
Algunas compañías, entidades, o incluso personas naturales, exigen fiadores como garantía para asegurar el cumplimiento de obligaciones en contratos de alquiler, préstamos o créditos. Esto quiere decir, que el fiador se compromete a responder económicamente si la persona principal no paga, lo que reduce el riesgo para la entidad y facilita la recuperación del dinero en caso de incumplimiento.
La decisión de aceptar ser fiadora para respaldar la deuda de una amiga suya, que al parecer no tenía suficiente respaldo financiero o historial crediticio, llevó a que Liliana ahora enfrente un verdadero “martirio” por no tener cómo responder en una obligación financiera que ella no solicitó a su beneficio.
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Desde entonces, la mujer trabajadora ha enfrentado una serie de dificultades legales, económicas, de salud y personales tras firmar como fiadora de una compañera de trabajo.
Liliana le dio la mano a una compañera agobiada por problemas económicos
La situación comenzó cuando aceptó respaldar a su colega en un préstamo, motivada por la confianza y el deseo de ayudarla.

Lo que no anticipó fue el impacto que tendría esa decisión en su vida, convirtiéndose en responsable de deudas que no contrajo ni utilizó, situación que, incluso, ha afectado a otros compañeros de la misma empresa y a un adulto mayor, que también habrían firmado como fiadores.
“Esa niña dejó varias deudas con prestamistas, de las cuales yo soy la fiadora, me toca a mí responder por esas deudas. Eso es lo que me tiene a mí en este momento demasiado ahogada. Mi situación empezó hace aproximadamente unos cinco meses. Me presentó algo con una compañera de trabajo que yo, actuando de buena fe, creí que la estaba ayudando a ella”, dijo la mujer a TuBarco.
La tragedia se desencadenó meses después, cuando la compañera de Liliana tomó la decisión de suicidarse. A partir de ese momento, la carga emocional se sumó a las exigencias de varios prestamistas, que comenzaron a reclamar los pagos pendientes a los fiadores.
“El 14 de julio del 2025 decide quitarse la vida, un hecho que emocionalmente me marca, pues por la decisión que ella tomó en su momento, y que creo que yo como amistad u obrando de la buena fe, hice lo que pude”, dijo la mujer entre lágrimas.
Según relató Liliana al medio citado, durante casi 10 meses una cooperativa embargó aproximadamente la mitad de su salario quincenal para cubrir parte de la deuda, situación de la que pudo salir a flote; sin embargo, las obligaciones financieras persisten y las alternativas legales se han visto limitadas por la falta de recursos económicos. La única solución viable, aseguró, sería acceder a asesoría jurídica, servicio que por ahora no puede costear.
El efecto dominó de esta situación también habría alcanzado a otros trabajadores y a un adulto mayor, que, al igual que Liliana, fueron arrastrados a responder por créditos ajenos. La cadena de responsabilidades ha dejado a varias personas al borde del colapso financiero, viéndose obligadas a responder por compromisos que nunca adquirieron.
La acumulación de problemas ha tenido consecuencias en otros aspectos de la vida de Liliana, entre estos, sufrió tres accidentes de motocicleta y, días más tarde, fue víctima del hurto de su moto, herramienta esencial para su movilidad y trabajo. Aunque consiguió otra motocicleta a crédito, enfrenta dificultades para cumplir con los pagos, el arriendo y los gastos básicos de alimentación, mientras intenta mantener a su familia.

A la presión económica se suma la situación de salud de su madre, que padece una enfermedad grave y necesita atención médica urgente. Las limitaciones financieras han impedido que reciba el tratamiento adecuado. Su estilo de vida cambió al punto que Liliana no tuvo recursos para comprar un regalo de Navidad a su hija, por lo que una amiga asumió ese gesto solidario.
A pesar de todas estas adversidades, Liliana indicó en la entrevista citada que persiste en su esfuerzo por salir adelante y no buscar oportunidades en el extranjero como le han aconsejado algunos compañeros de trabajo.
Actualmente, la mujer mantiene un emprendimiento de lasañas en Cali como única fuente de ingreso adicional, con la esperanza de comenzar a responder por las deudas que la afectan. Los que deseen apoyarla pueden comunicarse a su número de contacto: 321 2349463.
“La solución no es irse, la solución es dar la cara (...) En este momento yo pido el, el apoyo de todas las personas que lo puedan hacer. Yo tengo un emprendimiento de lasañas. Si hay empresas, personas, que quieran hacerme pedidos, yo con mucho gusto voy a hacerlas, voy a llevarlas”, afirmó en su declaración al citado medio.
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