Así reaccionó el sector empresarial al arancel de Ecuador: “Se acaba el comercio con Colombia”

Gremios advierten que el aumento al 100% hace inviable exportar, golpea a más de 2.700 empresas y agrava la tensión entre ambos países

Guardar
La decisión de Ecuador de elevar al 100% la tasa de seguridad a importaciones desde Colombia golpea el comercio bilateral y la economía regional - crédito Matías Delacroix/AP
La decisión de Ecuador de elevar al 100% la tasa de seguridad a importaciones desde Colombia golpea el comercio bilateral y la economía regional - crédito Matías Delacroix/AP

Las reacciones a la decisión de Ecuador de elevar al 100% la tasa de seguridad a las importaciones provenientes de Colombia evidencian la magnitud del impacto que podría tener esta medida, no solo en el comercio bilateral, sino en la estabilidad de una relación económica construida durante décadas.

Desde el sector empresarial, una de las voces más contundentes fue la de Bruce Mac Master, que advirtió que el incremento del arancel, en la práctica, equivale a un cierre del mercado ecuatoriano para los productos colombianos. Según explicó, el nivel del recargo hace inviable competir en ese país, lo que se traduciría en un freno abrupto a las exportaciones. “Esto se traduce en un cese de operaciones para los colombianos, las empresas que hoy exportan al vecino país”, señaló en Noticias Caracol.

El sector empresarial colombiano advierte que el arancel encarece y dificulta la competitividad de los productos en el mercado ecuatoriano - crédito Europa Press
El sector empresarial colombiano advierte que el arancel encarece y dificulta la competitividad de los productos en el mercado ecuatoriano - crédito Europa Press

El dirigente gremial también llamó la atención sobre el trasfondo de la medida, al vincularla con el deterioro de las relaciones políticas entre los Gobiernos de Gustavo Petro y Daniel Noboa. En ese sentido, mencionó que episodios recientes, como las diferencias por el caso del exvicepresidente Jorge Glas, exacerbaron la tensión diplomática y terminaron teniendo consecuencias económicas.

Mac Master fue más allá y cuestionó el manejo de la situación desde el frente político. A su juicio, decisiones y declaraciones que no miden sus efectos pueden escalar rápidamente y afectar directamente al sector productivo. En ese contexto, insistió en que los conflictos en materia de seguridad o diplomacia deberían tratarse en esos escenarios, sin trasladar sus efectos al comercio. También advirtió que los principales afectados terminan siendo los empresarios, los trabajadores y, en general, quienes dependen de estas dinámicas económicas.

Otro de los puntos que señaló es la dificultad de reemplazar el mercado ecuatoriano en el corto plazo. Explicó que la relación comercial entre ambos países no es fácilmente sustituible, debido a la integración productiva, las cadenas de suministro compartidas y la cercanía geográfica. “No es realista pensar que las empresas pueden simplemente cambiar de mercado de un día para otro”, planteó, al tiempo que recordó que se trata de uno de los vínculos comerciales más antiguos y consolidados de Colombia en la región.

Transportistas y comerciantes bloquean el puente de Rumichaca, principal paso fronterizo entre Colombia y Ecuador, en protesta contra los aranceles que afectan el comercio binacional - crédito red social X
Las repercusiones del cese comercial incluyen riesgos para el empleo, la producción y el abastecimiento tanto en Colombia como en Ecuador - crédito red social X

En la misma línea, desde Analdex advirtieron que la decisión ecuatoriana “cierra definitivamente cualquier posibilidad de comercio entre Colombia y Ecuador” en el corto plazo. El gremio alertó que más de 2.700 empresas colombianas, en su mayoría pequeñas y medianas, se verían afectadas por la medida, lo que podría tener efectos en empleo, producción y exportaciones.

Además, señalaron que el escenario de normalización no sería inmediato. Según su análisis, las tensiones políticas podrían prolongarse durante varios meses, lo que mantendría bloqueada la relación comercial entre ambos países. También advirtieron que el impacto no será exclusivo de Colombia, ya que en Ecuador existen miles de empresas que dependen de insumos colombianos, así como consumidores que podrían enfrentar un aumento en los precios.

Desde el ámbito político, la excongresista Yolanda Villavicencio hizo un llamado a no profundizar la fractura regional. Si bien reconoció el derecho de Ecuador a tomar decisiones soberanas, advirtió que una ruptura o debilitamiento de la Comunidad Andina implicaría retroceder en décadas de integración económica. En su opinión, la región necesita fortalecer el diálogo y la cooperación, en lugar de fragmentarse en medio de tensiones ideológicas y políticas.

Las regiones de frontera serían las más afectadas ante un eventual aumento de aranceles entre Colombia y Ecuador, según el análisis económico- crédito VisualesIA
La prolongación de las tensiones políticas puede mantener interrumpido el comercio bilateral por varios meses, aumentando la incertidumbre en la región - crédito VisualesIA

Las distintas reacciones coinciden en un punto, la medida ecuatoriana no solo tiene implicaciones inmediatas en el comercio, también pone en riesgo un entramado más amplio de relaciones económicas, productivas y políticas. Lo que comenzó como una decisión justificada en términos de seguridad fronteriza hoy se traduce en un choque con efectos concretos sobre empresas, trabajadores y consumidores a ambos lados de la frontera.

En este escenario, la incertidumbre marca el panorama. Mientras no haya señales claras de distensión, el comercio bilateral enfrenta uno de sus momentos más críticos en años recientes, con repercusiones que podrían extenderse más allá de lo económico y redefinir la relación entre ambos países.