
Desde hace 41 años la comunidad LGBTIQ+ barranquillera ha aportado al máximo evento cultural de la capital del Atlántico, el Carnaval de Barranquilla. Dentro de las celebraciones la organización Caribe Afirmativo publicó el texto Con polleras y en tacones: historia de las movilizaciones LGBTIQ+ en el Carnaval de Barranquilla, un documento que crea memoria de este proceso social.
Al lanzamiento del texto, celebrado el 31 de enero en la Casa del Carnaval, asistieron los hacedores y hacedoras del Carnaval LGBTIQ+, los actuales reyes del carnaval diverso, Valery de Alba y Alberto Acuña, y los reyes del Carnaval S.A.S., Natalia de Castro y Sebastián Guzmán.
Adicionalmente, se hicieron presentaciones artísticas a cargo de personas LGBTIQ+, considerados como referentes del arte, cultura y folclor diverso de Barranquilla, como Mandragorart y Las Raras del Folclor.
Para Caribe Afirmativo, el Carnaval Gay es una expresión de la resistencia cultural de quienes todos los años demuestran que han ganado un espacio central en las fiestas, un lugar conseguido gracias a su actividad artística, desde la cual se enfrentan escenarios adversos y les permite ser reconocidos en la programación oficial del carnaval de la ciudad.
Infobae Colombia se comunicó con Wilson Castañeda, director ejecutivo de la organización Caribe Afirmativo, que explicó la importancia de este documento y del Carnaval Gay para Barranquilla.
¿Cuándo nace el Carnaval Gay?
Wilson Castañeda: El Carnaval de Barranquilla se constituyó en la década de los 70. Es uno de los primeros espacios de visibilización para las personas LGBTIQ+ de la ciudad, como ocurre en otros sitios de Colombia, donde las fiestas y festejos son espacios de integración para las personas diversas. Eso deja en claro que existe una profunda vinculación entre el activismo LGBTIQ+ con las construcciones identitarias propias de cada una de las regiones.
Esta es una actividad liderada por la Corporación Autónoma Gay del Carnaval y se volvió una estrategia de agrupamiento de mujeres trans y algunos hombres gay, que buscaban y exigían un espacio en el marco de la Guacherna del Carnaval de Barranquilla.
¿De dónde nació la necesidad de hacer esta investigación?
WC: Cuando aparece Caribe Afirmativo, hace 15 años, nos hacemos la pregunta ¿qué significa exigir derechos para las personas LGBTIQ+ en el Caribe? Por la particularidad de la cultura de la región, al tratar de responderla, nos dimos cuenta de que era obligatorio reconocer la trayectoria del Carnaval Gay.
Desde Caribe Afirmativo construimos procesos más ligados a la investigación, la denuncia, la documentación de casos, la representación jurídica y el acompañamiento psicosocial.
Por eso, trabajar junto al Corporación Autónoma del Carnaval Gay del Atlántico nos generó toda una fuente de inspiración, pues nos permite pensar los escenarios culturales como espacios de reivindicación de derechos y pensar a la cultura como la herramienta para transformar las prácticas prejuiciosas y excluyentes que tiene la sociedad caribeña y colombiana, frente a las personas LGBTIQ+ de la región.

¿Qué resultados arrojó el trabajo en conjunto?
WC: La alianza estratégica entre las dos organizaciones ha girado en tres acciones estratégicas: la primera es reconocer cómo en los espacios culturales y festivos generaron reivindicación y visibilidad propias para las personas LGBTIQ+, que inclusive cuenta con unas características muy propias de la región.
La segunda, reconocer que no estábamos empezando de cero, que se habían conquistado espacios desde los escenarios culturales, no solo relacionados con los asuntos de fiesta y festejos, sino que a partir de estos se lograron otras conquistas sociales, desde lo educativo hasta lo económico y lo productivo.
Por último, aceptar que esos espacios culturales tenían niveles de resistencia frente a las violencias verbales, simbólicas y físicas que viven las personas LGBTIQ+ de Barranquilla. Cuando salían a la calle, durante las expresiones carnavalescas o durante sus encuentros en las plazas públicas de la ciudad, espacios donde eran violentados por la Fuerza Pública o de particulares, viéndose en ocasiones obligados a irse fuera de la ciudad o en algunos casos asesinados.
¿Cuáles son las apuestas del libro?
WC: Esa investigación no es la Historia del Carnaval LGBTIQ+ de Barranquilla, sería muy pretencioso, pero si se trata del primer ejercicio académico, histórico y de archivo que hacemos de un carnaval que lleva más de cuatro décadas.
La historia se cuenta en torno a la figura de Jairo Polo, director de la Corporación Autónoma Gay del Carnaval de Barranquilla, pero por supuesto que hay mucho más que contar, no todo está en la investigación.
Es importante destacar que con el texto pretendemos tres cosas: aportar a la memoria y reconocimiento de las personas LGBTIQ+, no solo en el Carnaval Gay, sino en todas las fiestas y festejos en Colombia.
Dos, animar a que sigamos construyendo historia, revisando el pasado del Carnaval de Gay desde distintos ángulos. Esto nos permitirá reconocer otras historias y no solo en la ciudad, sino también en otros pueblos del Atlántico y lugares que son importantes de narrar.
Por último, en una ciudad que se lee en torno al carnaval y que ha hecho de este su eje de construcción ciudadana, es valioso que haya un espacio para las personas LGBTIQ+ y desde acá se proyecte la construcción de políticas públicas.
Buscamos que la ciudad sea garante de derechos, que se piensen escenarios de sostenibilidad, donde el carnaval sea el punto de partida de un programa de ciudad, porque lastimosamente Barranquilla tiene muchas expresiones de violencia y discriminación y exclusión contra las personas LGBTIQ+.

¿Qué otros aspectos le parece relevante destacar?
WC: El Carnaval LGBTIQ+ de Barranquilla ha sido un sitio de mujeres trans, aunque la organización se llama gay porque nació cuando no se usaba la sigla LGBTIQ+. Es claro que quienes más han participado en este proceso son las personas trans, que a la postre son las mayores víctimas de violencia.
Para nosotros, esto deja un mensaje claro, de cómo el carnaval nos permite poner en el centro a las personas trans que son las más perjudicadas por la violencia.
Finalmente, es importante destacar que el Carnaval LGBTIQ+ de Barranquilla es hoy la única expresión que tiene apoyo de la alcaldía distrital, esperamos que este reconocimiento se traduzca en todas las acciones institucionales, no solo culturales, sino también en derechos, formaciones y políticas públicas que empiecen a ser parte de la agenda pública de la ciudad.
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