Estuve solo en un almacén chino lleno de robots

Por Danielle Paquette

Zou Rui, de 25 años, trabaja en el gigante de “e-commerce” JD.com (Yuyang Liu / The Washington Post)
Zou Rui, de 25 años, trabaja en el gigante de “e-commerce” JD.com (Yuyang Liu / The Washington Post)

Shanghai – Dentro de un almacén del tamaño de siete campos de fútbol, cientos de robots empaquetan aproximadamente 200.000 cajas por día y las envían a clientes de toda China. Cuatro humanos cuidan de los "niños".

Uno es Zou Rui, de 25 años, un ingeniero que se pasa la mayor parte de su turno de ocho horas en zapatillas New Balance y controlando un brazo mecánico blanco. La máquina va de arriba abajo como un pollo picoteador, agarra paquetes y los deja caer en los contenedores que están sobre una cinta transportadora.

Si algo no va bien, Zou lo arregla. También toma notas en una carpeta, rastreando el desempeño del brazo y manda los informes a sus jefes remotos. O chatea en línea con sus colegas: dos hombres y una mujer, todos más o menos de su edad.

Aquí, Zou está lejos de los campos de maíz de su familia en la provincia oriental de Anhui, lejos del bullicio de su antiguo espacio de trabajo que emplea a unas 100 personas. Pero él no se siente aislado.

"No me siento (aislado) por los robots", afirma.

Zou trabaja para el gigante chino del comercio electrónico JD.com, un almacén situado a las afueras de Shanghai que se caracteriza por ser uno de los más automatizados del mundo. Los analistas dicen que este centro supone una mirada al futuro del trabajo manual en China y más allá, un lugar donde unos pocos trabajan con las máquinas, mientras que la mayoría de los trabajadores se han vuelto obsoletos.

Gracias a una "asociación estratégica" con Google, ese futuro podría llegar pronto a Estados Unidos.

Pero el presidente ejecutivo Richard Liu quiere llevar el concepto de alta tecnología aún más lejos en un país que una vez fue conocido como un centro de mano de obra barata.

"Espero que mi empresa sea ciento por ciento automatizada algún día", aseguró Liu en una conferencia minorista en Madrid. "Ya no hay seres humanos".

Su instalación cerca de Shaghai sirve como laboratorio de aprendizaje para la empresa, que reportó una ganancia de USD 18 millones el año pasado, con ingresos de USD 55.7 mil millones. Los ejecutivos esperan que resulte ser un arma no tan secreta contra los competidores como Alibaba y Amazon, que también están compitiendo para desarrollar la próxima generación de súper máquinas de e-commerce.

Liu fue arrestado el 31 de agosto mientras estaba en Estados Unidos, en un viaje de negocios, por una sospecha de violación. Fue liberado y no se presentaron cargos. Liu regresó a China y JD.com emitió un comunicado el 5 de septiembre en el que afirmaba que la policía de Minneapolis no encontró ninguna conducta indebida por parte de Liu. La investigación policial, sin embargo, permanece abierta.

JD apunta a perfeccionar su tecnología, difundirla a 500 almacenes más de la firma en China, Tailandia e Indonesia, que aún dependen de miles de personas, y finalmente vender el sistema a las empresas que desean reducir sus propios costos laborales.

Hoy en día, JD emplea aproximadamente 160.000 a trabajadores a tiempo completo en Asia. Durante la próxima década, destaca Liu, espera ver que ese número disminuya a "menos de 8.000" empleados que trabajen dos o tres horas diarias.

Los trabajos serían "más fáciles, más divertidos y menos peligrosos", agregó el jefe de la compañía esta primavera.

JD firmó su acuerdo con Google en junio, y la empresa de Silicon Valley anunció planes para invertir USD 550 millones en la compañía china.

"Esto marca un paso importante en el proceso de modernización del comercio minorista global", dijo en ese momento el director de estrategia de JD, Jianmwen Liao.

JD también abrió su primera tienda de abarrotes china este año junto a Walmart. Los compradores pueden pagar con sus teléfonos inteligentes.

Se espera que la asociación con Google impulse Google Shopping, un motor de búsqueda de productos, e intensifique la rivalidad de la compañía estadounidense con Amazon, que ha desplegado más de 100.000 robots en todo el mundo.

