
El candidato demócrata al Senado ha liderado en las encuestas. Pero como se trata de Texas, sigue siendo el menos favorito.
James Talarico, el candidato demócrata al Senado de Estados Unidos en Texas, invocó la grandeza mitológica de su estado natal cuando le dijo a una multitud en El Paso esta semana: "Nuestros músicos son tan emblemáticos que solo necesitan un nombre: Willie. Beyoncé. Selena".
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Por improbable que parezca, el alguna vez desconocido representante estatal de 37 años y exmaestro de secundaria con cara de niño de coro ha entrado él mismo a una lista de nombres de élite.
A poco más de un año de que Talarico iniciara su candidatura, se ha convertido en una figura política destacada, no solamente en Texas. Su contienda, que podría convertirse en la más cara en la historia de las campañas no presidenciales, bien podría decidir qué partido controla el Senado.
La fama del candidato demócrata ha provocado pánico entre los republicanos y ha impulsado al hombre más rico del mundo, Elon Musk, a donar la inaudita cantidad de 158 millones de dólares a grupos que apoyan al oponente republicano de Talarico y fiscal general del estado, Ken Paxton.
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Orador elocuente y prolífico recaudador de fondos, Talarico ha enmarcado su campaña de rápido ascenso en términos bíblicos. Él es David; el sistema político corrupto ejemplificado por Paxton es Goliat, y en cualquier ciudad en la que se encuentre, declara: "Ustedes son mi honda". Ha llevado a cabo una campaña en gran medida sin errores, aunque la gripe lo alejó de la contienda durante nueve días.
Ha atraído constantemente a multitudes que desbordan los recintos, muchos de los cuales visten camisetas declarándose "Talafreakos" ("Locos por Talarico"), término utilizado por primera vez por Paxton como burla. El martes pasado, se estimó que 4000 personas acudieron a Lubbock --una cifra extraordinaria para un demócrata en la ciudad profundamente republicana-- mientras Paxton estaba en campaña con el presidente Donald Trump a menos de 5 kilómetros de distancia en la misma carretera.
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En Texas, estas se consideran hazañas notables para un demócrata. Pero como se trata de Texas, esos logros aún podrían no ser suficientes para la victoria.
"Creo que James tiene como máximo un 50 por ciento de posibilidades de ganar", dijo Luke Warford, presidente del Partido Demócrata del condado de Travis. "Lo cual, mira, en Texas, es fenomenal. Si me hubieras dicho hace un año que un demócrata tendría una posibilidad de ganar el equivalente a lanzar una moneda al aire, estaría dando volteretas".
Algunas personas cercanas a la campaña de Talarico se hicieron eco en privado de la evaluación de Warford sobre la contienda. Una encuesta de The New York Times/Siena University en septiembre y una encuesta de CNN/SSRS realizada del 20 al 27 de octubre mostraron a Talarico con una ventaja de 6 puntos porcentuales, pero otros sondeos públicos recientes lo muestran empatado con Paxton o dentro del margen de error con una ventaja de 2 puntos. Las encuestas internas del candidato coinciden con esos sondeos más ajustados, dijeron personas cercanas a Talarico, y es posible que no estén captando por completo los sentimientos de los votantes conservadores rurales que apoyan a Trump.
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Hay abundante evidencia de que la contienda podría inclinarse hacia un lado u otro. Durante la recta final de la campaña de Talarico, desde regiones profundamente demócratas (San Antonio, Laredo, el Valle del río Grande y El Paso) hasta terrenos firmemente republicanos (Midland y Lubbock), las multitudes que abarrotaban los eventos de Talarico hacían posible imaginar que podría ganar una contienda a nivel estatal por primera vez en décadas. Igual de omnipresentes eran las señales de que sus esfuerzos podrían quedarse cortos.
Un obstáculo importante al que se enfrenta Talarico es la avalancha de anuncios de ataque financiados por Musk, en los que el candidato es retratado como un extremista de izquierda. En una parada una tarde en la sede del Partido Demócrata del condado de Bexar en San Antonio, Talarico aseguró a los voluntarios que su trabajo de tocar puertas superaría los esfuerzos de Musk, diciendo: "La ciencia política es muy clara: los anuncios de televisión no hacen mucha diferencia".
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Pero tres días después, una de las simpatizantes de Talarico que asistió al evento de Lubbock, Rebecca Murrow, no estuvo de acuerdo cuando un reportero preguntó si los anuncios de ataque estaban teniendo impacto entre las personas que conocía. "Oh, seguro que sí", dijo.
Un amigo que estaba a su lado, Luke Anderson, estuvo de acuerdo, y citó a su madre como un ejemplo de una persona que no podía convencerse a sí misma de apoyar a Talarico después de ver los anuncios.
Aun así, Morrow agregó: "Me enorgullece estar apoyando a alguien que intenta cambiar sus opiniones, sin importar lo difícil que sea".
'Uno de ustedes'
La intensa gira de campaña de Talarico, "Clear Eyes, Full Hearts" ("Ojos claros, corazones llenos"), lleva el nombre de una parte del lema de la película y serie de televisión Friday Night Lights, sobre el fútbol americano de las escuelas preparatorias de Texas. El candidato recita con frecuencia las letras de Lyle Lovett, el cantautor texano. Su calzado omnipresente son botas vaqueras Lucchese no muy brillantes, fabricadas principalmente en El Paso. En resumen, Talarico ha dejado una cosa muy clara en cada aparición de campaña: realmente quiere que se sepa que es texano.
