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En el último año, mi cuñado y yo nos hemos turnado para cuidar a nuestros hijos casi todos los fines de semana. Si mis sobrinos vienen a casa o mis hijas van a la suya, hemos tenido gran éxito al mantener a los primos muy unidos.

Siempre es un alboroto cuando los niños se juntan. Sí, cuando termina el fin de semana con ellos, mi casa parece una zona de guerra. Las cajas de pizza vacías adornan el suelo de la cocina, y mis cargas de lavado se duplican. Pero llego a conocer a mis sobrinos más a fondo, especialmente al mayor, y he establecido con ellos un vínculo especial, distinto al que tengo con mis propios hijos.

Mi sobrino mayor me confía sus preocupaciones sobre sus calificaciones en la escuela, sus amistades rotas y otros temas delicados que quizá no quiera compartir con otros. Por ejemplo, no le estaba yendo bien en la materia de inglés y tenía mucho miedo de contárselo a sus padres de inmediato, así que desahogó conmigo un día mientras comíamos chino.

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Y todo con una confianza muy real que él siente en mí. No como su "tía Moni", como me llaman tan amorosamente mis sobrinos, sino como una buena amiga; una amiga que escucha sin juzgar y no critica como hacen los padres cuando reciben noticias decepcionantes de sus hijos.

Lo bello de esto es que los roles de la tía (una figura de autoridad materna que se debe considerar) y el sobrino (el joven en desarrollo, con sus propios ideales y visión de la vida) siguen siendo reconocidos y respetados.

El papel de una tía o un tío querido en la vida de un niño debe ser atesorado y, más importante, entendido como necesario. ¿Por qué se siente hoy que estos roles son subestimados en el sistema de apoyo que uno requiere para criar una familia?

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Melanie Notkin, fundadora de SavvyAuntie.com, dijo a Forbes que es porque "no hay obligación alguna de la tía o el tío, a diferencia de los padres; cuando uno cría a un niño uno tiene una obligación legal". Los tíos no tienen que estar involucrados a no ser que elijan estar involucrados.

Pero no existe tal cosa como demasiado amor en la crianza de un niño. De hecho, Notkin argumenta que mientras más tíos un niño tenga en su vida, más influencias positivas tendrá más tarde.

Los tíos también pueden ser el amigo adulto que un niño necesita. Por ejemplo, un niño podría estar demasiado nervioso para hablar con sus padres de la chica que le gusta o del matón en su escuela. Sin duda quiere hablar de estos asuntos con alguien, pero puede sentir que sus padres serán indiferentes o demasiado exagerados en su reacción.

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Aquí entra a tallar el tío buena gente, que escucha sin las actitudes críticas que los padres podrían adoptar al hablar de temas delicados con sus hijos. Los tíos pueden tener un acercamiento más relajado a sus sobrinos, y ofrecerles soluciones diferentes y más alentadoras a sus problemas. Es probable, por ejemplo, que les cuenten anécdotas embarazosas de sus padres. Estos y otros intercambios entretenidos pueden ayudar a solidificar una relación de confianza entre tíos y sobrinos por muchos años.

Los tíos no necesariamente tienen que tener un parentesco de sangre para ser influyentes. A lo largo de los años he asumido el papel de tía con varias niñas con las que no estoy relacionada. Cuando hablo con ellas, estas hermosas niñas recuerdan los momentos divertidos que pasaron conmigo. Por ejemplo, hace un tiempo llevé a la hija de 8 años de un buen amigo a conocer la playa. Ahora tiene 14 años y todavía me pide a mí, antes que a su madre, que la lleve a la playa.

Mientras más tíos un niño tenga en su vida, más influencias positivas tendrá más tarde.

Entonces, ¿cómo pueden ser un modelo positivo aquellos tíos que quieren estar más involucrados en las vidas de sus sobrinos? Según Amy Goyer, experta en temas de familia, tener la mente abierta, escuchar más y no tener prejuicios ayuda a construir una base de confort y confianza con un niño. El contacto rutinario con ellos mediante los mensajes de texto o las redes sociales les ayuda a ver que uno se preocupa por ellos y está genuinamente interesado en lo que hacen.

Goyer recomienda que los tíos estén disponibles para asistir a las actividades deportivas o los espectáculos escolares de sus sobrinos, o para cuidar de ellos algún fin de semana. Esto puede ayudar a que el niño lo identifique como una figura confiable en sus vidas, alguien que siempre está allí para darle apoyo.

Desempeñar el rol de la tía o el tío autoritario pero buena gente y divertido puede inspirar a los niños a ser más libres e inventivos, paralelamente a la educación más estructurada que se espera de los padres. Más importante aún: un tío o tía es capaz de proporcionar a un niño un tipo de amor e influencia muy singulares, y eso permanecerá con ellos por muchos años.