Él es Pontificio, el gato que se graduó con honores de una universidad en Medellín: egresado de la “Facultad de Ciencias de la Siesta y el Ronroneo”

El felino, que durante años acompañó a estudiantes y recorrió los pasillos del campus, fue adoptado y recibió un carné oficial que reconoce su aporte al bienestar de la comunidad universitaria

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Se creó la iniciativa “Notipontificio” para continuar compartiendo momentos del gato con la comunidad universitaria - crédito @patologiaupb/Instagram

La Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín presentó al que se ha convertido en el graduado más singular de su historia: Pontificio, un gato que durante años acompañó a estudiantes y recorría los pasillos del denominado EcoCampus.

Su historia se hizo viral luego de que la institución anunciara su adopción y, posteriormente, su reconocimiento oficial como miembro de la universidad.

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El primer anuncio público sobre Pontificio se realizó el 16 de enero, cuando la UPB confirmó que el gato había sido adoptado. La información fue difundida por los canales oficiales de la universidad y generó reacciones mixtas entre la comunidad académica. “Una mezcla de tristeza, nostalgia y felicidad nos invadió al saber que ahora tiene un hogar donde recibe cuidado y atención permanente”, explicó la institución.

Pontificio recibió un carné oficial
Pontificio recibió un carné oficial de la UPB con ID 000-MIAU-UPB, adscrito a la “Facultad de Ciencias de la Siesta y el Ronroneo” - crédito @upbcolombia/Instagram

La universidad aclaró que la adopción respondía a la necesidad de brindar cuidados especiales a Pontificio, un gato adulto. Aunque el EcoCampus fue su hogar durante años, la institución consideró que un entorno familiar era más adecuado para esta etapa de su vida.

Días después, el 22 de enero, la UPB compartió nuevas imágenes de Pontificio en su nuevo hogar. Las fotografías, acompañadas de un mensaje cargado de emoción, mostraban al felino adaptándose a su entorno y recibiendo cariño constante. “No podemos evitar que se nos escape una lágrima de alegría. El EcoCampus no fue solo su territorio, sino su hogar feliz, donde cada estudiante tuvo una caricia para él y cada rincón guardó una de sus siestas bajo el sol”, indicó la universidad.

Un vínculo que perdura: el “Notipontificio”

La universidad destacó que, aunque
La universidad destacó que, aunque ahora vive en un hogar adoptivo, su lugar en el EcoCampus seguirá siendo recordado y celebrado - crédito @upbcolombia/Instagram

La institución informó que, aunque la familia adoptante prefiere mantener el anonimato, continuará compartiendo algunos momentos del gato mediante una iniciativa llamada “Notipontificio”. Esta propuesta busca dar seguimiento a la vida de Pontificio y mantener vivo su recuerdo entre estudiantes y egresados, quienes sostienen que nunca olvidarán la compañía del felino en su paso por la universidad.

El reconocimiento más reciente ocurrió hace cinco días, cuando la UPB anunció que Pontificio recibió su carné oficial de la universidad. Este documento, cargado de humor y simbolismo, reafirma el vínculo del gato con la institución. El carné identifica a Pontificio con ID 000-MIAU-UPB, adscrito a la “Facultad de Ciencias de la Siesta y el Ronroneo”, con la ocupación de “acompañante oficial de siestas y experto en mimos” y la distinción de “Graduado con honores en amor incondicional”, con vigencia “por siempre en nuestro corazón”.

Es nuestra forma de decirle que, aunque ahora descanse feliz en un hogar, su lugar en el EcoCampus UPB está asegurado para siempre”, señaló la universidad, resaltando que Pontificio seguirá siendo parte de la comunidad.

Un legado de ternura en el EcoCampus

Pontificio se ha convertido en
Pontificio se ha convertido en un fenómeno viral y en símbolo de ternura y convivencia en la comunidad universitaria - crédito @upbcolombia/Instagram

Pontificio no recibió un título académico formal, pero su historia ha dejado una huella afectiva en la UPB. Durante su tiempo en el campus, fue un compañero constante para estudiantes y personal, siendo parte de su rutina diaria y de momentos de esparcimiento.

La universidad subrayó que su reconocimiento busca honrar el cuidado, la empatía y la cercanía que el gato ofreció a la comunidad, transformándose en un símbolo de convivencia y cariño.

Con su carné y su adopción formalizada, Pontificio se convirtió oficialmente en el graduado más tierno de la UPB, y su historia ha sido compartida en redes sociales; así como medios locales y nacionales como ejemplo de cómo la relación entre animales y seres humanos puede formar parte del ámbito académico.

La institución ha reiterado que, aunque su presencia física ahora sea en un hogar particular, su lugar en el campus seguirá siendo recordado y celebrado por siempre.