El drama detrás de una repatriación: colombianos luchan para recuperar las cenizas de su hijo

Los elevados costos del trámite llevaron a que la familia pidiera ayuda a la comunidad

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La familia tiene la esperanza
La familia tiene la esperanza de repatriar el cuerpo - crédito Colprensa

El asesinato de un joven colombiano en Cochabamba, Bolivia, no solo dejó a sus seres queridos sumidos en el dolor, sino que tuvieron que pensar en cómo recaudar los fondos necesarios para repatriar sus cenizas, ante los elevados costos del proceso, por lo que decidieron recurrir a la solidaridad de la comunidad.

Y es que el traslado de los restos de Brayan Steven Acosta se ha convertido en una carrera contrarreloj para su familia, que vive en la vereda Rayitos, situada en el municipio de Lebrija, Santander.

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Óscar Acosta, padre de la víctima, aseguró al medio Vanguardia que la familia ha organizado una serie de actividades, incluida una venta de mute prevista para el 1 de febrero en la vereda Cantabria, con el objetivo de reunir los $11 millones que les exigen las funerarias por el traslado y la documentación, teniendo en cuenta que el asesinato ocurrió lejos de la tierra natal de la víctima.

Los familiares no pudieron repatriar
Los familiares no pudieron repatriar el cuerpo, por lo que decidieron recurrir al traslado de las cenizas - crédito Freepik

El padre de la víctima explicó al diario local Vanguardia que, tras conocer que el costo inicial del traslado del cuerpo ascendía a $38 millones, optaron por la cremación y el envío de las cenizas, una alternativa considerablemente más asequible.

Del mismo modo, reveló que la familia ha recurrido en repetidas ocasiones al apoyo de la comunidad local mediante ventas de alimentos, como sancocho y papas rellenas, iniciativas que han contado con la participación de vecinos de las veredas cercanas. El padre del joven aseguró lo siguiente: “Estaremos vendiendo el mute y lo entregamos en cualquier parte del casco urbano del municipio”, por lo que piden el apoyo de la comunidad.

Cabe mencionar que ha transcurrido un mes desde el crimen y aún los ciudadanos no han podido reunir el dinero para el traslado de Brayan Steven, de 24 años, que partió hacia Bolivia en agosto con la esperanza de mejorar su situación laboral trabajando en el campo.

Los familiares afirmaron que el joven mantenía en comunicación constante con su familia, puesto que recibían noticias suyas al menos cada tres días por WhatsApp.

Además, el padre de la víctima relató que el 27 de diciembre el joven les informó sobre su intención de regresar, argumentando dificultades con el clima y la alimentación: “El clima no era el apropiado, hacía mucho frío y le estaba haciendo daño, no estaba acostumbrado a la comida y que era mejor regresar”, detalló.

La última comunicación se produjo ese día: el 30 de diciembre, en vísperas de Año Nuevo, cuando los familiares intentaron sin éxito contactarlo. Al pasar los días y sin novedades de Brayan, creció la preocupación familiar y, para el 7 de enero, la situación se volvió inquietante. Ante el silencio y la incertidumbre, sus allegados acudieron a redes sociales y contactaron autoridades y hospitales de Cochabamba.

Los santandereanos buscaron apoyo de
Los santandereanos buscaron apoyo de las entidades en Bolivia - crédito Claudia Morales/REUTERS

Finalmente, tras insistir ante las instituciones, lograron hablar con un funcionario de Medicina Legal, que les confirmó que el 30 de diciembre habían ingresado dos cuerpos sin identificar, ambos extranjeros. Uno de ellos era colombiano y fue reconocido por un tatuaje del Atlético Bucaramanga en la espalda.

Se apiadaron de nosotros y hasta nos hicieron una videollamada, ahí lo confirmamos”. Desde entonces, la familia Acosta ha buscado apoyo en organismos municipales, departamentales y nacionales para la repatriación del cadáver.

Las autoridades bolivianas ayudaron a
Las autoridades bolivianas ayudaron a los colombianos a identificar a su familiar - crédito Adnan Abidi/REUTERS

Las versiones acerca del crimen, que fueron reveladas a la familia, indican que las víctimas fueron robadas, pues los encontraron sin algunas prendas, a medio vestir y abandonados en un caño. Otras hipótesis apuntan a que, al desconocer la ciudad y estar en una zona conflictiva en materia de orden público, pudieron ser confundidos con delincuentes. Sin embargo, esto hace parte de la investigación de la Policía local.

Cabe mencionar que la Embajada de Colombia en Bolivia le facilitó a los familiares del joven el contacto con funerarias, pero no ofreció recursos para cubrir los gastos, así que siguen intentando culminar los trámites y llevar las cenizas de Brayan de vuelta a su hogar en Santander.