Alerta por crisis de salud de migrantes en el Darién y falta de presencia estatal: Médicos sin Fronteras

De acuerdo con la oenegé, los colectivos médicos y humanitarios ya no dan abasto ante el alto flujo de población que cruza la zona selvática entre Colombia y Panamá y los problemas de salud física y mental que presentan

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El tapón del Darién es una de las rutas más peligrosas del mundo para el cruce de migrantes - crédito Adri Salido / Reuters
El tapón del Darién es una de las rutas más peligrosas del mundo para el cruce de migrantes - crédito Adri Salido / Reuters

Durante agosto, diariamente los integrantes de la comunidad indígena de Bajo Chiquito que reside en el lado panameño del Darién ven transitar a cerca de tres mil migrantes, muchos de ellos provenientes de Venezuela. Según cifras oficiales, en el mes pasaron más de 50 mil personas por la zona selvática con inicio del recorrido en Colombia.

Teniendo en cuenta ese panorama, la organización Médicos sin Fronteras emitió una grave alerta por la crisis de salud generada en este cruce. De acuerdo con datos recogidos, a diario más de dos mil personas enfrentan riesgos de sufrir afectaciones como ahogamientos y lesiones con las condiciones climáticas y territoriales de la selva.

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Además, grupos poblacionales como mujeres y niños tienen mayor riesgo de padecer agresiones, violencia sexual y robos por parte de grupos criminales que ejercen control territorial. Sobre esto, voceros de esta oenegé manifestaron que ante la gran cantidad de personas que cruzan por esta zona fronteriza con Panamá.

“Las organizaciones humanitarias no damos abasto ante el incremento de personas que llegan a diario. En las últimas semanas hemos tenido días de hasta 3.000 migrantes en un solo punto”, expresó José Lobo, coordinador de terreno en el Darién panameño de Médicos sin Fronteras.

La gran mayoría de migrantes que transitan por este cruce lo hacen con algún tipo de patología: desde heridas en la piel de los pies hasta fuertes dolores en las extremidades por las largas caminatas en terrenos pantanosos. En el camino también padecen diarreas y otras enfermedades digestivas por beber agua de los ríos e incluso problemas de salud mental como episodios de ansiedad y depresión.

En junio de 2023, desde la organización mencionaron a Infobae Colombia que no solo el alto flujo migratorio es causa de la crisis en el Darién.

La estigmatización, segregación, falta de oportunidades laborales, educativas y de salud (derivados de los dos primeros factores) y políticas restrictivas contra la población venezolana que transita por Colombia hacen que la estadía de millones de ellos sea más tortuosa, sobre todo en las principales ciudades y aquellas cercanas a la frontera (Riohacha, Cúcuta y Bucaramanga).

“Las personas que están en movimiento, aquellas víctimas de desplazamiento y demás son mucho más vulnerables; por tanto, son prioridad para las organizaciones. Incluso, nos toca atender a los más vulnerables dentro de la población vulnerable”, explicó Nancy Guerrero Castillo, integrante del colectivo médico-humanitario.

Según reportes, las rutas varían según la temporada; sin embargo, para agosto la mayoría de población migrante parten de Capurganá o Acandí (en Colombia) hacia Bajo Chiquito. allí se embargan en piraguas hasta la Estación Temporal de Recepción Migratoria de Lajas Blancas, en Meteti (Panamá). Durante el mes se presentaron casos agudos de hacinamiento que agravaron las condiciones de salud y seguridad de los caminantes.

A esto se sumaron graves problemas sanitarios ante la falta de agua potable y espacios para dormir. Según Lobo, el aumento del flujo de caminantes llegó al punto que las comunidades de acogida y la capacidad de las organizaciones en la Estación Temporal de Recepción presentaron un desbordamiento.

“Hacemos un llamado de urgencia a todos los donantes y las organizaciones humanitarias a multiplicar los esfuerzos y a los gobiernos de Panamá y Colombia a desarrollar acciones efectivas para garantizar una ruta segura a la población migrante y garantizar su acceso a servicios básicos”, manifestaron desde Médicos sin Fronteras ante la crisis.

Durante el año la oenegé hizo varias alertas no solo a instalar rutas más seguras para los caminantes, sino también para eliminar políticas restrictivas que eliminen barreras como la estigmatización y segregación.