Ingrid Betancourt cuestionó a Gustavo Petro por su silencio sobre represión a mujeres en Irán: “¿Acaso no merecen que coja el megáfono?”

La excandidata presidencial y que aspirará al Senado por su partido, Oxígeno, reprochó al primer mandatario que no tenga la misma presencia mediática rechazando lo que sucede en el país asiático, como sí lo hizo en el conflicto entre Israel y Palestina, que atraviesa por una tregua en las hostilidades

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Ingrid Betancourt ha cuestionado lo
Ingrid Betancourt ha cuestionado lo que sería el doble discurso del presidente Gustavo Petro frente a episodios de represión en el mundo árabe - crédito Presidencia - Camila Díaz/Colprensa

El silencio que ha guardado el presidente de la República, Gustavo Petro, frente a la represión de mujeres en Irán, fue excusa para que la excandidata presidencial y hoy aspirante al Senado Ingrid Betancourt lanzara duras críticas al primer mandatario. Y todo porque según la política colombo-francesa, que estuvo secuestrada durante seis años por las extintas Farc, el jefe de Estado estaría apelando al seso ideológico para no denunciar lo que sucede en el país asiático.

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Los cuestionamientos de Betancourt estarían apoyados en lo que consideran factores políticos y humanitarios, por lo que decidió pronunciarse al respecto. “Aturde el silencio de Gustavo Petro mientras masacran a miles de mujeres iranís (sic). ¿Acaso ellas no merecen -como lo hizo con el Hamas- que coja el megáfono para defenderlas?”, escribió la aspirante al Congreso, que planteó así una comparación con la postura activa del mandatario en el conflicto palestino.

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Con este mensaje en X, la excandidata presidencial Ingrid Betancourt cuestionó al presidente Gustavo Petro por su silencio ante la represión en Irán - crédito @Ibetancourtcol/X

La denuncia de la veterana política se conoció justo cuando la represión en Irán ha escalado a niveles sin precedentes, con mujeres que lideran protestas en más de 190 ciudades, y desafían legitimidad del régimen. El liderazgo femenino en las manifestaciones ha impulsado nuevas formas de protesta simbólica; y en respuesta, el régimen ha apelado a la violencia sistemática, con ataques armados en las calles y una intensa vigilancia a través de drones.

El régimen está cerca de aprobar la llamada ley Hiyab y Castidad, que impondrá “penas de cárcel más largas, multas exorbitantes y prohibiciones de viaje” a los que desobedezcan el código de vestimenta. Más allá de la calle, el control abarca el espacio digital y la vida doméstica, pues la conectividad a Internet se redujo desde el 8 de enero a un 1% de su capacidad regular. Este apagón digital buscaría impedir la coordinación ciudadana y ocultar la represión.

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Las movilizaciones para exigir la caída del régimen no solo se gestan al interior del país, sino en Europa, como las movilizaciones ocurridas en Francia - crédito Benoit Tessier/REUTERS

Irán, en medio de la represión del régimen del ayatolá Alí Jamenei

Los informes de organizaciones internacionales estiman que entre 192 y 538 personas murieron en las primeras dos semanas de enero, incluyendo al menos siete niños, y más de 10.600 personas han sido arrestadas, entre ellas 169 menores. Las redadas nocturnas y detenciones de heridos en hospitales continúan, mientras que confesiones forzadas de mujeres entre 16 y 18 años han sido transmitidas en la televisión estatal, como parte de la criminalización.

En paralelo, las provincias de Lorestan e Ilam, pobladas por minorías étnicas, en contra del mandato del ayatolá Alí Jamenei, se han convertido en focos de resistencia y escenarios de los mayores índices de mortalidad. Incluso dentro de las cárceles, “las detenidas han lanzado huelgas de hambre y emitido manifiestos feministas” en oposición a las sentencias de muerte dictadas contra activistas como Pakhshan Azizi y Sharifeh Mohammadi.

Los manifestantes lucen orgullosos lo
Los manifestantes lucen orgullosos lo que es considerada la verdadera bandera de Irán, con el león y el sol como símbolos de lucha - crédito Isabel Infantes/REUTERS

Frente a este escenario, las autoridades iraníes han catalogado las protestas como “actos de terrorismo” supuestamente instigados por potencias extranjeras. Contrario a este señalamiento, organismos internacionales como la ONU y líderes mundiales han reclamado el “fin inmediato del uso de la fuerza y la restauración del acceso a la información”, para evitar que la violencia se recrudezca en este país, en el que gobiernan los radicales desde 1979.

El antecedente que toma como referencia Betancourt fue el llamado “episodio del megáfono”, ocurrido el 26 de septiembre de 2025, cuando Petro participó en una protesta pro-palestina cerca de Times Square, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York y pidió a los soldados del ejército de los Estados Unidos que desobedecieran las órdenes de Donald Trump, “y que no apuntaran sus fusiles ‘contra la humanidad’”; acto por el que perdió su visa norteamericana.

El gesto desencadenó severas consecuencias diplomáticas. Desde Washington, además, se decidió la descertificación de Colombia en la lucha contra las drogas, pese a las voces que en el país tacharon el acto de “imprudente” e “incendiario”, Petro defendió su postura señalando su derecho a denunciar el genocidio. Solo hasta el 7 de enero de 2026, tras la sorpresiva llamada hecha a Trump, Petro logró bajarle la temperatura a la creciente crisis con EE. UU.