
En la noche de este lunes 10 de noviembre, la localidad de San Cristóbal, en el sur de Bogotá, se vistió de luz y oración. Decenas de personas se reunieron con velas encendidas para pedir por la salud de los dos menores en estado crítico y de los demás heridos que resultaron afectados tras ser arrollados por un taxista que conducía en estado de embriaguez el pasado fin de semana.
Vecinos, familiares y amigos se congregaron para elevar plegarias por los niños internados en el Hospital Santa Clara, uno de los cuales, según sus parientes, se encuentra con diagnóstico de muerte cerebral. Las lágrimas, las oraciones y los mensajes de solidaridad se mezclaron con el clamor de justicia que resonó entre los asistentes.
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Los hechos ocurrieron el sábado 8 de noviembre, cuando el vehículo de placas VDW626, conducido por José Eduardo Chalá Franco, de 56 años, perdió el control y embistió a un grupo de personas que se encontraban frente a una barbería en el barrio La Sierra, suroriente de la capital.
El impacto dejó 11 personas heridas, entre ellas cuatro menores de edad, quienes fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales. Dos de ellos permanecen en estado crítico, y una menor de 12 años continúa en observación pediátrica con evolución favorable.
De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, Chalá conducía en grado tres de alcoholemia, el nivel más alto registrado, lo que demuestra un alto estado de embriaguez al momento del siniestro. Además, se conoció que tenía más de 10 multas de tránsito, varias de ellas por exceso de velocidad.
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“Esperamos un milagro”, claman los familiares
En medio del dolor, Juana Torres, prima de los menores afectados, habló con los medios para denunciar lo que considera una falta de empatía de las autoridades. “Recibimos información de la Fiscalía de que es muy probable que este señor Eduardo Chala, este taxista que provocó esta calamidad, esta película de terror para muchas familias, puede quedar en libertad solamente por lesiones personales”, expresó con indignación.
Torres relató que la familia permanece en vigilia frente al Hospital Santa Clara, aferrándose a la fe.
“Estamos afuera de un hospital esperando también un milagro de nuestros familiares. En mis niños, lo que es Estefanía es la que terminó con muerte cerebral; sin embargo, anoche (9 de noviembre) dio algunos avisos de que pronto podría recuperar actividad cerebral, entonces estamos esperando un milagro. Martín también sufrió un golpe demasiado fuerte, nos dieron 72 horas para que tengan una reacción; si no, lamentablemente los van a desconectar”, agregó entre lágrimas.
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Un conductor reincidente y conocido en el barrio
Los testimonios de los vecinos confirman que Chalá era conocido por conducir en estado de embriaguez de manera habitual. “Este señor lleva años tomando y manejando taxi. Todos en el barrio lo saben”, contó una residente del sector, quien pidió no revelar su nombre.
Además, según información de la Secretaría de Movilidad de Bogotá, el conductor tiene varios comparendos vigentes por infracciones similares y ya había sido sancionado por exceso de velocidad. Pese a ello, seguía prestando servicio público sin restricciones aparentes.
El taxista fue enviado a prisión preventiva
Tras la captura en flagrancia, José Eduardo Chalá Franco fue presentado ante un juez de control de garantías, donde aceptó los cargos de homicidio agravado y lesiones personales. Por decisión judicial, fue enviado a la cárcel mientras avanza la investigación.
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La Policía de Tránsito de Bogotá informó que se reforzarán los controles a conductores de servicio público y particulares para prevenir tragedias derivadas del consumo de licor. “No podemos permitir que el alcohol y la irresponsabilidad sigan cobrando vidas en las calles”, declaró un portavoz de la institución.
Consternación y llamado a la responsabilidad vial
La velatón en San Cristóbal se convirtió no solo en un acto simbólico de acompañamiento, sino también en una manifestación contra la imprudencia al volante. Los asistentes encendieron velas, llevaron carteles con mensajes de “Justicia para los niños” y pidieron mayor rigor en la aplicación de sanciones.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Movilidad, en lo corrido de 2025 se han registrado más de 1.200 accidentes relacionados con el consumo de licor, dejando decenas de muertos y cientos de heridos en la ciudad. Las autoridades recordaron que las sanciones por conducir en estado de embriaguez pueden alcanzar hasta los 45 millones de pesos, la suspensión de la licencia y penas de prisión si hay víctimas fatales.
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Mientras los familiares de las víctimas oran por una recuperación milagrosa, la ciudadanía exige que hechos como este no queden impunes. La imagen de las velas encendidas frente al hospital y en las calles del barrio La Sierra resume el sentir de toda una comunidad: dolor, indignación y esperanza.
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