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Un hombre británico declarado culpable de infectar intencionalmente a cinco hombres con el VIH fue sentenciado a cadena perpetua, una decisión única en el país.

Daryll Rowe, que fue declarado culpable de cinco cargos por causar graves daños corporales con intencionalidad, es la primera persona en ser condenada por eso en Gran Bretaña, según detalla The Telegraph. Rowe había afirmado que la gravedad ya no era terminal y sus abogados le habían pedido al juez que no diera una sentencia que reforzara el estigma sobre el SIDA.

La sentencia fue precedida por declaraciones de las víctimas de Rowe, que también incluyeron a cinco personas que no terminaron contrayendo el virus.

Una de las víctimas de Row dijo que él siempre "hizo todo" para evitar el virus después de que sus padres murieran de SIDA cuando él era más joven.

"Daryll Rowe decidió quitarme eso inmediatamente", dijo la víctima, según cuenta The Guardian. "Una parte de mí murió ese día cuando me diagnosticaron esa enfermedad. El antiguo yo ya no está. El nuevo yo está constantemente triste, pensando cómo ha cambiado mi vida. Las acciones de Rowe me han devastado".

Rowe fue diagnosticado con VIH en 2015. Durante el juicio, que duró 6 semanas, el jurado escuchó que rechazó el tratamiento e ignoró el consejo médico, en lugar de insistir en relaciones sexuales sin protección con hombres que conoció a través de la aplicación Grindr. Rompió o cortó el extremo de los condones si se negaban a tener relaciones sexuales sin protección, lo que dejaba a las víctimas inconscientes de que habían estado expuestas, según informes de los medios de comunicación.

En los días posteriores a sus encuentros, envió mensajes burlones a muchas de las víctimas.

"Tal vez tienes fiebre", le escribió a uno, según The Telegraph. "Ups, tengo el SIDA".

A otro: "Rompí el condón. Acabé contigo".

Los fiscales leyeron algunos de estos intercambios en los tribunales.

Rowe no mostró ningún sentimiento de arrepentimiento ni pena durante el procedimiento.

En Estados Unidos, California recientemente redujo la pena por exponer a los demás al VIH a sabiendas, pasando de un delito grave a un delito menor. Los defensores describieron el castigo como un vestigio de la crisis de salud pública y el clima temeroso sobre el SIDA a finales de la década de los ochenta, y dijeron que no se hizo cumplir como se pretendía. Casos como los de Rowe son realmente raros, según los datos del estado. Solo siete personas fueron condenadas por infectar intencionalmente a otras personas entre 1988 y 2014.

Deborah Gold, directora ejecutiva de Britain's National AIDS Trust, calificó el caso de Rowe como excepcional y dijo que la "gran mayoría" de las 100.000 personas que VIH en Gran Bretaña toman medicamentos que les impiden transmitir el virus.

"Tal transmisión intencionalmente es grave y deplorable, pero este caso es excepcional y debe verse en contexto", dijo de acuerdo a informaciones de BuzzFeed. "Es vital que este caso no se utilice como una excusa para aumentar el estigma inaceptable que experimentan las personas que viven con el VIH".

En Inglaterra, Escocia y Gales, las personas pueden ser declaradas culpables de transmitir imprudentemente el VIH si conocen su estado y la capacidad de la enfermedad para transmitir, si la persona con la que están no está infectada, y si tienen sexo sin condón, según Terrence Higgins Trust, una organización benéfica británica con un enfoque especial al SIDA.

Un cargo de transmisión intencional requiere una prueba de que la persona intentó maliciosamente transmitir el VIH a la otra persona, escribió la organización. Alguien solo puede ser acusado de transmisión intencional si se puede demostrar que intentó dañar a la otra persona con VIH de manera intencional. La convicción de Rowe fue la primera.