(Tomohiro Ohsumi/Getty Images)
(Tomohiro Ohsumi/Getty Images)

Puede que no le prestes mucha atención a la gente del otro lado del mundo porque imaginas que sus vidas son muy diferentes a las tuyas.

Sin embargo, a medida que se acercan los Juegos Olímpicos de invierno en Pyeongchang, es posible que te preguntes cómo es la vida de los niños de Corea del Sur. La respuesta: están muy ocupados.

"Tenía mucha presión de la escuela, en cuanto a la educación, como cualquier coreano normal y corriente", explica Jackie Yoo, de 25 años, que nació en Estados Unidos pero, a los 4 años, se mudó con su familia a Corea de Sur y permaneció allí hasta la secundaria.

"Desde que empecé el primer grado, cuando terminaba las clases, tenía un profesor de refuerzo en matemáticas y después me iba a hacer clases de piano y de ballet. Había muchas cosas que hacer más allá de la educación escolar, por lo que todo eso era un poco estresante", relata.

Además de sus horas lectivas regulares, muchos padres inscriben a sus hijos en un servicio de tutoría privada llamado hangwon. Los niños asisten a la escuela y luego van a esos centros para estudiar.

"En Estados Unidos tendríamos profesores particulares. Si no eres tan bueno en matemáticas o en español, tendrás de una a tres horas de tutoría guiada", comenta Jason Bartlett, de 24 años, y estudiante graduado en Georgetown, en Washington DC, que estudió en Corea del Sur durante la universidad y luego trabajó allí como tutor.

"En Corea, los padres apuntarán a sus hijos durante varios años para que acudan a estos hangwons para mejorar el inglés, las matemáticas, incluso si son buenos en esas materias. No solo sirve para mejorar sino porque los padres quieren que sus hijos sean los mejores, para sobresalir y no quedarse atrás", subraya.

Los hagwons se volvieron tan populares que los niños, a veces, se quedaban hasta altas horas de la noche. El gobierno de Corea del Sur respondió con un toque de queda: ningún hangwon podría permanecer abierto después de las 10pm.

La razón más común por la que los niños acuden a este tipo de centros es la preparación a la suneung, el examen de ingreso a la universidad.

Los jóvenes también aprenden inglés a una edad temprana y esas lecciones, en esos lugares, pueden acabar siendo divertidas.

"En vez de crecer con las películas coreanas tradicionales, muchas veces miramos películas extranjeras en inglés y así podemos aprender", explica Yoo.

Él remarca que sus primos de Corea del Sur se engancharon a Frozen después de ver la película en la escuela.

Pero la vida de los niños en Corea del Sur va más allá de las escuelas. Al igual que pasa con los estadounidenses, los surcoreanos se entretienen con teléfonos inteligentes. Alrededor del 72 por ciento posee uno a la edad de 12 años, según un informe de 2016 de la revista Computers in Human Behavior. La mayoría usa un servicio de mensajería gratuito llamado KakaoTalk, o KaTalk para abreviar, para comunicarse.

"No usamos mensajes de texto. Usamos esa aplicación porque nos podemos enviar mensajes, hacer llamadas y videollamadas gratuitas", comenta Yoo.

Algo que está en boca de todos es el pop coreano, más conocido como K-pop. Las bandas coreanas son muy populares. El grupo más famoso es BTS, una banda de siete integrantes con más de 8 millones de seguidores en Instagram.

Los fanáticos del K-pop están interesados en mucho más que la música. Están obsesionados con los chismes y el estilo de las estrellas del pop.

"Los niños siempre están al día con la moda, la música, el peinado, el color del cabello e incluso el color de los ojos de los cantantes", finaliza Yoo sobre las modas en el país.