La presión económica del gobierno de Trump agrava la desesperación de los cubanos

Reportajes Especiales - News

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Estados Unidos afirma que sus sanciones no tienen como objetivo privar a Cuba de bienes esenciales. Miles de contenedores de carga varados cuentan una historia diferente.

Miles de contenedores llenos de alimentos, medicamentos y otros bienes con destino a Cuba han quedado varados en todo el Caribe desde que dos gigantes navieros suspendieron los envíos para evitar las duras sanciones de Estados Unidos, según diplomáticos, funcionarios cubanos, comerciantes y otras personas involucradas en las importaciones.

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Los contenedores varados en diversos puertos incluyen ayuda humanitaria, desde paneles solares hasta medicamentos y bolsas de colostomía. Entre ellos se encuentran docenas de contenedores de ayuda comprados por diferentes agencias de las Naciones Unidas.

Las sanciones estadounidenses también han obstaculizado los envíos por vía aérea y han obligado a la Organización Mundial de la Salud a cancelar entregas programadas de medicamentos contra el cáncer.

Los desafíos para entregar materiales vitales han agravado drásticamente la escasez de larga data, han incrementado una enorme lista de espera de pacientes que necesitan cirugía y han disparado los precios de los alimentos, mientras los cubanos atraviesan la peor crisis humanitaria de la isla desde la revolución de 1959. Con los alimentos volviéndose prohibitivamente caros, el hambre va en aumento y los comedores populares luchan por cubrir la brecha.

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El gobierno de Donald Trump ha impuesto una dura presión económica a Cuba y a su partido comunista gobernante para tratar de forzar un cambio político y económico.

En enero, el gobierno impuso un bloqueo petrolero a la isla. Luego, en mayo, intensificó la presión al anunciar que las empresas extranjeras que trabajaran con ciertas entidades estatales cubanas corrían el riesgo de que se congelaran sus activos y se les impidiera hacer negocios con empresas y bancos estadounidenses.

Poco después, Hapag-Lloyd, una empresa naviera alemana, y CMA CGM, una francesa --que, según los expertos, en conjunto transportaban al menos la mitad de las importaciones de Cuba, incluida la mayor parte de sus alimentos-- dejaron de realizar envíos a la isla.

Esta situación agrega una capa adicional a la miseria que sufren los cubanos, que ya enfrentan apagones diarios, escasez de combustible y alimentos, y un sistema de salud en colapso. También ejerce mayor presión sobre el gobierno cubano, que intenta sobrevivir a la campaña de presión del gobierno de Trump.

Valia Rodríguez, una médica cubana radicada en el Reino Unido que dirige una organización benéfica llamada Aid for the Caribbean, dijo que un contenedor de Hapag-Lloyd que su organización llenó con kits de reanimación, bolsas de colostomía y tubos intravenosos por un valor de más de 500.000 dólares había salido de Irlanda del Norte en abril. Llegó al puerto de Mariel, en Cuba, el 4 de junio, un día antes de que las nuevas sanciones dirigidas a las empresas extranjeras entraran plenamente en vigor.

"Decidieron detener la descarga de los contenedores", dijo Rodríguez, refiriéndose a Hapag-Lloyd.

En su lugar, los contenedores fueron enviados a Panamá, donde la organización benéfica dice que ha tenido que pagar más de 6000 dólares en costos de almacenamiento, mientras los pacientes que se han sometido a una cirugía de colon recurren a medidas desesperadas. "En este momento, la gente en Cuba está usando bolsas de supermercado, porque no hay bolsas de colostomía", dijo Rodríguez.

Las piezas de repuesto de una central eléctrica desmantelada en Uruguay, donadas a Cuba por la empresa estatal de energía de ese país sudamericano, no han podido salir porque ninguna línea naviera las transporta a la isla, según diplomáticos. Cuba ha sufrido al menos cinco apagones a nivel nacional este año, a medida que su red eléctrica, ya obsoleta, colapsa de manera repetida.

Aunque el gobierno de Estados Unidos ha declarado explícitamente que sus sanciones no tienen por objeto prohibir la entrega de alimentos y suministros médicos, Francisco Pichón, el coordinador de la ONU en Cuba a cargo de la respuesta humanitaria, señaló que las sanciones estaban obstaculizando los esfuerzos de ayuda de la organización porque los transportistas se mostraban reacios a correr cualquier riesgo.

"Nos enfrentamos a algo muy real, que es un fenómeno llamado 'sobrecumplimiento'", dijo Pichón. "El sobrecumplimiento es una precaución realmente excesiva por parte de las empresas para no exponerse a sanciones".

Hasta la semana pasada, la operación de ayuda humanitaria de la ONU seguía esperando la entrega de 30 contenedores con kits de tratamiento de agua, antibióticos, anticonceptivos y pruebas de embarazo.

La falta de combustible para aviones también ha diezmado el tráfico aéreo hacia Cuba, bloqueando así otra ruta de entrega de carga.

A pesar de meses de intentos, miles de viales donados de un medicamento contra el cáncer llamado doxorrubicina no lograron llegar a la isla después de que varias aerolíneas dejaran de volar a Cuba, según la Organización Panamericana de la Salud.

La Organización Mundial de la Salud informó que los medicamentos contra la tuberculosis que compró a una empresa farmacéutica india, y que debían enviarse por vía aérea a través de DHL, fueron devueltos al fabricante en mayo sin explicación alguna. Otros envíos de ayuda humanitaria tuvieron que transportarse en vuelos chárter especiales, según informaron agencias de la ONU.