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Presumir sus credenciales del Estado de la Estrella Solitaria como un hijo nativo de octava generación es un reconocimiento tácito de que el pálido y delgado pastor en formación no personifica la arrogancia texana como lo hacían los titanes políticos del estado de antaño, entre ellos los expresidentes Lyndon B. Johnson y George W. Bush y los exgobernadores Ann Richards y Rick Perry. (Da la casualidad de que Paxton nació en Dakota del Norte y pasó parte de su juventud en California, aunque su partido no parece tenerle eso en cuenta).
Las referencias a "soy uno de ustedes" también constituyen un esfuerzo de autonormalización para compensar lo que Talarico ahora llama comentarios "de pena ajena" que pronunció hace varios años sobre que Dios es "no binario" y su creencia de que existen seis sexos biológicos.
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Si bien esas declaraciones anteriores perduran en los anuncios de ataque, Talarico ha proporcionado poco en cuanto a material nuevo para los creadores de anuncios de su oponente. Es disciplinado, se apega al guion y parece más el estudiante de seminario que alguna vez fue que el tipo de populista exaltado que está de moda en la era de Trump. Viste el mismo uniforme juvenil y casual de negocios texano todos los días: un saco a la medida, una impecable camisa de vestir blanca, jeans y esas botas vaqueras.
Aunque habla con los medios locales, últimamente ha rechazado la mayoría de las entrevistas con la prensa nacional, incluido The New York Times, bajo el argumento de que esas interacciones tienen menos probabilidades de ganar votos. Viaja a bordo de su casa rodante "Talarico for Texas" con un pequeño círculo íntimo de jóvenes asesores en lugar de consultores políticos externos. En los eventos, sus voluntarios distribuyen carteles que tienen su nombre en un lado y "Ama a tu prójimo" en el otro.
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Proyectarse como un conciliador le ha ayudado a ganar el apoyo de más de dos decenas de funcionarios y exfuncionarios estatales republicanos, por no mencionar a dos familiares de Bush: su hermano Neil y su hija Barbara. Una fuente cercana a la campaña de Talarico confirmó que miembros de la familia se habían comunicado y que el candidato ha estado en contacto con ellos. Dicho esto, el apellido Bush ya no significa lo que solía significar en Texas y queda por ver si el atractivo nostálgico de Talarico por una cultura política más amable y gentil puede prevalecer en medio de un espíritu pugilístico de la época.
En territorio hostil
El viaje de Talarico a Lubbock apuntó al subtexto de su campaña. No importa lo que digan las encuestas, en Texas el menos favorito es, por naturaleza, el demócrata. Talarico no tiene el lujo de concentrar sus esfuerzos en las áreas urbanas profundamente demócratas del estado. Está obligado a buscar votos en todas partes donde pueda, incluso en territorio hostil.
Tanto en Midland como en Lubbock, el personal de avanzada de Talarico tuvo que apresurarse para encontrar lugares más grandes que pudieran albergar a sus multitudes y luego se aseguró de publicar esas imágenes en las redes sociales. Los "Talafreakos" que viven fuera de Texas contrastaron lo que vieron con las deslucidas reuniones de Paxton y se hicieron la pregunta inevitable: con estas multitudes, ¿cómo es posible que perdamos?
Pocos o ninguno de los aproximadamente 600 demócratas de Midland que hacían fila para el evento de Talarico sufrían de tales ilusiones. "Nuestro letrero de jardín de Talarico es el único en varias cuadras a la redonda", dijo Linda Jordan, de 78 años, una demócrata. "Los vecinos no nos hablan mucho".
Tamara, una demócrata de Midland de 43 años que se negó a dar su apellido, dijo de sus vecinos que "no hay forma de hacerlos cambiar de opinión" y que sus energías se enfocaban, en cambio, en persuadir a su esposo para que votara por Talarico. Sospechaba, dijo, que él había votado por Trump en 2024, aunque "todavía no me lo quiere decir".
Los aliados de Talarico reconocen que, para que él gane, necesitará maximizar la participación en las comunidades con gran presencia latina. Pero funcionarios del Partido Demócrata dijeron en entrevistas que, al tocar puertas tanto en San Antonio como en El Paso, encontraron una lealtad perdurable hacia Trump y una aversión hacia Talarico, particularmente entre los hombres latinos. En el centro de Lubbock esta semana, una larga fila de simpatizantes del presidente que esperaban entrar a un mitin de Trump incluía a numerosos hombres latinos, muchos de ellos con gorras de "Hagamos a Estados Unidos grandioso de nuevo".
Los representantes de Talarico ahora enmarcan su sentido de urgencia sobre el voto latino en llamados cómicos.
En San Antonio, la actriz Eva Longoria exclamó: "¡Díganle a todos! ¡Díganle a sus exnovios!". En El Paso, la congresista de la ciudad, Veronica Escobar, le suplicó a un grupo de promotores voluntarios: "Por todos los medios, acosen a sus familiares y a sus amigos".
Al final, personas cercanas a Talarico reconocen que, aunque la popularidad de Trump ha disminuido en Texas en los últimos dos años, quedan suficientes de sus simpatizantes como para determinar el resultado a favor de Paxton, suponiendo que decidan apoyarlo.
En un último esfuerzo por dividir las lealtades republicanas, la campaña de Talarico autorizó recientemente al partido estatal a enviar folletos por correo que incluyen una cita de una mujer de Texas: "Voté por Trump, pero no puedo votar por Ken Paxton".
Mientras hacía fila esperando la llegada de Talarico en Midland, Javier Soto, de 59 años, dijo que su padre estaba entre los muchos texanos que habían apoyado a Trump a lo largo de los años. "Pero dice que es hora de un cambio", dijo Soto.
Robert Draper vive en Washington y escribe sobre política nacional. Es autor de varios libros y ha sido periodista por tres décadas.
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