
Colombia, un país con abundantes recursos y potencial, enfrenta un desafío persistente: el estancamiento económico y social. En su libro ¿Cómo enriquecer a Colombia?, Camilo Guzmán Sáenz sostiene que la nación no está destinada a la pobreza, sino que puede romper ese ciclo si adopta un cambio profundo de mentalidad y cultura.
El autor, reconocido educador y divulgador de ideas de libertad, plantea que el progreso no depende de reformas políticas ni de líderes carismáticos, sino de la transformación de las creencias colectivas y la asunción de la responsabilidad individual.
Guzmán Sáenz parte de un diagnóstico crítico sobre la situación colombiana. A pesar de contar con recursos naturales, ubicación estratégica y una sociedad dinámica, el país sigue atrapado en la pobreza y la dependencia estatal. El libro identifica como causas principales la prevalencia de mitos culturales, el clientelismo y una mentalidad asistencialista que, según el autor, perpetúan el atraso. “Si bastara con tener recursos naturales para ser prósperos, Colombia sería una de las naciones más ricas del mundo; si la clave estuviera en la ubicación geográfica, ya estaríamos liderando la región”, afirma Guzmán Sáenz en uno de los fragmentos. Sin embargo, observa que el desarrollo no ha llegado porque la sociedad sigue esperando soluciones externas, en lugar de asumir el control de su destino.

En este contexto, el autor dirige una crítica frontal al intervencionismo estatal y al asistencialismo. Sostiene que la tendencia a ver al Estado como el gran solucionador de problemas ha alejado a los colombianos de las verdaderas fuentes de riqueza: la libertad individual y la responsabilidad. “No es el gobierno el que nos hará ricos, ni los subsidios los que nos sacarán de la pobreza. Es nuestra capacidad de ser libres, de tomar decisiones, de asumir riesgos, de fallar y volver a intentarlo lo que realmente puede transformar nuestro destino como país”, señala Guzmán Sáenz.
El libro insiste en que la libertad, entendida en sus dimensiones económica, política y personal, es la base del progreso, pero advierte que esta exige responsabilidad y la disposición a enfrentar los propios errores.
El papel de la empresa y el emprendimiento ocupa un lugar central en la propuesta de Guzmán Sáenz. El autor desafía la narrativa que presenta al empresario como un villano y denuncia la tendencia a demonizar la creación de riqueza. “Cada vez que un político promete más impuestos para ‘hacer que los ricos paguen’, cada vez que una nueva regulación burocrática hace más difícil emprender, cada vez que se ve al empresario con sospecha en lugar de admiración, estamos, sin darnos cuenta, afilando el cuchillo que acabará con la gallina de los huevos de oro”, advierte.

Para Guzmán Sáenz, la función de la empresa es fundamental en la generación de empleo, riqueza y bienestar. Propone que Colombia necesita más y mejores empresas de todos los tamaños, desde pequeños comercios hasta grandes multinacionales, y que el éxito empresarial debe verse como un motor de progreso colectivo.
Las propuestas de cambio que plantea el libro giran en torno a la transformación de la mentalidad nacional. Guzmán Sáenz invita a los colombianos a dejar de esperar salvadores y a asumir un papel activo en la construcción del país. Destaca la importancia de la cooperación, el mérito y el esfuerzo, y utiliza ejemplos internacionales, como el caso de Singapur, para ilustrar cómo el éxito se alcanza promoviendo el trabajo duro y la disciplina, no castigando el éxito ni fomentando el resentimiento. “Nadie progresa con resentimiento, se progresa con esfuerzo y mérito. El resentimiento es un veneno silencioso. No solo impide el crecimiento personal, sino que también destruye sociedades enteras”, reflexiona el autor.

Administrador de negocios por la Universidad EAFIT, especialista en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Externado y máster en Políticas Públicas por Queen Mary University of London, Guzmán Sáenz ha trabajado en los sectores público, privado y académico. Es director ejecutivo y cofundador de Libertank, organización dedicada a la promoción de la libertad en Colombia, y ha sido reconocido como uno de los 40 líderes menores de 40 por El Tiempo, además de columnista de opinión en La República. Su trayectoria como educador y activista intelectual se refleja en el tono claro y directo del libro, que busca desafiar creencias arraigadas y ofrecer una hoja de ruta para la transformación cultural.
El mensaje final de ¿Cómo enriquecer a Colombia? es claro: el verdadero progreso solo será posible cuando la sociedad valore el mérito y el éxito ajeno, y abandone la mentalidad que premia el resentimiento. Guzmán Sáenz advierte que una nación que desprecia a quienes logran prosperar se arriesga a perpetuar la mediocridad y a perder la oportunidad de alcanzar su potencial.
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