Por qué la elección del Congreso es más importante de lo que los colombianos creemos

Jorge Gustavo Munevar, analista internacional y politólogo de la Universidad EAN

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Jorge Gustavo Munevar, analista internacional
Jorge Gustavo Munevar, analista internacional y politólogo de la Universidad EAN

Este domingo 8 de marzo, nuevamente a las urnas para elegir, además de los candidatos presidenciales en las consultas internas, el Congreso de la República. Sin embargo, a pesar de la enorme importancia de esta elección, millones de ciudadanos aún desconocen el papel que cumple el poder legislativo y la responsabilidad que implica elegir a quienes lo integrarán.

El Congreso no es un escenario secundario de la política. Allí se elaboran las leyes que orientan el rumbo del país y se ejerce el control político sobre el Gobierno. En otras palabras, es uno de los pilares del equilibrio democrático consagrado en la Constitución. Cuando el Congreso funciona adecuadamente, las decisiones públicas reflejan con mayor fidelidad las necesidades y aspiraciones de la sociedad.

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La realidad, sin embargo, dista mucho de ese ideal. En amplias regiones del país persisten prácticas que distorsionan la democracia: la compra de votos, el clientelismo y las maquinarias políticas, que convierten las elecciones en transacciones de favores. En muchos lugares estas prácticas se han normalizado hasta el punto de ser vistas como parte inevitable del proceso electoral.

La jornada electoral de este
La jornada electoral de este domingo coincide con consultas presidenciales, situación que ha generado preocupaciones sobre la escasa comprensión ciudadana del rol legislativo y el efecto de dinámicas como la compra de votos y la politización local - crédito Sergio Acero/Colprensa

A esto se suma un fenómeno cada vez más visible: la polarización política. El debate público se ha desplazado del análisis de propuestas hacia la confrontación emocional entre bandos. El resultado es una ciudadanía que vota movida por simpatías o rechazos, más que por una evaluación informada de los candidatos y sus programas.

En algunas zonas del país la situación es aún más preocupante. Diversos actores ilegales buscan influir en la política local, promoviendo candidatos que respondan a sus intereses. Cuando esto ocurre, la democracia deja de ser un mecanismo de representación ciudadana y se convierte en una herramienta al servicio de intereses particulares.

Paradójicamente, mientras el Congreso define buena parte del rumbo institucional del país, estas elecciones suelen recibir menos atención que las presidenciales. Este año, la situación podría agravarse: las consultas interpartidistas para escoger candidatos a la Presidencia comparten el mismo día electoral y corren el riesgo de eclipsar la elección legislativa.

El 8 de marzo los
El 8 de marzo los colombianos elegirán a las personas que integrarán el Congreso de la República por los próximos cuatro años - crédito Visuales IA

Además, la complejidad del sistema electoral tampoco ayuda. Para el congreso se eligen 100 senadores y para la cámara 188 representantes; entre más de 3000 candidatos, decenas de listas y múltiples circunscripciones —nacionales, territoriales y especiales— convierten el proceso en un ejercicio confuso para muchos votantes. Esta dificultad, sumada al desencanto político, explica en parte por qué más de la mitad del electorado colombiano suele abstenerse de votar.

La democracia, sin embargo, no se fortalece con la indiferencia. Cada voto representa una oportunidad para exigir mejores prácticas políticas y una representación más responsable. Elegir congresistas idóneos no es un asunto menor: de ello depende en gran medida la calidad de nuestras leyes, el control al poder y el futuro institucional del país.

Informarse, comparar propuestas y participar conscientemente en estas elecciones no es solo un derecho ciudadano, es también una responsabilidad con la democracia colombiana.

Los colombianos podrán votar hasta
Los colombianos podrán votar hasta las 4:00 p. m. - crédito Colprensa