
A pesar de que crece la preocupación por los riesgos de la IA, las familias están adoptando bots y agentes para hacer frente a la creciente cantidad de tareas administrativas que conlleva la crianza de los hijos en la actualidad.
Una tarde reciente, Fitz, el hijo de 5 años de Lisa Green, llegó a casa de la escuela desanimado. No pudo sacar un libro de la biblioteca de la escuela porque aún no había regresado el último.
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Su mamá, una residente de medicina pediátrica de 34 años, dijo que la familia, que vive en Kansas City, Kansas, no se había dado cuenta de que los libros debían regresarse en días diferentes cada semana, según un horario impreso rotativo que Fitz había traído a casa del jardín de niños.
Como solución, localizó el horario, le tomó una foto y la subió a un agente de inteligencia artificial llamado Ollie. Ahora, Green recibe un mensaje de texto que le recuerda empacar el libro de la biblioteca de Fitz antes de que venza el plazo.
"Estaba en un punto en el que todas las pelotas que estaba malabareando parecían de cristal", expresó Green, "y llegué a mi límite".
A medida que la IA sigue infiltrándose en casi todos los aspectos de la vida cotidiana, las familias han recurrido a la tecnología para manejar la espiral de las tareas administrativas que conforman gran parte de la crianza moderna. Aun cuando crece la alarma por la seguridad en línea y los escenarios apocalípticos, el gran alivio que brinda un asistente familiar digital supera los riesgos existenciales para algunos padres.
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En una encuesta reciente realizada por el Hospital Infantil Lurie de Chicago, dos de cada tres padres informaron que la IA redujo la carga mental, ahorrándoles en promedio más de 58 minutos a la semana. Según un informe de la firma de capital de riesgo Menlo Ventures que invierte en IA, el 84 por ciento de los padres la utilizan actualmente "en la vida cotidiana, para planificar desde las comidas y pagar cuentas hasta gestionar la logística del hogar y otras tareas rutinarias". Por el contrario, el 56 por ciento de los que no son padres la usan.
"No me molesta la IA si puede ayudarnos a mí y a mi familia, que me ayude a estar más presente", dijo Green, y agregó que estaba consciente de todos los peligros que representa.
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Existen aproximadamente 700 empresas que buscan innovaciones en la economía del cuidado en general, según Anna Steffeney, directora ejecutiva de FamTech.org, una asociación de empresas de cuidado en el sector tecnológico. Dentro de ese nicho hay un mercado emergente para empresas enfocadas en los padres, que a menudo son fundadas por los mismos padres que se encuentran exhaustos, señaló Steffeney.
Aplicaciones como Ollie, Fambot, Ohai y Ava tienen como objetivo funcionar como administradores del hogar y la mayoría de los usuarios hasta ahora son madres, según los directores ejecutivos de estas empresas emergentes. Otros padres están creando sus propios sistemas de "hazlo tú mismo" al aprovechar sistemas de inteligencia artificial de uso general --como ChatGPT, Claude o, más recientemente, Muse-- que son más capaces, pero también requieren más habilidad para darles instrucciones con éxito.
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Por lo general, estos agentes exigen acceso a los correos electrónicos, calendarios y otras plataformas de comunicación de la persona. De esa manera, los bots pueden agregar eventos a un calendario digital, notificar a los usuarios sobre cambios en la agenda y señalar tareas olvidadas o posibles conflictos de horarios en un comunicado. Algunos funcionan a base de texto, otros cuentan con paneles de control. Sin embargo, la tecnología es propensa a cometer errores: una madre contó que en una ocasión su esposo terminó por error en la noche de presentación del plan de estudios de otro grado.
Aun así, para algunos padres, ese es un pequeño precio que hay pagar por un agente que puede eliminar el disgusto emocional de ser el "Jefe de los Recordatorios" (eso sí, si el "Jefe de los Recordatorios" tiene el tiempo y la capacidad mental para configurarlo).
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Josh Sobin, padre de dos hijos en Warren, Nueva Jersey, dijo que él y su esposa se la pasaban todo el tiempo preguntándose "¿ya lo inscribiste?", cada vez que llegaba un correo electrónico con alguna actividad que tenían que realizar sus hijos.
Sobin configuró Fambot para ayudar a manejar el torrente de información que inundaba la bandeja de entrada de la familia, como exámenes de matemáticas, horarios de la escuela hebrea y bandejas de frutas que la familia se había comprometido a llevar. Ahora, la aplicación dirige todos los correos electrónicos entrantes a una lista compartida de tareas pendientes e indica quién es responsable de cada una.
