Iván Freites, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos, declaró en una entrevista concedida al diario El Nacional que se destinan 100.000 barriles de productos petrolíferos refinados al contrabando cada día. Estos llegan a Cuba clandestinamente, la mayoría saliendo del Complejo de Refinación de Paraguaná (CRP), evadiendo las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense y la prohibición de Juan Guaidó, presidente encargado de  Venezuela.

En mayo, PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.) exportó 1,42 millones de barriles de crudo y productos combinados a la estatal Cubametales, incluso después del bloqueo de 7.000 millones de dólares en activos en EEUU.

Estos envíos representan una contradicción dentro de las penosas condiciones de la industria petrolera venezolana.  Mientras que hace 20 años se vendían 800.000 barriles de productos refinados, las refinerías nacionales han detenido completamente su producción para empezar a importarlos.

"Ahí la importancia de recuperar la independencia nacional, para que estos males no sigan ocurriendo en Venezuela", estableció el sindicalista. Dentro del país, la escasez de combustible ha llevado al racionamiento en varios estados.

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Las refinerías se encuentran en un estado crítico, producto de años de corrupción y falta de mantenimiento. "Las personas que ingresan a Pdvsa y los efectivos de la Fuerza Armada que custodian las instalaciones petroleras del país se roban los equipos de las plantas", denunció Freitas, contradiciendo las versiones oficiales que suelen culpar a los trabajadores por los hurtos.

Algunas instalaciones se encuentran más allá de cualquier reforma, aunque existiera la posibilidad de invertir en su recuperación. El robo y posterior venta de equipos y tuberías de monel, una costosa aleación de níquel y cobre, recalca la gravedad de la situación en la que se encuentran.

Gracias a las plantas que poseía en el extranjero, PDVSA tenía 4.400.000 barriles de capacidad de refinación, en contraste a los 700.000 barriles diarios que produce hoy. "Perdimos a nivel internacional más de 2.000.000 de barriles diarios de capacidad instalada. Todas las plantas fueron vendidas", indicó Freites.

Estas circunstancias de pérdida se extienden hasta el ámbito laboral de la industria petrolera. Freites citó datos de PDVSA al afirmar que renunciaron 342.000 trabajadores en el 2018 por salarios insuficientes, además de la falta de herramientas, repuestos y agua potable.

La deuda china

Luego de que Manuel Quevedo, ministro de Petróleo del régimen de Nicolás Maduro, asegurara que Wison Engineering Services Co. había acordado reparar las refinerías a cambio de productos petrolíferos, la compañía china de ingeniería química y construcción negó haber adquirido tales responsabilidades. Freites confirmó esta información y dijo que la visita de la contratista con sede en Shanghai tenía la intención de inspeccionar el estado de las refinerías para evaluar su valor.

El país asiático, uno de los pocos aliados de la dictadura de Maduro, ha prestado alrededor de 50 mil millones de dólares a Venezuela a cambio de petróleo. Dada la situación de la industria, el pago de esta deuda no se ha garantizado con firmeza. Según Freitas, el gobierno chino está tanteando posibilidades que no excluyen un futuro cambio en el poder. "Lo que quieren tener a la mano es una información fidedigna en las que ellos puedan decir: 'Esta planta, estos pozos, estas instalaciones, son las que yo puedo negociar en caso del pago de la deuda'", comentó.

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