Adolf Hilter junto a Rosa Bernile Nienau, en el refugio de montaña del dictador nazi, en 1933.
Adolf Hilter junto a Rosa Bernile Nienau, en el refugio de montaña del dictador nazi, en 1933.

Cumplían años el mismo día. Ella lo llamaba "tío Hitler" y era conocida como "la niña del Führer". En el verano de 1933, mientras el jerarca nazi daba sus primeros pasos como canciller de Alemania y su aparato de propaganda trabajaba para presentarlo ante el mundo como un líder amable, su fotógrafo personal le sacó muchas fotos junto a Rosa Bernile Nienau, un niña de 6 años que solía visitarlo en su refugio de verano. Los retrataron tomados de la mano, abrazados, sonriendo y compartiendo otros gestos de cariño. Los historiadores aseguran que Hitler se negó a cortar contacto con ella incluso cuando supo que la niña tenía una abuela judía.

La casa de subastas Alexander Historical Auctions, de Maryland (Estados Unidos), subastó este martes una de aquellas fotografías y resultó comprada por 11.520 dólares.

La imagen de 28 x 23 centímetros, tomada por el fotógrafo Heinrich Hoffman, muestra a un Hitler sonriente, abrazando a la pequeña niña, en su retiro de montaña en Berghof, en la región de Bavaria. La foto lleva una dedicatoria escrito por Hilter: "A la querida y considerada Rosa Nienau Adolf Hilter Munich, 16 de junio de 1933", dice en alemán. Munich, en realidad, fue el lugar donde luego firmó y dedicó la fotografía, que la niña decoró con pétalos de flor de las nieves y trébol.

"Es uno de los objetos más extraordinarios que he visto en mis años con la casa de subastas", dijo a The Washington Post Andreas Kornfeld, vivepresidente de ventas de la compañía. "Soy alemán y nunca había escuchado la historia. Había visto la fotografía, pero no sabía de la historia que había detrás, que es increíble".

Kornfeld se negó a revelar la identidad de la persona que acercó la fotografía a la casa de subastas y la de quién realizó la oferta ganadora en la subasta, aunque dijo que pasó meses hasta confirmar su autenticidad.

Las imágenes de Hoffman eran pieza central del aparato de propaganda nazi. Fotos como la de Bernile con Hitler eran difundidas para mostrar al führer como un líder que amaba los niños, "un hombre que le llegaba a los jóvenes", como cuenta James Wilson en su libro "Los cuarteles centrales alpinos de Hitler".

Según la casa de subastas, Bernile llegó junto a su madre viuda al complejo veraniego de Hitler en la montaña para celebrar el cumpleaños del líder nazi. Entre toda la concurrencia, Bernile fue elegida para acercarse personalmente a Hitler, seguramente por coincidir en la fecha de cumpleaños. A partir de allí nació una relación que se repitió en visitas y cartas durante los siguientes 5 años. 

"Las investigaciones muestran que, aun cuando desde un principio Hitler fue advertido de la herencia judía de la niña, él eligió ignorarlo, ya sea por razones personales o mera propaganda", reseñó la casa de subasta en su sitio web.

En un momento, uno de los colaboradores de Hitler, enterado de su ascendencia judía, le prohibió volver a visitar la residencia veraniega. Hitler estaba furioso pero finalmente otro funcionario de alto rango intervino para bloquear toda la correspendencia entre el führer y la niña, cuenta Wilson en su libro.

Cinco años después, Bernile cayó enferma de polio y falleció el el 5 de octubre de 1943. Tenía apenas 17 años.

Para entonces, millones de judíos habían sido asesinados por orden de Hitler.

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