen. Inicialmente, acompañó a la madre en la búsqueda, pero luego fue implicado como presunto coautor por testimonios y el relato de la hermana menor de Nataly, Fernanda Salas, que narró episodios de supuesta manipulación y abuso.

La posición de los sacerdotes se vuelve especialmente vulnerable, al quedar en medio de la presión de los grupos armados y la expectativa de las comunidades
El pastor Carlos Andrés Quejada tuvo un rol cercano a la familia de Nataly Salas durante su desaparición en 2016, acompañando la búsqueda inicial. Posteriormente fue vinculado a investigaciones relacionadas con el caso y otros hechos - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

“El pastor llegaba a mi casa a cualquier hora del día, en cualquier momento, cualquier día, él podía llegar. Porque la costumbre es que el pastor tiene que estar pendiente de sus ovejas, él tiene que cuidar de su rebaño”, relató Claribel.

El pastor fue procesado por feminicidio, pero resultó absuelto en dos instancias. Aún enfrenta una casación pendiente y una orden de captura vigente por otro caso de violencia sexual contra una menor de catorce años. Claribel y su familia rompieron todo vínculo con la iglesia tras la tragedia, y confiesan haber perdido la fe en las instituciones religiosas.

“No, ni a esa ni a ninguna. No tuvimos (...) esto que sucedió, no sé si le mata a uno la fe, si le apaga a uno la fe. No, no sé. Pero ni Fernanda, ni Josué, mi hijo menor, ni aún mi esposo. Porque cuando escucho a un pastor predicar, ya pienso dos veces en aceptar lo que él está diciendo”, dijo la madre de Nataly Salas.

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