
Los inversionistas internacionales se muestran reacios a apostar por los bonos estadounidenses. Cada vez se oye con más fuerza el debate sobre el declive del poder del dólar. Los gobiernos extranjeros están retirando su oro de las bóvedas estadounidenses.
Casi dos años después del inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump, la economía mundial busca cada vez más formas de distanciarse de Estados Unidos. La preocupación por una deuda de 40 billones de dólares, el uso excesivo de sanciones para resolver problemas de política exterior y la tendencia de Trump a traspasar los límites del Estado de derecho están generando dudas sobre el atractivo de Estados Unidos como refugio para la inversión mundial.
PUBLICIDAD
A pesar de las promesas de empresas y países extranjeros de invertir en Estados Unidos, en muchos casos para ganarse el favor de la Casa Blanca, el capital está empezando a buscar destinos alternativos.
"Los factores geopolíticos y el uso del dólar como arma por parte de Estados Unidos a través de sanciones financieras están provocando que los bancos centrales y otros inversionistas oficiales intenten diversificar sus carteras alejándose de los activos en dólares", dijo Eswar Prasad, antiguo director de la división de China del Fondo Monetario Internacional.
Estados Unidos aún no es un paria en materia de inversiones. Los inversionistas privados siguen inyectando dinero en los mercados financieros y las acciones estadounidenses, la infraestructura de inteligencia artificial está en pleno auge y ninguna moneda rival parece estar a punto de desbancar al dólar de forma inminente.
PUBLICIDAD
En su comparecencia ante el Congreso el martes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que seguía confiando en la credibilidad del sistema financiero estadounidense, argumentando que las subastas de bonos continúan desarrollándose con éxito y que el dólar sigue prosperando, a juzgar por su participación en las transacciones mundiales.
"De hecho, Estados Unidos es el líder, y el líder no le teme a la competencia", dijo Bessent. "La competencia nos hace mejores".
Sin embargo, están empezando a aparecer grietas en el dominio económico de Estados Unidos.
El ejemplo más evidente se ha producido en el mercado de bonos. Los rendimientos se han disparado, ya que los inversionistas, inquietos por la creciente deuda pública, exigen una mayor tasa de rentabilidad a la hora de comprar bonos del Tesoro. Esta semana, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años superó el 5 por ciento, alcanzando su nivel más alto desde 2007.
PUBLICIDAD
Una decisión de subir las tasas el miércoles podría ayudar a aliviar las preocupaciones sobre la capacidad de la Reserva Federal para controlar la elevada inflación, temores que han inyectado más nerviosismo en los mercados de bonos.
Ese umbral inquietante en el mercado de bonos se superó una semana después de que el Departamento del Tesoro comprara 5,2 millardos de dólares de su propia deuda con vencimiento en los próximos 10 a 20 años, como parte de un plan para inyectar demanda en el mercado de bonos del Tesoro con el fin de intentar impulsar al alza los precios y a la baja los rendimientos. Bessent dijo que los inversionistas no estaban comprendiendo la fortaleza subyacente de la economía y los retó a que apostaran en su contra.
PUBLICIDAD
"Es mi sueño", dijo Bessent la semana pasada en la Universidad Metodista del Sur. "Dispongo de información asimétrica. Ahora yo soy la casa".
Dado que la situación fiscal a largo plazo de Estados Unidos parece inestable, algunos países comienzan a preguntarse si invertir en este país es una decisión acertada. Este mes, el fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo, dijo que tenía previsto reducir sus carteras de bonos del Tesoro estadounidense, ya que busca en otros mercados rendimientos más elevados.
Y luego está el futuro del dólar.
Casi el 90 por ciento de las transacciones cambiarias mundiales se realizan en dólares. Sin embargo, la proporción de dólares que se mantienen en las reservas de los bancos centrales ha ido disminuyendo de forma constante durante la última década, pasando del 64 por ciento en 2015 al 56 por ciento a finales de 2025.
PUBLICIDAD
El año pasado, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, dijo que la política errática de Estados Unidos estaba sentando las bases para un "momento global del euro".
Estados Unidos ha aprovechado el estatus especial del dólar para usarlo como herramienta de política exterior, imponiendo duras sanciones a adversarios como Irán y Rusia. A medida que Estados Unidos intensifica el uso de las sanciones para resolver conflictos globales, la permanencia del dólar como moneda de reserva mundial se ha puesto en tela de juicio con mayor frecuencia.
