“La comida en Estados Unidos no parece comida”: el drama de migrante colombiana que no se acostumbra a la sazón en el extranjero

Su cambio de dieta la hizo subir 22 kilos en apenas tres meses, y cuando intentó retomar a los alimentos sin procesar no les encontró sabor

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FOTO DE ARCHIVO: Una persona compra en un supermercado en Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, 10 de junio de 2022. REUTERS/Andrew Kelly/File Photo
FOTO DE ARCHIVO: Una persona compra en un supermercado en Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, 10 de junio de 2022. REUTERS/Andrew Kelly/File Photo

Para Estefanny Cabral haber encontrado el amor en Estados Unidos significó renunciar a la sazón de su natal colombiana y enfrentarse a un problema de peso que la llevó a memorizar las rectas que su familia preparaba para ella en Barranquilla.

Según explicó en un video compartido a través de su perfil en la plataforma Tiktok, “la comida en Estados Unidos no parece comida. Desde que llegué de Colombia, me ha costado mucho adaptarme a la alimentación de este país. Cuando conocí a mi esposo, él solo tenía comida enlatada o empacada en bolsas, que vienen listas para calentar e, incluso, comida congelada, y me parecía lo más feo del mundo porque en Colombia se cocina con ingredientes frescos, nada es congelado y la sazón que le ponen las mamás es divino”.

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La dieta estándar estadounidense, desarrollada ante la amenaza de las guerras en la primera mitad del siglo XX, se compone en gran medida por alimentos ultraprocesados, con los que la barranquillera aumentó más de veinte kilos en sus primeros meses como migrante.

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Aprender a sazonar la comida la habría ayudado a retomar su dieta - crédito @estefanny_ugc / TikTok

“En este país, la comida chatarra es lo que más se consume y, si quieres cocinar con ingredientes frescos, lo más probable es que no tengan sabor a nada. Muchas veces he comido frutas y no les encuentro el sabor. Entiendo que, con el trabajo, a las personas no les da mucho tiempo para cocinar todos los días, porque la vida es bastante ocupada, pero caer en el consumo de comidas procesadas hace tanto daño a la salud que, cuando llevaba tres meses aquí, me puse obesa”, dijo la mujer.

Los kilos de más y las posibles consecuencias para la salud la llevaron a retomar la alimentación que seguía en Colombia, aunque, debido al sabor de los alimentos, tuvo que aprender a condimentarlos para acercarse al resultado que conseguía en la Puerta de Oro.

“Normalmente, mi peso en Colombia era de 58 kilos y acá llegué a 80. Por eso me di cuenta de que la alimentación es lo que más se debe cuidar aquí y empecé a enseñarle a mi esposo todos los platos colombianos que mi familia prepara desde siempre. Los aprendí a hacer y ahora él los ama”, insistió, tras haber recuperado su dieta y estado físico.

Otra migrante colombiana explicó por qué dejó de disfrutar los productos avícolas al mudarse a los EE. UU.

Según la creadora de contenido y beauty blogger colombiana Valentina Buof, los cambios que experimentó tras mudarse a los Estados Unidos afectaron aspectos de su vida cotidiana, desde la comida hasta su rutina de cuidado personal. A través de su cuenta en TikTok, compartió con sus seguidores algunos de los hábitos que dejó atrás, destacando las diferencias en la calidad de los alimentos y el alto costo de los servicios de belleza en su nuevo país.

En cuanto a la alimentación, Valentina explicó que uno de los mayores sacrificios fue el pollo, un plato que solía disfrutar con frecuencia en Colombia. “Era amante del pollito Frisby, lo comía como un hijuemadre en Colombia, pero de verdad que le cogí... como... al pollo aquí”, comentó, mencionando que el sabor del pollo en los Estados Unidos no le resulta agradable, incluso cuando se prepara de distintas formas. “Sabe como si estuviera comiéndome un pollo crudo”, dijo, asegurando que no es la única que tiene esa opinión.

Su alimentación y cuidado personal cambió desde que vive en los Estados Unidos - crédito @Valentinabuof / TikTok

El cambio en su dieta no se limitó al pollo. El huevo, un alimento básico en el desayuno colombiano, también dejó de ser parte de su alimentación diaria. “En Colombia me comía un huevo con pan y me lo disfrutaba, pero aquí todo es diferente”, comentó, añadiendo que el sabor del huevo en Estados Unidos no le resulta agradable. También señaló que la cocina de los hogares en Colombia queda impregnada con el olor del huevo, un fenómeno que no ocurre de la misma manera en los hogares estadounidenses.

Uno de los cambios más significativos que Valentina compartió con sus seguidores fue la decisión de dejar de desayunar, algo que antes era fundamental en su rutina diaria. “En Colombia, siempre algo teníamos que desayunar porque nuestros papás o abuelos nunca nos dejaban irnos a la calle sin desayunar”, recordó. Sin embargo, en Estados Unidos, este hábito desapareció debido a las diferencias en las costumbres alimenticias.

Migración - Colombianos - Estados Unidos
Su alimentación y cuidado del cabello se transformó al mudarse al norte del continente - crédito @valentinabuof / TikTok

Otro aspecto que sufrió modificaciones fue su cuidado personal, específicamente en lo relacionado con su cabello. Valentina reveló que desde que llegó a los Estados Unidos, dejó de visitar los salones de belleza, principalmente debido al alto costo de los servicios. “Nunca más me mandé a hacer el cabello. Ni una hidratación, ni un alisado”, explicó. A pesar de que en su país natal solía hacerse estos tratamientos con regularidad, el precio y el miedo a que el servicio no sea de calidad la disuadieron. Al comparar los costos, mencionó que una hidratación de cabello en Estados Unidos puede costar hasta 150 dólares, sin contar los servicios adicionales como el lavado y secado, lo que aumenta considerablemente el precio.

En resumen, Valentina Buof relató de manera sincera cómo su vida cotidiana y sus costumbres fueron transformadas por las diferencias culturales y económicas entre Colombia y Estados Unidos, desde sus hábitos alimenticios hasta su rutina de belleza.

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