Boa constrictor fue captada en una finca del municipio de San Carlos, Antioquia

A pesar que esta especie es común en la región antioqueña, la comunidad continua sorprendiéndose por las apariciones en fincas y carreteras

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Boa constrictor imperator fue grabada recorriendo una finca en el municipio de San Carlos - Antioquia - crédito @diarioriente / X

El avistamiento de una Boa constrictor imperator en una finca de San Carlos, en el oriente antioqueño, volvió a poner en primer plano la convivencia con la fauna silvestre en los entornos rurales de Colombia.

El episodio se registró el 11 de enero, cuando se grabó a este ejemplar desplazándose por el terreno, generando sorpresa en la persona que grabó al animal y usuarios de redes sociales. El registro en video no tardó en difundirse. Allí se observa al imponente reptil cruzando el predio.

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Hace unas semanas transitando la vía entre San Rafael y San Carlos, se vio otro de estos ejemplares. Según el video, una persona que circulaba por el sector intentó tocar al animal, lo que provocó una reacción defensiva.

Este incidente reavivó la discusión sobre cómo actuar correctamente ante encuentros con serpientes de gran tamaño.

Semanas atrás otra boa fue avistada en San Carlos - Antioquia - crédito @pereira.denuncia / TikTok

La Boa constrictor imperator pertenece a la familia Boidae y es ampliamente conocida en el Neotrópico. En Colombia, su distribución abarca todo el territorio nacional, siendo habitual en zonas cálidas y de vegetación densa.

Este ejemplar puede alcanzar longitudes de hasta 5,45 metros, aunque lo habitual es que no supere los 5 metros en estado silvestre. Su coloración dorsal varía entre el pardo y el rosado claro, con manchas irregulares en forma de H lateralmente conectadas, mientras que el vientre muestra tonos claros salpicados con puntos negros.

A pesar de su aspecto intimidante, esta especie no es venenosa. Su mecanismo de caza se basa en la constricción: atrapa a sus presas y las asfixia utilizando la fuerza de su musculatura.

Se alimenta principalmente de mamíferos, aves, lagartijas y anfibios, adoptando técnicas de emboscada o forrajeo activo, según la ocasión. Los individuos jóvenes suelen mantener hábitos arbóreos, mientras que los adultos prefieren desplazarse por el suelo.

La boa constrictor no es
La boa constrictor no es peligrosa para los humanos, solo comer aves y roedores pequeños - crédito catálogo de la biodiversidad

La presencia de la Boa constrictor en zonas rurales tiene un efecto positivo sobre el equilibrio ecológico. Regula poblaciones de roedores y aves, lo que resulta crucial para la salud de los ecosistemas y el control de plagas agrícolas.

A pesar de los temores que puede despertar, su comportamiento no es agresivo hacia las personas. Solo ataca en defensa propia o si se siente amenazada, como ocurrió en el reciente caso registrado en Antioquia.

Las reacciones de la comunidad reflejan una mezcla de asombro y temor ante la cercanía con este animal. “Puede ser inofensiva pero veo una y no me ven ni el polvero”, comentó un usuario.

Otros recordaron las advertencias sobre el tamaño y la fuerza de la serpiente: “Pues no es venenosa... pero sí puede matar a un humano las más grandes... en Venezuela la decimos traga venado... yo tenía una de mascota”.

La boa constrictor habita gran
La boa constrictor habita gran parte del continente americano - crédito zoológico El Bosque

El respeto por la naturaleza fue otra voz presente: “Me parecen lindas pero hay que respetar la naturaleza, los animales no se deben tocar a no ser que sea estrictamente necesario y sea para salvar su vida. Le activaste el modo defensa y le generas estrés sin necesidad”.

Esta especie es solitaria, sólo busca compañía durante el periodo reproductivo. Es activa principalmente al anochecer o durante la noche, momento en el que sale a cazar.

Los especialistas recuerdan que no representa un peligro para el ser humano, siempre y cuando se mantenga la distancia y no se intente manipularla. La interacción inapropiada puede provocar respuestas defensivas y situaciones de riesgo tanto para el animal como para las personas.

La convivencia con las serpientes, aunque ocasionalmente cause temor, forma parte de la vida en regiones donde la biodiversidad es exuberante. Como concluyó un comentario: “Yo la veo... y muero”. Pero también hay espacio para la admiración y el respeto por un animal que, lejos de ser una amenaza, cumple una función vital en los ecosistemas colombianos.