Reseña de 'You Can See Everything': el escrutinio de una mente escurridiza

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Nathan Fielder somete a Elizabeth Holmes a un interrogatorio delirante en una película que es, a la vez, retrato íntimo y ejercicio de autoconciencia documental.

El tema nominal de la alucinante You Can See Everything es Elizabeth Holmes, la célebre empresaria convertida en celebridad presidiaria. Como retrato, la película es íntima y analítica, informativa e incompleta. También es absolutamente delirante, lo cual no sorprende dado quiénes participan. Dirigida por el comediante Nathan Fielder y el cineasta Lance Oppenheim, la película es, entre otras cosas, una astuta, perturbadora y autoconsciente exploración de la relación entre los documentalistas y sus sujetos. A menudo es divertida, incluso si las preguntas que plantea sobre la verdad, la realidad y el conocimiento pueden hacer que se sienta como una tragedia: pocas películas hablan de manera tan asombrosa del patetismo y las confusiones desestabilizadoras del momento presente.

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A estas alturas, está por verse si Holmes es más conocida por su perfil en la cultura pop o por sus hazañas en el mundo real, o si Fielder, el creador de programas de televisión de comedia absurda como Nathan for You, es ahora el mayor atractivo. Su fama fue relativamente breve pero sensacional. En 2014, Forbes consideró a Holmes, fundadora de una empresa emergente de análisis de sangre llamada Theranos, la mujer multimillonaria más joven del mundo que había construido su fortuna por cuenta propia. Ella afirmaba, entre otras cosas, que su tecnología revolucionaría la atención médica, algo que resultó ser falso. Para 2022, Holmes había sido declarada culpable de cuatro cargos de fraude por engañar a los inversores, un giro que pareció desconcertar incluso al juez que presidía el caso. "¿Qué fue lo que llevó a Holmes, lamentablemente, a tomar las decisiones que tomó?", preguntó el juez Edward J. Davila, antes de condenarla a 11 años de prisión.

Esa pregunta ronda la película, y resulta tan desconcertante como la forma en que Fielder y Oppenheim llegaron a hacerla. En un momento dado, se refieren con aprobación a Fielder como alguien que mira "las cosas de otra manera". Es una frase cargada de sentido para quienes conocen su trabajo; es obvio que Holmes y su pareja, Billy Evans, no lo conocían. También es obvio que buscaban cambiar la percepción pública sobre ella o, al menos, la narrativa aparente, y que los cineastas eran conscientes del papel que se les pedía desempeñar. No es por nada que el documental comienza con un primer plano cerrado del rostro de Evans. "Nadie sabe quién es ella", le dice Evans a alguien por teléfono, poco antes de soltar las palabras "transparencia radical".

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Resulta instructivo que Holmes no sea la primera persona que vemos en la película, dado cómo aparece en ella. Ella fue la empresaria tecnológica más famosa surgida de Silicon Valley, lo que ayudó a elevar su perfil y añadió un escalofrío a su caída. Su estilo característico era llamativo, incluido un cabello largo que siempre parecía un poco despeinado, como si estuviera demasiado ocupada innovando para peinárselo. No parecía parpadear, lo que resaltaba el blanco de sus ojos y presumiblemente mantenía a los demás cautivados. Es un ingenioso truco de actor de cine para proyectar dominio, que pudo haber sido útil en el mundo machista de los empresarios tecnológicos. En You Can See Everything sí parpadea, y su distintiva voz grave también parece más natural; es prácticamente lo único que lo parece.

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Grabado en el transcurso de varios años, el documental comienza en 2023, 34 días antes de que Holmes ingresara a prisión. A lo largo del filme, los cineastas mezclan material original y existente, y adoptan diferentes enfoques documentales (participativo, etnográfico, entre otros). Sin embargo, en su mayor parte, You Can See Everything --el título hace referencia a un mensaje de texto que Holmes le envió a Fielder: "Puedes verlo todo"-- se desarrolla como una serie de intensas conversaciones con Fielder actuando como el interlocutor frente a la cámara. Muchas de ellas ocurren en la casa frente a la playa de Holmes y Evans en Del Mar, California, donde Fielder los interroga y los presiona en el comedor, en el sofá, donde sea, a veces con los dos hijos pequeños de la pareja y los padres de ella presentes. Varios de los encuentros están filmados en un primer plano tan extremo, casi dermatológico, que uno termina conociendo íntimamente las espinillas de la cara de Fielder.

