¿Qué puede decirte en realidad una prueba de edad biológica?

Reportajes Especiales - Lifestyle

Biological age tests have validated what many of us sense intuitively: Our cells don’t always match our birth certificates. (Eiko Ojala/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY BIOLOGICAL AGE TESTS BY DANA G. SMITH FOR OCT. 15, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
Biological age tests have validated what many of us sense intuitively: Our cells don’t always match our birth certificates. (Eiko Ojala/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY BIOLOGICAL AGE TESTS BY DANA G. SMITH FOR OCT. 15, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
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¿Te sientes joven pero tus marcadores son los de un viejo? Los expertos hablan sobre la precisión de ciertas pruebas.

Este artículo es parte de nuestra sección especial sobre longevidad acerca de cómo vivir más y con mejor salud.

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¿Cuántos años tienes? ¿De qué edad te sientes? ¿Esos dos números son iguales?

Las pruebas de edad biológica han validado lo que muchos de nosotros intuimos: nuestras células no siempre coinciden con nuestras actas de nacimiento.

A medida que estas pruebas han evolucionado a lo largo de la última década, los investigadores de la longevidad han comenzado a usarlas para identificar qué comportamientos y afecciones hacen que las personas envejezcan más rápido y si hay intervenciones que puedan ralentizar el proceso.

Y aunque las pruebas estaban destinadas a ser utilizadas en investigaciones de laboratorio, cada vez más consumidores están desembolsando unos cientos de dólares a empresas de bienestar y longevidad para revelar su "verdadera" edad.

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Esto es lo que dicen los expertos que pueden decirte las pruebas, y cuándo vale la pena hacerse una, si es que alguna vez lo vale.

Un concepto prometedor

Las pruebas de edad biológica afirman que te dan información sobre cómo le va a tu cuerpo al decirte a qué edad se parecen más los resultados de tus análisis de sangre.

"En cierto modo, cuando la edad biológica es mayor que la edad cronológica, tienes un alto riesgo de sufrir resultados adversos para la salud", dijo Luigi Ferrucci, director científico del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. "Cuando tu edad biológica es menor que la cronológica, estás en cierto modo protegido contra esos problemas de salud".

Las pruebas más destacadas buscan modificaciones en el genoma (un proceso llamado metilación del ADN) que influyen en si un gen determinado está activo o no. El descubrimiento de que algunas de estas modificaciones ocurren de manera predecible con la edad llevó al desarrollo del "reloj" de Horvath en 2013 por el genetista Steve Horvath, que es ampliamente considerado como la primera prueba de edad biológica.

Hoy en día, existen tres "generaciones" de este tipo de prueba. La primera generación (el reloj de Horvath y otros similares) están "literalmente prediciendo cuál debería ser tu edad en función de la metilación de tu ADN", dijo Raghav Sehgal, investigador principal en el Instituto Marcus de Investigación del Envejecimiento, que está afiliado a la Escuela de Medicina de Harvard. "Así que te dirá que la metilación de tu ADN se parece a la de alguien de 20 años, o se parece a la de alguien de 40 años".

Los relojes de segunda generación, con nombres como PhenoAge y GrimAge, se introdujeron aproximadamente cinco años después y buscan sitios de metilación que están asociados con el riesgo relativo de mortalidad de una persona. Los resultados se vuelven a dar como una edad, según si el riesgo de muerte de una persona se parece más, digamos, al del promedio de las personas de 50 años o al de las de 70 años.

Los relojes de tercera generación, como DunedinPACE, que salió en 2022, miden qué tan rápido envejece alguien. Los investigadores han utilizado la analogía de un auto para describir las diferencias entre las pruebas: los modelos de primera y segunda generación actúan como un odómetro, midiendo tu edad o tu proximidad a la muerte. Las pruebas de tercera generación actúan como un velocímetro.

Los relojes de primera generación "pusieron a este tema en el mapa, lo hicieron famoso, y siguen siendo probablemente los más conocidos", dijo Daniel Belsky, profesor asociado de epidemiología en la escuela de salud pública Mailman de la Universidad de Columbia, quien desarrolló DunedinPACE. Pero los relojes de segunda y tercera generación han resultado ser más informativos cuando se trata de predecir la salud a largo plazo.

Estos relojes más nuevos también son más sensibles a los comportamientos y tratamientos relacionados con la salud, dijo Sehgal. En un estudio reciente, comparó 16 pruebas de edad biológica entre sí. Los relojes de segunda y tercera generación tenían más probabilidades de cambiar en respuesta a diversas intervenciones relacionadas con la longevidad, como dietas y medicamentos.

Algunos detalles por resolver

Incluso con las mejores pruebas, hay preocupaciones sobre su precisión y confiabilidad, en especial cuando las pruebas se utilizan a nivel personal.

Albert Higgins-Chen, profesor asistente de psiquiatría y patología en la escuela de medicina de Yale, dijo que factores como la hora del día, cuándo tuviste tu última comida o qué tan bien dormiste la noche anterior parecen influir en los resultados. Este no es un problema exclusivo de las pruebas de edad biológica, pero es algo que los científicos deben descubrir cómo manejar, y que las personas tal vez deban tomar en cuenta al hacerse una prueba.

Morgan Levine, quien desarrolló PhenoAge mientras era investigadora posdoctoral en la Universidad de California en Los Ángeles, señaló que, si te haces varias pruebas de edad biológica, cada una te dará una respuesta diferente. Eso se debe en parte a que todas las pruebas miden cosas ligeramente distintas. Pero también se debe a que se desarrollaron utilizando conjuntos de datos diferentes para establecer cómo se ve el "promedio" para cualquier edad determinada.

