Una multitud de personas unió sus brazos el 14 de julio para ayudar a las autoridades a rescatar a nadadores atrapados en una corriente de la ciudad de Panamá, Florida (Brian Daniels, a través de Storyful)
Una multitud de personas unió sus brazos el 14 de julio para ayudar a las autoridades a rescatar a nadadores atrapados en una corriente de la ciudad de Panamá, Florida (Brian Daniels, a través de Storyful)

No fue hasta que Brian Daniels escuchó gritos desde la ventana del octavo piso en el que se encontraba, cuando supo que algo andaba mal.

Él y su esposa estaban desayunando y tomando café en un balcón del hotel Panama City Beach, en Florida, cuando de pronto escucharon el sonido de la alerta. Los rescatistas estaban dando órdenes para que todos los que estaban en la costa salieran del agua. Las corrientes que había dejado el huracán Barry hacían que la zona permaneciera insegura, y por eso no se permitió a nadie el acceso a la playa.

Sin embargo, muchas personas ignoraron las advertencias, explicó Daniels. Y fue entonces cuando la pareja notó algo inusual en el mar: un hombre y una mujer se habían quedado atrapados en una corriente a 30 metros aproximadamente de la costa. Un salvavidas se zambulló en el agua para intentar rescatarlos.

Daniels, de 44 años, estaba filmando el rescate cuando vio que un grupo de personas empezó a tomarse de las manos. Una por una, cada vez con más integrantes, empezaron a formar una cadena humana que se extendía desde la arena hasta varios metros adentro de las olas.

La gente arriesgó sus vidas para intentar salvar las de los nadadores (Video: Brian Daniels)

"Muchas veces, cuando se presentan situaciones como esta las personas se quedan congeladas y solo se limitan a observar", dijo Daniels. "Pero estas gentes fueron muy valientes y de verdad tenían la intención de ayudar a los afectados".

La cadena duró unos 10 minutos aproximadamente, detalló Daniels. Primero fue por los nadadores a los que fueron a rescatar y luego por uno de los salvavidas que pareció estar en peligro. En un momento dado, dijo Daniels, las olas golpearon con fuerza a la cadena humana. Y los rescatistas tuvieron que intervenir para esta se disolviera y más gente no se pusiera en riesgo.

Los salvavidas alcanzaron a los dos nadadores alrededor de las 11:30 a.m, y los pudieron llevar a la orilla sanos y salvos. Pese al peligro, Daniels dijo que se sintió conmovido por aquel acto que protagonizó la gente en la playa.

"Ni siquiera los conocían, pero estaban allí arriesgando sus vidas", agregó.

Aquellos que no se unieron a la cadena del "Buen Samaritano" hicieron llamadas de rescate sin parar, explicó el hombre entrevistado por el Washington Post.

El departamento de rescate también les hizo un guiño a los integrantes de la cadena: "Las decisiones de ignorar las advertencias a veces tienen un impacto que va mucho más allá del bien y del mal", expresó en un comunicado.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, las personas que por alguna circunstancia queden atrapadas en una corriente deben permanecer calmadas, pedir ayuda y tratar de nadar hacia los costados (no hacia el frente o atrás) para intentar salir de la corriente.