De vez en cuando, otros miembros del pequeño equipo de filmación también aparecen frente a la cámara. Estas apariciones en pantalla funcionan como recordatorios del aspecto inherentemente construido de la película y, por extensión, del género documental, y encajan con la preocupación de la película por las cuestiones de autenticidad y artificialidad. Después de todo, todas las conversaciones en la película tienen lugar frente a una pequeña audiencia que, a su vez, está grabando estas interacciones para la audiencia mucho mayor de la película. Si los parpadeos y lágrimas ocasionales de Holmes en estas charlas son performativos, eso está en duda, al igual que su dominio del lenguaje, la verdad, la ciencia y la realidad misma, de los cuales Fielder se aprovecha en una serie de interacciones que se vuelven progresivamente más raras.

Uno de los superpoderes de Fielder como intérprete es su impasibilidad, que generalmente logra mantener sin importar cuán disparatado sea el concepto. Lo ha utilizado con un efecto recurrentemente inquietante en programas en los que él --o una versión de sí mismo-- juega de manera agresiva con el género de la telerrealidad a través de sus interacciones con personas reales. En Nathan for You, ofrece consejos absurdos a propietarios de pequeñas empresas, persuadiendo con éxito a un gerente de una tienda de yogur helado, por ejemplo, de vender una opción con sabor fecal creada en un laboratorio, también conocida como "popó". El programa conceptualmente más ambicioso, The Rehearsal, lo muestra ayudando a las personas a resolver diversos problemas personales mediante el uso de actores contratados y recreaciones elaboradas de la vida real.

En última instancia, ambos programas resultan menos interesantes por lo que dicen de sus supuestos sujetos que por lo que dicen de quienes los vemos y seguimos viéndolos muertos de risa, conmocionados o con horror. A Fielder le gusta poner a prueba los límites del decoro y de la realidad (prefabricada), y de paso se divierte un poco. También está creando experimentos psicosociales que, por su efecto, traen a la mente la transmisión que hizo Orson Welles en 1938 de la novela de H. G. Wells La guerra de los mundos, sobre una invasión alienígena. Welles presentó parte del drama como una noticia de última hora, lo que generó pánico entre los oyentes, acaparó titulares e irritó a la Comisión Federal de Comunicaciones. Más tarde, Welles dijo que había subestimado "la magnitud de nuestro sector lunático estadounidense".

Ese sector ya no parece marginal, si es que alguna vez lo fue. Que el mundo en You Can See Everything parezca sensato se debe en parte a la legitimidad conferida a Holmes por su fama y los cientos de millones de dólares que se invirtieron en Theranos. Gente seria la tomó en serio, algo que puede parecer difícil de creer dado lo escurridizos que parecen Holmes y Evans en este filme. De hecho, la primera imagen de Fielder en la película sugiere que él y Oppenheim han llegado a este proyecto con cierto grado de incredulidad. Es una toma difusa de Fielder observando a través de una ventana con lo que parece ser escepticismo cómico. Si es incierto lo piensa Fielder en ese momento, es seguro que él y Oppenheim ya han comenzado a poner a prueba nuestras ideas preconcebidas.

Una de las cosas asombrosamente locas sobre Holmes es cómo logró estafar a tantos. Esa es parte de la historia aquí, aunque la parte más interesante tiene que ver con lo que entendemos por verdad en un mundo de profunda incertidumbre epistemológica. Una y otra vez, Fielder presiona a Holmes sobre su pasado y su presente. Él la mira fijamente a los ojos, y ella le devuelve la mirada, mientras él interroga sus omisiones lingüísticas y se pregunta sobre su comprensión de una viejo y famoso sketch de comedia. También la observa mientras ella mira la serie de televisión dramática de 2022 The Dropout, en la que Amanda Seyfried interpreta a Holmes. Es un momento vertiginoso, aún más dado que nosotros también estamos mirando, arrastrados por un rebote de miradas en la casa de los espejos en la que ahora vivimos.

You Can See EverythingClasificación R por lenguaje y desnudez masculina. Duración: 2 horas 54 minutos. En cines.

Manohla Dargis es la crítica principal de cine del Times.

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