Ministro de Justicia afirmó que las ‘terapias de conversión’ en la comunidad LGBTI+ son “un método de tortura”

Néstor Osuna hizo un llamado a generar conciencia sobre estas prácticas

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Ministro de Justicia, Néstor Osuna
Ministro de Justicia, Néstor Osuna manifestó su desacuerdo con las terapias de conversión - crédito Ernesto Guzmán/EFE

Ser una persona diversa en Colombia no es fácil. De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), reveló que en Colombia aproximadamente 501.000 personas han comunicado una orientación sexual o identidad de género distinta.

Aunque en el país existen diferentes procedimientos para proteger a esta población, los insultos y el acoso en redes prevalecen en un sector de la sociedad. Un informe de Medicina Legal publicado en julio pasado, reveló que en los primeros siete meses de 2023 se han presentado 1702 agresiones, 18 desapariciones y 32 homicidios contra la comunidad LGBTIQ+.

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Además de la violencia física, se le suman las denominadas ‘terapias de conversión’. El ministro de Justicia, Néstor Osuna, explicó que esta práctica es un tipo de maltrato psicológico, lo cual genera un retroceso a la sociedad.

“A mi modo de ver, una estafa, una burda manipulación de personas que tienen temor, de personas que han sido discriminadas, pero cuando son forzadas, en virtud de la violencia que esas terapias suponen para las personas que se someten a ellas, se pueden tipificar como tortura y hay instrumentos internacionales que ya hablan de que esas terapias, cuando son forzadas, son tortura”, declaró el ministro en Radio Nacional de Colombia.

El pasado 11 de mayo de 2023, se iniciaron los primeros debates para prohibir las ‘terapias de conversión’. El proyecto de ley fue bautizado “Inconvertibles”. Su propósito, defender los derechos y la dignidad humana de la comunidad LQBTIQ+. Mediante el Proyecto de Ley 272 de la Cámara de Representantes, se busca erradicar y prohibir en el país los Esfuerzos de Cambio de Orientación Sexual e Identidad y Expresión de género (Ecosieg), denominados ‘terapias de conversión’.

Él pasado 11 de junio
Él pasado 11 de junio se realizó el primer debate en Colombia para prohibir las terapias de conversión. . @www.camara.gov.co / Página oficial

La líder del proyecto, Carolina Giraldo, de la Alianza Verde, expresó que este procedimiento no es una terapia, sino que es un trato inhumano contra los miembros de la comunidad LGBTIQ+. “Es tortura cuando se intenta cambiar la orientación sexual o identidad de género a través de la violencia. Los testimonios de tratos inhumanos, de sobrevivientes a supuestas ‘terapias de conversión’ muestran un mundo de crueldad, por eso ¡Vamos a prohibirlas!”, declaró la representante en el primer debate de eete proyecto, realizado en mayo.

Giraldo defendió sus argumentos en el debate con distintos relatos de la comunidad víctima, quienes manifestaron que fueron sometidos a dejar de sentir atracción por personas del mismo género. Finalmente, se aprobó el primer debate en el Congreso de la República, a la espera de que se confirme la fecha del próximo debate.

¿Qué tiene de malo la terapia de conversión?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un informe de 2012 explicó que las ‘terapias de conversión’ son una gran amenaza en la salud de las personas y atentan contra los derechos humanos. Así mismo, el Grupo de Expertos Forenses Independientes (Ifeg) aseveró que “es una forma de engaño, publicidad falsa y fraude”.

El informe del Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género (Ie sogi), explicó las consecuencias que genera en la persona, que incluyen distintos tipos de sufrimiento psicológico y físico.

Los impactos que causan a largo plazo son falta y/o baja autoestima, ansiedad, síndrome depresivo, aislamiento, dificultad en relaciones interpersonales y sexuales, ideas e intentos de suicidio y síntomas de insomnio, entre las principales consecuencias. Además, añaden que estos mecanismos son degradantes y se pueden considerar como delito de tortura, ya que se desprenden múltiples factores dañinos que violan el derecho a la salud y la libertad.

Finalmente, el Ie sogi argumentó que “la decisión de someter a un niño a prácticas de conversión nunca puede ser verdaderamente conforme con el interés superior del niño. Los padres deben tomar decisiones para sus hijos bajo la premisa del consentimiento informado”.