
Una reunión entre el presidente Gustavo Petro y el encargado de negocios de la Embajada de los Estados Unidos, John McNamara, tuvo lugar el jueves 31 de julio en la Casa de Nariño, en un momento de alta sensibilidad para las relaciones diplomáticas entre Bogotá y Washington. La cita fue confirmada por la Presidencia de la República mediante una publicación en su cuenta oficial de la red X, en la que se compartieron imágenes del encuentro, mismo en el que participó el ministro del Interior, Armando Benedetti.
El embajador interino McNamara, que lidera la representación estadounidense en ausencia de un titular oficialmente designado por la administración de Donald Trump, se reunió con el jefe de Estado colombiano luego de una serie de episodios que mantienen en deterioro el ambiente bilateral.
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La visita a la sede presidencial, realizada en horas de la tarde, no fue acompañada de declaraciones a la prensa ni de un comunicado conjunto, lo que incrementó la expectativa sobre el contenido y el alcance de la conversación.

Aunque no se conoce el fondo de la conversación sostenida entre el presidente Gustavo Petro y el encargado de negocios John McNamara, persiste una amplia expectativa en torno al rumbo que podrían tomar las relaciones bilaterales, debido a que los vínculos entre ambos países atraviesan un periodo de deterioro desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, sumado a una serie de episodios que marcaron distancia entre los mandatarios y sus gobiernos.
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Uno de los aspectos que provocó mayor atención —que se cree que fue parte del diálogo en el Palacio de Nariño— fue la advertencia del Gobierno estadounidense sobre un posible aumento de aranceles a productos colombianos, medida que podría tener repercusiones directas sobre sectores clave de la economía nacional, como las exportaciones de café, flores y otros bienes. Pese a esta situación, las imágenes oficiales compartidas por la Presidencia de Colombia sugieren que el encuentro se desarrolló en un ambiente cordial, aunque se permanece a la espera de los resultados concretos que puedan derivarse de la cita diplomática.

Por tensiones acumuladas entre los gobiernos de Petro y Trump marcaron una evidente distancia entre las naciones
El encuentro ocurre tras una escalada de tensiones que se acentuó a finales de julio luego de conocerse el fallo en primera instancia contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, decisión adoptada por la jueza Sandra Heredia. La reacción del Gobierno estadounidense fue inmediata y voceros de la administración Trump calificaron el fallo como una medida de carácter político. El secretario de Estado, Marco Rubio, expresó públicamente que, a su juicio, “el único delito del expresidente colombiano Uribe ha sido luchar y defender incansablemente a su patria. La instrumentalización de la rama judicial de Colombia por parte de jueces radicales ha establecido ahora un precedente preocupante”.
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A las declaraciones de Rubio se sumaron las voces de otros legisladores del Partido Republicano, que cuestionaron la imparcialidad del sistema judicial colombiano en este caso específico, por su parte Embajada de Colombia en Washington publicó un comunicado en el que dejó constancia de su desacuerdo con las afirmaciones del alto funcionario estadounidense: “Ante la reciente sentencia en el caso judicial que involucra al expresidente Álvaro Uribe Vélez, esta Embajada reafirma los principios fundamentales que definen el orden democrático colombiano, proporcionando contexto para promover una comprensión más clara del proceso institucional actualmente en curso”.
Pero el clima bilateral ya venía marcado por tensiones acumuladas desde comienzos de 2025. Uno de los momentos más delicados ocurrió en enero, cuando el presidente Petro rechazó la llegada de un avión con migrantes deportados desde Estados Unidos, aludiendo a la “falta de garantías humanitarias” en el procedimiento. Esta decisión generó una fuerte respuesta del Gobierno Trump, que advirtió sobre la posibilidad de imponer aranceles adicionales a productos colombianos si persistían las objeciones a la política migratoria estadounidense.
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Otro incidente significativo tuvo relación con la filtración de audios atribuidos al excanciller Álvaro Leyva, en los cuales se refería a contactos que habría sostenido con figuras políticas de EE. UU. en un supuesto golpe de Estado contra el actual Gobierno Petro. Tras la divulgación de esas declaraciones, el presidente Trump ordenó llamar a consultas al embajador interino McNamara, y el Ejecutivo colombiano replicó de manera simétrica, con la solicitud a Daniel García-Peña a Bogotá. Posteriormente, ambos funcionarios retomaron sus cargos luego de gestiones diplomáticas que no trascendieron públicamente.
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