Enfermero que sobrevivió al accidente del avión Hércules en Putumayo relató cómo vivió el momento del siniestro: “De un momento a otro, el impacto nos sacudió”

Detalló que fue asignado a uno de los asientos más cercanos a la compuerta trasera, tras recibir la instrucción del técnico de la aeronave para ser el primero en desembarcar

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David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército - crédito captura de pantalla Noticias Caracol
David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército - crédito captura de pantalla Noticias Caracol

La tragedia aérea en Putumayo reveló una historia de supervivencia y solidaridad dentro de la emergencia: David Chávez, enfermero jefe del batallón de sanidad del Ejército, relató en primera persona cómo logró salir con vida del accidente del avión Hércules C-130 que se accidentó el 23 de marzo de 2026, en Puerto Leguízamo, Putumayo, y evacuar a varios de sus compañeros, mientras transportaba vacunas entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís.

En conversación con Noticias Caracol, Chávez detalló que fue asignado a uno de los asientos más cercanos a la compuerta trasera, tras recibir la instrucción del técnico de la aeronave para ser el primero en desembarcar. En medio del vuelo, la situación cambió bruscamente.

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“El avión empieza a hacer un viraje hacia la izquierda y ya empiezo a ver las ramas de las copas de los árboles y empieza a vibrar más el avión. Empiezo a escuchar más ese ruido de golpeteo con las ramas. Todo lo que hicimos fue mirarnos y taparnos. Nos colocamos en posición de seguridad... Cubrí mi cabeza, me apreté bien y ya, de un momento a otro, el impacto nos sacudió”, dijo Chávez al medio de comunicación

El efecto del impacto fue inmediato: quedó tendido en el piso, consciente de la magnitud del accidente y de que la supervivencia fue una cuestión de segundos.

Desde su posición, Chávez enfrentó el caos dentro de la aeronave. “Había mucha sangre en el piso, el avión quedó ladeado, liso. Nos resbalábamos por la misma sangre. Había personas atrapadas entre los equipos y fusiles. Gran parte del fuselaje estaba arrugado, se veía a dos metros donde yo estaba ya todas las latas dobladas”, describió el enfermero.

Familias de víctimas del accidente aéreo en Putumayo sufren estafas por cobros ilegales para la identificación de cuerpos, según denunció el ministro de Defensa - crédito MiPutumayo.com.co/EFE
Familias de víctimas del accidente aéreo en Putumayo sufren estafas por cobros ilegales para la identificación de cuerpos, según denunció el ministro de Defensa - crédito MiPutumayo.com.co/EFE

Pese al peligro inminente de un incendio, David identificó un pequeño orificio en el fuselaje por el que pudo salir y, tras él, guiaba a otros a la salida, mientras el fuego avanzaba rápidamente.

“La gente buscaba un punto de salida. Arriba intentaban forzar algo, una ventana o compuerta. Yo me dije: ‘Tranquilo, tranquilo’. Vi una compuertica pequeña abierta por donde salían las llamas y el fuego estaba muy cerca. Miré atrás y dije: ‘Dios, perdóname’. Me lancé por ahí y caí; el fuego estaba a menos de dos o tres metros de donde caímos”, agregó.

Chávez y algunos sobrevivientes se encontraron sumidos en barro hasta las rodillas al abandonar el fuselaje destrozado. Recobrada cierta calma, pudo contactar a su madre y a su jefe coronel Cortez a través de un breve video para confirmar que se encontraba ileso. “Llegué a un claro y llamé a mi mamá. Le dije que estaba bien. Mi mamá no entendía nada. Le mandé un videíto corto de lo que había pasado, aclarando que estaba bien”, continuando con su relato.

Miembros del ejército se reúnen en el lugar del accidente de un avión militar colombiano en Puerto Leguizamo, Putumayo, Colombia 23 de marzo 2026 - crédito Reutes
Miembros del ejército se reúnen en el lugar del accidente de un avión militar colombiano en Puerto Leguizamo, Putumayo, Colombia 23 de marzo 2026 - crédito Reutes

El accidente del Hércules C-130 dejó a militares y personal de salud enfrentando escenas de pánico, pero también demostró la capacidad de reacción bajo presión de quienes ocupaban roles de liderazgo dentro de la tripulación. El testimonio de David Chávez, aún bajo observación médica, ilustra cómo el azar en la ubicación de los asientos y la reacción oportuna determinaron la supervivencia ante una catástrofe aeronáutica en la Amazonía colombiana.

Medicina Legal elevó a 37 las víctimas identificadas del accidente aéreo

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó la identificación de 37 personas fallecidas tras el accidente aéreo, donde una aeronave tipo C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se precipitó poco después del despegue.

El proceso forense avanza en paralelo al traslado de los cuerpos de los uniformados hacia distintas regiones de Colombia para rendirles honores, una operación coordinada por las autoridades militares desde la madrugada del jueves 26 de marzo, bajo criterios técnicos y acompañamiento institucional.

Enfermero a bordo y algunos sobrevivientes se encontraron sumidos en barro hasta las rodillas al abandonar el fuselaje destrozado - crédito Reuters
Enfermero a bordo y algunos sobrevivientes se encontraron sumidos en barro hasta las rodillas al abandonar el fuselaje destrozado - crédito Reuters

La magnitud del accidente quedó reflejada en el balance oficial de la comandancia del Ejército Nacional: 69 uniformados perdieron la vida—61 soldados, seis aviadores y dos policías—mientras que otras 57 personas resultaron heridas y permanecen bajo atención médica en centros hospitalarios del sur del país.

Antes del siniestro, el grupo militar había participado en operativos de seguridad electoral tras las votaciones del 8 de marzo y se preparaba para iniciar su periodo de descanso.

El Instituto Nacional de Medicina Legal, en su reporte del 27 de marzo de 2026, detalló que los 37 cuerpos identificados fueron trasladados a Bogotá e incluidos en el proceso técnico-científico encabezado por 12 equipos interdisciplinarios formados por 57 especialistas—entre médicos, antropólogos, odontólogos, genetistas y personal técnico—, quienes ejecutan las labores de identificación y coordinación para la entrega de los restos a sus familiares. El organismo enfatizó que estas tareas continúan, siempre bajo estrictos protocolos científicos.