Estudio concluyó que cuidar a los hermanos menores sería clave silenciosa para desarrollar una poderosa habilidad

La participación de los niños en la atención de los otros pequeños está vinculada con el fortalecimiento de capacidades útiles para la convivencia

Guardar
Vista de un aula de primaria luminosa con varios alumnos de tercer grado, de diversas etnias, sentados en sus pupitres leyendo libros individualmente.
El cuidado de hermanos impulsa el desarrollo de habilidades emocionales en la infancia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae/VisualesIA

El desarrollo infantil sigue siendo un terreno de constante exploración científica, y en los últimos años diversos estudios han puesto la lupa sobre actividades cotidianas que, aunque parecen simples, tienen un impacto profundo en las habilidades emocionales, sociales y cognitivas de los niños.

Uno de los hallazgos más recientes apunta a una práctica frecuente en muchos hogares: el cuidado de hermanos menores.

De acuerdo con especialistas en psicología infantil, los niños que participan activamente en el cuidado de sus hermanos desarrollan una capacidad clave para la vida: la empatía, y esta habilidad, considerada fundamental en la inteligencia emocional, se fortalece cuando los menores aprenden a interpretar emociones, responder a necesidades ajenas y actuar con sensibilidad frente a otros.

Lejos de tratarse únicamente de una responsabilidad doméstica, esta experiencia cotidiana se convierte en un entrenamiento constante. Al interactuar con un hermano menor, los niños deben observar, anticipar reacciones y resolver pequeños conflictos, lo que potencia habilidades como la paciencia, la regulación emocional y la comunicación efectiva.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El cuidado de un hermano pequeño: la inesperada fórmula para niños más empáticos, según la ciencia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae/VisualesIA

Expertos coinciden en que este tipo de dinámicas favorecen el desarrollo de la llamada inteligencia emocional, entendida como la capacidad de comprender y gestionar tanto las emociones propias como las de los demás. Este aprendizaje temprano suele reflejarse en entornos como la escuela, donde los niños muestran mayor facilidad para adaptarse, convivir y trabajar en grupo.

Sin embargo, los especialistas hacen una advertencia clave: no se trata de imponer cargas excesivas y el beneficio aparece cuando la participación es equilibrada, acorde a la edad y dentro de un entorno familiar sano, lo que quiere decir que ayudar a cuidar a un hermano deja de ser una obligación y se transforma en una experiencia formativa.

Las competencias adquiridas en estas etapas no se quedan en la niñez, pues los expertos indican que a largo plazo, las personas que han desarrollado empatía y habilidades sociales tienden a destacar en relaciones interpersonales, trabajos en equipo y profesiones que requieren contacto humano, como la docencia, la salud o el liderazgo.

La capacidad de “leer” el entorno, anticipar necesidades y conectar con otros se convierte en una ventaja significativa en la vida adulta, en un mundo donde las habilidades blandas son cada vez más valoradas.

Hermanas mellizas tomándose una selfie en la montaña rusa - (Imágen Ilustrativa Infobae)
Estudio revela que el cuidado de hermanos favorece la empatía y la inteligencia emocional en la infancia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae/VisualesIA

El dibujo: otra herramienta poderosa para el desarrollo cerebral

Pero el cuidado de hermanos no es la única actividad que potencia habilidades en la infancia. Otro estudio ampliamente citado en portales de infancia y maternos resalta el impacto del dibujo frecuente en el desarrollo cognitivo y emocional de los niños.

Investigaciones recogidas por los medios especializados indican que dibujar de manera regular estimula la memoria visual, una capacidad esencial para recordar imágenes, colores y formas con precisión porque este proceso activa múltiples regiones del cerebro vinculadas con la observación, la concentración y la organización del pensamiento.

Además, algunos datos asociados a estudios de la Universidad de Harvard señalan que este tipo de actividades fortalecen las llamadas funciones ejecutivas: memoria de trabajo, autocontrol y atención, fundamentales tanto para el rendimiento académico como para la resolución de problemas cotidianos.

Además, el dibujo permite a los niños transformar ideas abstractas en representaciones concretas, pues esto facilita la comprensión de conceptos complejos, ya que el aprendizaje deja de ser pasivo y se vuelve activo, mejorando la retención de la información.

El dibujo regular contribuye al crecimiento cognitivo y emocional de los niños - crédito VisualesIA
El dibujo regular contribuye al crecimiento cognitivo y emocional de los niños - crédito VisualesIA

El impacto del dibujo también se extiende al plano emocional. La pediatra Claire McCarthy ha destacado que el juego creativo, incluyendo el dibujo, es una vía clave para que los niños expresen sentimientos que muchas veces no pueden verbalizar.

A través de colores, formas y trazos, los menores logran exteriorizar emociones, procesar experiencias y desarrollar herramientas para manejar conflictos internos. Este proceso, además, fortalece la autonomía: cada decisión que toman al dibujar —desde el tema hasta los materiales— contribuye a la construcción de su identidad y confianza.