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"Todos trabajamos y todos intentamos pasar tiempo con nuestros hijos", dijo Sobin de 48 años. Es un triunfo, agregó, "si podemos enfocarnos en esas dos cosas y no tener que dedicar tiempo a las minucias".
Tara Yukawa, una madre de 42 años de Austin, Texas, que trabaja en planificación patrimonial, ha ideado soluciones para su hogar utilizando Claude y ChatGPT. Se dio cuenta de que podía usar ChatGPT para ayudar a su hijo a practicar la ortografía de las palabras en la mesa de la cocina mientras ella preparaba la cena. Yukawa fotografió las palabras de su lista de ortografía, las subió y le pidió al agente que las leyera en voz alta. Así, su hijo podía deletrear esas palabras.
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"Se emociona mucho cuando se trata de este tipo de cosas", dijo Yukawa. Pero usar ChatGPT "le quitó la emoción al asunto".
Subir datos sobre los niños a estas aplicaciones genera inquietudes porque no hay mucha claridad sobre cómo se utilizarán o almacenarán esos datos, dijo Julia Stoyanovich, directora del Centro para una IA responsable de la Universidad de Nueva York.
"Como madre, entiendo que estos son productos que, potencialmente, pueden ser útiles", dijo Stoyanovich. Sin embargo, agregó, estos agentes tienen acceso a información privada que utilizan para actuar en nombre de los padres, pero carecen de una opción sencilla para que esos padres establezcan límites de seguridad, algo que expone una "gran vulnerabilidad".
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Por ejemplo, un asistente podría recibir un correo electrónico de la liga de fútbol con un archivo PDF adjunto infectado con una instrucción, como "compra la mitad del catálogo de Amazon" o "cancela todas las citas del calendario del lunes". El asistente podría hacerlo discretamente sin alertar a los padres y sin que haya forma alguna de controlarlo.
O, como dijo Stoyanovich, "¿te imaginas si simplemente se le olvida avisarte que tienes que recoger a un niño?".
Para Reshma Saujani, fundadora y directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Moms First, que aboga por el apoyo estructural a las familias, estas aplicaciones de IA tienen sus límites.
Pueden encargarse del trabajo administrativo, pero también podrían elevar las expectativas de todos los padres --usen o no la IA-- para que manejen la avalancha de tareas rutinarias.
"La verdadera crisis no es que las mamás se olviden de las cosas", dijo Saujani. "Es que el sistema nunca se diseñó para apoyarlas en primer lugar".
Dado que estos asistentes dependen de la información que reside en la mente del padre o la madre--, según encuestas sobre el uso del tiempo y estudios de investigación, suele ser la madre--, se requiere tiempo y energía para poder entrenarlos.
Un padre o madre debe compartir información sobre los miembros de la familia --edades, alergias, actividades--, así como los horarios diarios, semanales y mensuales. Después, debe identificar y conectar todos los flujos de información --el grupo de WhatsApp de la clase, el boletín escolar, la aplicación de registro de la escuela, el calendario de la liga de fútbol, el comunicado del maestro-- y, posiblemente, incluir a sus parejas y cuidadores.
Lo ideal sería que los asistentes extraigan la información esencial, la crucen con los horarios y se encarguen de la mayor parte del trabajo tedioso. Pero, según Steffeney, "estamos en el filo de la navaja entre la promesa y el peligro".
Los asistentes corren el riesgo de sumarse a una larga lista de innovaciones domésticas que se esperaba ahorraran tiempo y energía a las madres, pero que, en última instancia, aumentaron la carga de trabajo. Por ejemplo, una vez que los hogares adoptaron las lavadoras, ya no hubo necesidad de contratar lavanderas, así que la responsabilidad de lo que antes se subcontrataba recayó sobre las madres, escribió la historiadora Ruth Schwartz Cowan en su libro "More Work for Mother" (Más trabajo para mamá).
Por ahora, Stephanie Titus, una madre de 46 años con dos hijos que trabaja en el sector financiero en Charlotte, Carolina del Norte, se siente simplemente aliviada de que su hija de 14 años vaya a tener los calcetines negros que necesita para su próxima presentación con la banda.
Probablemente las instrucciones llegaron a casa en un "correo electrónico gigantesco" que Titus no leyó y su hija nunca se lo mencionó, afirmó.
Pero el agente de Ollie le envió un mensaje a Titus. Ella pidió los calcetines en Target y "simplemente me lo quité de la cabeza".
Lisa Green revisa el asistente Ollie desde su computadora en su casa de Kansas City, Kansas, el 3 de octubre de 2026. (Arin Yoon/The New York Times)
Ethan Green revisa una notificación de Ollie en su casa de Kansas City, Kansas, el 3 de octubre de 2026. (Arin Yoon/The New York Times)
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