
Una mirada a las vidas de los 909 seguidores de Jim Jones antes de beber Kool-Aid con cianuro.
Las siguientes imágenes son cortesía de Laura Johnson Kohl y Fielding McGee del Instituto Jonestown. La mayoría fueron captadas por fotógrafos desconocidos en el Peoples Temple Agricultural Project en Guyana, mejor conocido como Jonestown. El 18 de noviembre de 1978, los residentes de Jonestown cometieron suicidio masivo encabezado por su líder Jim Jones.

En noviembre de 1978 más de 900 estadounidenses cometieron suicidio masivo en una pequeña comuna de la jungla sudamericana. Antes del 9/11, el incidente era considerado la masacre más grande en la historia de los Estados Unidos. La catástrofe de Jonestown y Peoples Temple no comenzó, ni concluyó, aquella noche. Después de décadas de coberturas sensacionalistas de los medios, campañas propagandistas y contradicciones, separar el mito de los hechos sigue siendo una tarea difícil.

En 2010, el Instituto Jonestown —formado por exresidentes y miembros de The Peoples Temple—presentó una petición al FBI para que entregara los miles de documentos y fotografías recolectadas en Jonestown. Las imágenes de los primeros años del lugar muestran casas construidas a mano y niños haciendo clavadas perfectas bajo el sol tropical. Pero Jonestown ocultaba algo más.

La mayoría de las imágenes habían sido fabricadas como parte de una campaña propagandista por el líder de Temple, Jim Jones, para desviar la preocupación creciente de los Estados Unidos.

La realidad es que los residentes se encontraban en condiciones precarias, no se les permitía dormir, y eran explotados laboralmente siete días a la semana bajo el aplastante sol del trópico. Jones recolectaba los ahorros y cheques de asistencia social de todos los miembros, y propagaba terribles rumores y noticias falsas sobre el retorno de la segregación racial en los Estados Unidos y la revocación de los derechos de los afroestadounidenses.

The Peoples Temple se fundó originalmente bajo la premisa de la igualdad racial; tres cuartas partes de sus víctimas fueron negros estadounidenses. Jonestown nació de la jungla como una utopía socialista donde "todas las razas, credos, y colores encuentran una calurosa bienvenida".

Finalmente, conforme la psicosis de Jones alcanzaba niveles alarmantes, el agua con Kool-Laid y cianuro fue la salida para una vida de terror y tortura psicológica. A pesar de los encabezados sensacionalistas que todos conocemos, no todo fue un salto ciego de fe.

La esperanza de muchas víctimas, plasmada en notas secretas de suicidio, era que sus muertes atrajeran la atención al hecho de que se habían sentido mejor recibidos en Jonestown y su promesa de igualdad racial que en los Estados Unidos.

En el transcurso de las décadas, la intención de dicha esperanza se vio obscurecida por el shock de la noticia. Las fotos, fabricadas o no, muestran a gente real, amigos y familiares que sólo querían una oportunidad para vivir en un mundo mejor.


















Publicado originalmente en VICE.com
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