"No creo que la gente deba poner demasiado énfasis en ese número que están obteniendo", dijo Levine, quien en la actualidad está lanzando una empresa emergente de biotecnología con inteligencia artificial. (Levine desarrolló y licenció otra prueba de edad biológica con Sehgal y Higgins-Chen).

Para Mohammad Arfan Ikram, profesor de epidemiología en el centro médico Erasmus de Róterdam, la mayor deficiencia de las pruebas es que no te dicen qué podría estar fallando en el cuerpo para causar una mayor edad, o, en consecuencia, cómo solucionar el problema.

Volviendo a la metáfora del auto, Ikram señaló que el simple hecho de saber que un auto tiene 161.000 kilómetros no te dice si serán los frenos, el motor o el embrague lo que fallará primero.

Ese problema surge en parte de lo que las pruebas están midiendo: cuando los científicos aíslan el ADN de una muestra de sangre, solo están analizando el ADN de los glóbulos blancos.

"Puedes medir los cambios en estas células sanguíneas", dijo Tony Wyss-Coray, profesor de neurología y ciencias neurológicas en Stanford, pero "no ves los cambios que podrían ocurrir en las neuronas de tu cerebro, o en las células del hígado o en el páncreas".

Para tratar de resolver esto, en lugar de analizar el ADN, Wyss-Coray y otros investigadores han comenzado a analizar muestras de sangre en busca de miles de proteínas que liberan los diferentes tejidos. Eso les permite evaluar cómo les va a múltiples tipos de células u órganos, en lugar de inferir la salud de una persona de pies a cabeza solo a partir de sus glóbulos blancos.

Algunos expertos piensan que este enfoque proporcionará información más valiosa y práctica, porque, si bien la idea de resumir la salud de todo tu cuerpo en un solo número es seductora, es probable que sea más útil desde el punto de vista médico saber qué órgano causará problemas primero. Sin embargo, esta técnica es más costosa y no está ampliamente disponible para el público. (Wyss-Coray es cofundador de una empresa de venta directa al consumidor que pretende vender la prueba en los próximos uno o dos años).

Para qué son buenas

A pesar de las deficiencias de las pruebas, los expertos dijeron que pueden ser valiosas herramientas de investigación cuando se utilizan para evaluar grandes conjuntos de datos. Por ejemplo, los científicos están utilizando las pruebas como una nueva forma de cuantificar cómo las experiencias de la vida, como el embarazo o la pérdida de un ser querido, afectan la salud de las personas.

Tal vez lo más prometedor es que las pruebas se pueden utilizar para evaluar, en un periodo corto, si un medicamento u otra intervención que se estudia en un ensayo clínico es capaz de ralentizar el envejecimiento. Este es un beneficio importante para la investigación sobre la longevidad, ya que seguir a alguien durante décadas para descubrir si un tratamiento alteró su esperanza de vida no es factible.

Las pruebas ya se han utilizado con este propósito en algunos ensayos, incluido uno que examinó los posibles beneficios para la salud de los suplementos comunes y otro que evaluó si la restricción calórica podría mejorar la longevidad en los humanos.

Pero en algunos casos, las pruebas han planteado más preguntas de las que han respondido. En el ensayo de suplementos, por ejemplo, la intervención ralentizó de manera significativa algunos de los relojes de edad biológica, pero no afectó métricas de salud más concretas, como la presión arterial. Belsky, quien participó en el estudio, formuló la hipótesis de que esta discrepancia pudo haber surgido porque las pruebas podrían estar detectando cambios sutiles que surgen antes que los signos más establecidos de enfermedad.

También existe la posibilidad de que las pruebas midan algo relacionado con el envejecimiento o la salud que no marque una diferencia significativa si se modifica. Por ejemplo, el cabello de las personas encanece y su piel se arruga a medida que envejecen, pero arreglar cualquiera de esas dos cosas no hará a las personas más jóvenes o saludables.

Para los consumidores, el tiempo lo dirá

Varios expertos pintaron un panorama optimista de un futuro en el que las personas podrían comprar y usar las pruebas para monitorearse a sí mismas a largo plazo de manera eficaz y para que estén atentos a los primeros indicios de que su salud está empeorando.

"Creo que las pruebas de edad biológica son la tierra prometida de la versión preventiva de la medicina", dijo Sehgal. Pero, agregó, "aún no hemos llegado a eso".

Higgins-Chen dijo que posiblemente veía un beneficio actual: los consumidores podrían elegir una prueba y hacérsela de manera periódica para hacer un seguimiento de su puntuación a medida que envejecen, o después de comenzar un nuevo medicamento o rutina de salud. "El envejecimiento es un proceso longitudinal que se desarrolla a lo largo de periodos muy prolongados", dijo, por lo que el beneficio real de las pruebas es detectar cuándo y cómo cambia tu salud con el paso de los años.

En general, sin embargo, los expertos coincidieron en que las pruebas directas al consumidor disponibles hoy en día, en especial cuando se usan una sola vez, en realidad no son tan informativas.

Para Ikram, a las personas les va mejor si se hacen las pruebas estándar del consultorio médico, como las de colesterol y glucosa. "Eso ya te da un panorama mucho mejor" e identifica cosas "en las que puedes intervenir de manera directa", dijo.

En el mejor de los casos, las pruebas de edad biológica pueden darte una idea aproximada de tu salud, dijo Levine. "Para las personas que en general obtienen una puntuación más baja en ellas, indica hasta cierto punto que quizá sean más saludables que las personas que en general obtienen una puntuación alta".

Pero, agregó, la mayoría de las personas ya tienen una idea aproximada de qué tan saludables son. Si haces ejercicio, llevas una dieta balanceada y no fumas, tu puntuación de edad biológica será probablemente más baja, y es probable que ya lo sepas.

Dana G. Smith es reportera del Times; cubre temas de salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.

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