Las empresas han considerado desviar su carga a través de Estados Unidos, ya que los envíos siguen llegando desde allí. Sin embargo, el costo del envío adicional duplicó con creces el precio de productos más baratos como el arroz, lo que hizo que gran parte de ellos resultaran demasiado caros para venderlos en Cuba, dijo una persona involucrada en el comercio con Cuba, quien habló bajo condición de anonimato para proteger las operaciones comerciales.

Los empresarios han estado debatiendo la posibilidad de abandonar su carga en puertos extranjeros, dijo esa persona.

El Departamento de Estado ha afirmado que las sanciones obligan a rendir cuentas al régimen cubano "corrupto" y a quienes lo financian, incluida GAESA, el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía de la isla.

En una declaración a The New York Times, el Departamento de Estado señaló que la "cleptocracia descarada" del gobierno y su mala gestión económica destinan los escasos recursos en beneficio de los funcionarios, los militares y el aparato de inteligencia, en lugar de al pueblo cubano.

"Nuestra firme política hacia Cuba restringe las transacciones financieras con entidades que son propiedad o están controladas por los servicios de seguridad cubanos, con el fin de privar al régimen de los recursos que utiliza para llenarse los bolsillos y oprimir violentamente al pueblo cubano", se lee en el comunicado.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas en septiembre que "si Cuba es un desastre humanitario, es porque su régimen es un desastre, porque el modelo económico que siguen no funciona".

Rodolfo Benítez Verson, embajador de Cuba ante las Naciones Unidas en Ginebra, informó la semana pasada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que más de 7000 contenedores con destino a Cuba se encontraban varados.

"La crueldad no conoce límites", dijo Benítez. "Tendrán que responder ante el pueblo cubano, y no serán perdonados".

Hapag-Lloyd, la naviera alemana, dijo en un comunicado que había tomado una "decisión de negocios" de no continuar con la ruta marítima a Cuba y que estaba trabajando para encontrar una "solución rápida y práctica" para la carga.

CMA CGM, la empresa francesa, declaró en un comunicado que había reanudado servicios limitados de "carga reglamentaria" a la isla, como productos agrícolas, medicamentos y dispositivos médicos.

Dada la magnitud del retraso, se tardaría meses en que todos los contenedores llegaran a la isla, según indicaron empresarios, diplomáticos y trabajadores humanitarios.

The People's Forum, una organización de izquierda con sede en Nueva York, informó que tenía tres contenedores varados con aproximadamente 1000 paneles solares, con un costo superior a los 750.000 dólares, destinados a abastecer de energía a las unidades de cuidados intensivos de los hospitales. Adquiridos en México, ahora están atrapados allí, dijo Manolo De Los Santos, un organizador del grupo.

"Lo más grave para nosotros es la angustia de saber que hay, literalmente, quirófanos sin electricidad y 100.000 pacientes esperando ser operados", dijo.

El gobierno cubano, en un nuevo informe que detalla los efectos del bloqueo petrolero de Estados Unidos, señaló que 100.000 pacientes estaban a la espera de ser operados, entre ellos 12.000 niños.

Con pocas rutas de transporte comercial viables disponibles, las exportaciones a Cuba se han desplomado.

Las exportaciones de Brasil y México a Cuba cayeron más del 90 por ciento en julio en comparación con el mismo mes del año pasado, según estadísticas oficiales de los gobiernos de ambos países.

"Hasta dos tercios de la capacidad total de transporte de contenedores ha desaparecido", señaló Gordon Wilmsmeier, profesor de transporte marítimo y logística global en la Universidad de los Andes en Colombia.

Se ha vuelto tan difícil enviar suministros a Cuba que algunas naciones solidarias han recurrido a sus fuerzas armadas. México, que dejó de enviar petróleo a Cuba en enero después de que el presidente Trump amenazara con imponer aranceles, utilizó buques de la Armada para entregar artículos como miles de toneladas de arroz y frijoles, así como sacos de leche en polvo. La Fuerza Aérea de Brasil transportó por vía aérea cargamentos de leche en polvo.

Celso Amorim, uno de los principales asesores de política exterior del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, dijo en una entrevista que a Brasil le gustaría proporcionar a Cuba combustible y más ayuda, pero teme la reacción de Washington.

"Esto forma parte de la realidad del mundo actual", dijo. "Es complicado. Todas las empresas de aquí --incluso las estatales o cuasi estatales-- tienen intereses en Estados Unidos y temen verse afectadas".

En los mercados de La Habana, el precio del pollo congelado se ha duplicado en los últimos meses, mientras que el precio de un cartón de 30 huevos se ha triplicado a 11 dólares, más que el salario mensual promedio.

Los precios de los alimentos subieron un 60 por ciento de enero a agosto, según Omar Everleny Pérez Villanueva, un economista cubano.

Los comedores populares han proliferado en La Habana, la capital, pero se están quedando sin provisiones.

Quisicuaba, una organización religiosa sin fines de lucro vinculada al Estado, dijo que estaba esperando cinco contenedores de alimentos. La cantidad de pollo y huevos se ha reducido, señaló Luis Enrique Alemán, encargado de los suministros de cocina de Quisicuaba.

"Una reducción tan drástica en los suministros nos obliga a hacer milagros y a replantearnos nuestras recetas", dijo.

En medio de cientos de personas que esperaban para llenar recipientes de plástico con comida, Carmen Carballo García, de 66 años, se sentó en un banco mientras su nieta de 5 años, Yaquelin, se chupaba el dedo.

"Los médicos me dicen que tiene bajo peso", dijo Carballo. "Necesita leche, pero no tiene".

Jack Nicas colaboró con este reportaje desde Brasilia.

Jack Nicas colaboró con este reportaje desde Brasilia.

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