Amazon, que lanzó su programa de robótica en 2014, no tiene almacenes totalmente automatizados, pero sus centros de despacho de pedidos gestionan una variedad más amplia de paquetes que el centro mencionado anteriormente en el que hay cuatro personas.

En el almacén en el que trabaja Zou, las máquinas guiadas por escáneres de imágenes manejan todos los productos, principalmente teléfonos celulares y cámaras, y otros componentes electrónicos de forma rectangular.

Los paquetes viajan a lo largo de unas cintas. Los brazos mecánicos estacionados en toda la red colocan objetos en las pistas correctas, los envuelven en plástico o cartón y los colocan en plataformas.

Los estantes computarizados sobre ruedas recuperan las cargas y las transportan a camiones, que entregan la mayoría de los pedidos dentro de los 24 horas del clic de un comprador.

Mientras que las personas aún superan a los robots en una variedad de tareas, levantando objetos de varias formas y tamaños, los economistas predicen que JD y otras empresas de comercio electrónico están liderando un cambio que desplazará a millones de trabajadores en todo el mundo en ventas y manufactura.

"Este es el tipo de tecnología que espero se disperse en todas partes", apuntó Martin Ford, autor de Rise of the Robots, que explora cómo la tecnología artificial podría remodelar el mercado laboral. "Es absolutamente inevitable que esto sea mucho más perturbador de lo que la gente imagina".

Ford, advirtió que una serie de trabajos que siguen patrones desaparecerán. La consultora global McKinsey predice que los robots podrían reemplazar casi un tercio de la fuerza de trabajo estadounidense para el 2030, y surgirá una nueva cosecha de puestos altamente calificados.

Se espera que la demanda aumente para los trabajadores que pueden programar y monitorear máquinas, así como para los gerentes con estilos de comunicación superiores (la inteligencia artificial lucha con la empatía).

Peter Yu, director de tecnología de XYZ Robotics, una start-up que se enfoca en la automatización de la cadena de suministro, señaló que los trabajadores no deberían temer al cambio.

La automatización intercambiará trabajos aburridos por un trabajo mejor remunerado y más estimulante. Los aproximadamente 908.000 empleados de almacén de Estados Unidos (que no trabajan todos en el comercio electrónico) apenas se relacionan.

En JD, Cheng Hui, jefe de investigación de robótica de la firma en San Francisco, apuntó que las fuerzas del mercado impulsan la lucha para automatizar.

China está lidiando con una escasez de mano de obra.

La política de un solo hijo del país, que estuvo vigente desde 1979 hasta 2016, redujo la cantidad actual de jóvenes que buscan trabajo, lo que les da a los trabajadores más influencia para pedir un salario más alto y mejores beneficios.

Los funcionarios del gobierno admitieron que la política reprimió el crecimiento de la población, haciendo que sea más difícil y más caro para las empresas llenar las vacantes.

Yao Meixiong, subdirector del censo de la Oficina Provincial de Estadísticas de Fujian, ha estimado que la mano de obra joven de China (20 a 34) en 2030 alcanzaría un total de 221 millones, 104 millones menos que en 2010.

"El grupo de talento de logística no aumenta tan rápido como lo que necesitamos", señaló Cheng de JD. "En ese sentido, la automatización ayudará a aliviar esa demanda":

Para Zou, conseguir un trabajo en el primer almacén totalmente automático de JD es como un ascenso.

"Los robots reducen los trabajos que son aburridos", agregó Zou.

Él no comparte el temor de que las máquinas se hagan cargo del trabajo. Después de todo, dijo, su papel no existía hace poco más de un año.

Zou recuerda haber hecho su primera compra en línea cuando era adolescente: una camiseta de baloncesto hecha a medida.

"Este es el futuro", pensó, y parecía más interesante que vender maíz con sus padres.

Fue a la escuela de negocios cerca de su ciudad natal, pero la educación superior no lo preparó para los detalles del trabajo de JD. Zou completa un curso de capacitación cada dos meses porque la tecnología evoluciona muy rápido.

Además del trabajo, a él le gustan los fideos y los paseos por el campo junto a su novia. Espera casarse, tener hijos algún día y seguir desarrollando su carrera en el comercio electrónico, "una industria con grandes perspectivas".

"Quiero ayudar a popularizar esta tecnología. Quiero ayudar a difundirla", remarcó.