
La violencia contra la mujer en Colombia sigue dejando registros negativos para las cifras a nivel nacional, luego de un lamentable caso que se presentó en el municipio de Lorica, Córdoba, al norte del país.
En esta oportunidad, un hombre fue capturado luego de agredir con golpes a su compañera y, no contento con la agresión, le arrojó una sustancia química inflamable y le prendió fuego.
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El hombre, que fue capturado por la Policía en Lorica, no aceptó cargos luego de que un juez con funciones de Control de Garantías le imputara el delito de tentativa de feminicidio agravado.
Por los hechos, que se conocieron el lunes 28 de octubre de 2024, pero que habrían sucedido el 14 de octubre, una fiscal del Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar (Cavif) presentó el material probatorio en contra del maltratador, quien según lo que indicó el ente investigador, venía cometiendo las agresiones con frecuencia.

“Según la investigación, el pasado 14 de octubre en el barrio Portal Norte, el procesado habría aprovechado la condición de indefensión de la víctima para golpearla”, aseguró la Fiscalía General de la Nación.
Debido al salvaje ataque que sufrió la mujer, se encuentra internada en un centro hospitalario en la capital del departamento, Montería, donde se recupera de las quemaduras de segundo y tercer grado que sufrió en el 17% de su cuerpo, y que le provocó lesiones en el abdomen, los muslos y las partes íntimas, afirmó El Universal.
El hombre seguirá recluido en centro carcelario a la espera de la condena por este nuevo caso que enciende las alarmas de la sociedad en general en Colombia, y más aún, si se tiene en cuenta que en varios puntos del territorio nacional se han presentado feminicidios durante los últimos días.
Uno de estos casos se presentó la mañana del lunes 28 de octubre de 2024 en Barrancabermeja (Santander); allí una mujer identificada como Yuris Oneida Oquendo Rangel fue asesinada a puñaladas por su expareja, que fue detenida por las autoridades.

Las cifras reflejan la gravedad de la situación por cuenta de los feminicidios
El 24 de mayo de 2012, el asesinato de Rosa Elvira Cely en Colombia marcó un punto de inflexión en la lucha contra la violencia de género en el país. Este trágico evento llevó a la promulgación de la Ley 1761 de 2015, conocida como la Ley Rosa Elvira Cely, que busca proteger los derechos de las mujeres y sancionar severamente el feminicidio, con penas que oscilan entre 250 y 500 meses de prisión.
Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos legislativos, la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema persistente y creciente en Colombia, según el informe más reciente que elaboró la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), evidenció que entre 2021 y 2023, la Defensoría del Pueblo atendió más de 9.000 casos relacionados con la violación de derechos por motivos de género, lo que evidencia la magnitud del problema.
En el informe Vivir sin miedo de Pares, se destaca que el feminicidio, definido por ONU Mujeres como el asesinato de una mujer por el hecho de serlo, representa la manifestación más extrema de un continuo de violencia en una sociedad patriarcal.
Colombia, con un pasado legal que reflejaba normas patriarcales, ha avanzado en la creación de leyes para proteger a las mujeres. Un ejemplo histórico es el artículo 591 del código penal de 1890, que permitía considerar inculpable el homicidio en ciertas circunstancias, como cuando un hombre mataba a su esposa o descendiente femenina si las sorprendía en un acto deshonesto. Esta disposición se mantuvo vigente hasta hace 83 años, lo que subraya la necesidad de un cambio cultural y legal profundo.

A pesar de la existencia de la Ley Rosa Elvira Cely, las cifras de feminicidios no han disminuido de manera signficativa Esto sugiere que, además de las leyes, se requieren esfuerzos adicionales en educación y prevención para abordar las raíces culturales de la violencia de género. La persistencia de estos crímenes indica que el problema no solo es legal, sino también social y cultural.
El documento de Pares también resaltó la importancia de entender el feminicidio como parte de un espectro más amplio de violencia que incluye agresiones físicas, psicológicas y económicas. La lucha contra esta violencia requiere un enfoque integral que involucre a toda la sociedad, desde las instituciones gubernamentales hasta la ciudadanía.
En conclusión, aunque Colombia ha dado pasos importantes hacia la protección de los derechos de las mujeres, el camino hacia una sociedad libre de violencia de género sigue siendo largo y desafiante. Para que esto evolucione, será necesaria, además de la implementación efectiva de las leyes existentes, un cambio cultural hacia la igualdad de género, esenciales para reducir la violencia contra las mujeres en el país.
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