Este año, Estados Unidos intentó comenzar a reducir su programa de sanciones ante la preocupación de que un uso excesivo de la guerra financiera estuviera llevando a otros países a buscar alternativas al dólar. El dólar se utiliza en la mayoría de las transacciones financieras transfronterizas, por lo que las sanciones pueden, en esencia, privar a un país de su capacidad para interactuar con el sistema financiero occidental. Frustrados por la forma en que Estados Unidos utiliza su poderío económico, cada vez más países buscan sistemas financieros alternativos a los que Estados Unidos no pueda acceder.
PUBLICIDAD
Sin embargo, Bessent dio marcha atrás en agosto al anunciar la Operación Paria Económico. La iniciativa tiene como objetivo estrangular la economía de Irán y amenaza con sanciones secundarias a cualquier país que mantenga vínculos económicos con Teherán. Incluso el secretario del Tesoro reconoció que, si Estados Unidos se viera obligado a cumplir esa amenaza, podría "hacer estallar el sistema financiero mundial".
Aunque el euro y el renminbi chino no parecen estar preparados para superar al dólar a corto plazo, la aparición de las monedas digitales de los bancos centrales, las stablecoins y las criptomonedas ofrece a los adversarios de Estados Unidos nuevas vías para eludir el sistema financiero estadounidense a la hora de realizar transacciones internacionales.
PUBLICIDAD
China ha liderado el desarrollo de una plataforma de moneda digital transfronteriza junto con Hong Kong, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que permitiría que el dinero circule con mayor rapidez y con comisiones más bajas de lo que es posible con las transacciones bancarias tradicionales. También se está desarrollando un proyecto similar de pagos transfronterizos liderado por algunos países del Grupo de los 7 e instituciones financieras occidentales, pero no está tan avanzado como la iniciativa china, conocida como mBridge.
Rusia e India dijeron la semana pasada que trabajan en un plan que les permitiría utilizar monedas digitales respaldadas por el banco central para liquidar pagos de comercio internacional. Dicho mecanismo permitiría a los países ampliar sus relaciones comerciales y reducir la dependencia de las instituciones financieras occidentales, que pueden ser objeto de sanciones estadounidenses.
PUBLICIDAD
"La historia del alejamiento del dólar es una de las más antiguas que existen", dijo Josh Lipsky, catedrático de economía internacional en el Atlantic Council. "Los países han pensado en eludir el dólar, y la tecnología está haciendo que resulte un poco más barato y más fácil hacerlo que antes".
Mientras que algunos países se enfocan en el dinero digital, otros apuestan por el oro, preocupados por la estabilidad de Estados Unidos.
En 2025, las reservas internacionales mundiales en oro superaron las tenencias oficiales extranjeras de títulos del Tesoro de Estados Unidos. Este año, el precio del oro superó los 5000 dólares por onza troy por primera vez en la historia, a medida que los bancos centrales se abastecían de este metal en medio de la intensificación de los conflictos globales y la preocupación por la inflación.
La demanda de oro es tan elevada que algunos países también desean mantener sus reservas más cerca de casa. Ante el aumento de la inestabilidad geopolítica y las amenazas arancelarias de Trump contra los aliados europeos, algunos han llegado incluso a tomar la inusual medida de reubicar el oro que mantienen en las bóvedas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.
Este mes, el banco central de los Países Bajos dijo que había trasladado fuera de Estados Unidos una gran parte de sus 95 toneladas de reservas de oro de América del Norte, alegando la "creciente inestabilidad geopolítica" y la necesidad de estar preparados para una crisis. En marzo, el Banco de Francia declaró que había retirado 129 toneladas de oro del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y las había trasladado a París.
El gobierno de Trump no ha amenazado con confiscar el oro extranjero depositado en Estados Unidos, pero Trump ha suscitado dudas sobre su visión del derecho internacional al plantear la idea de colonizar lugares como Groenlandia y Canadá.
"Es como si los países no confiaran en Estados Unidos", dijo Daniel Tannebaum, socio del departamento de finanzas y riesgos de Oliver Wyman, quien trabajó en el Departamento del Tesoro como coordinador de cumplimiento de la Oficina de Control de Activos Extranjeros para el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. "Creo que hay cierto temor".
Ese temor también está generando repercusiones negativas para las empresas estadounidenses que intentan hacer negocios en el extranjero.
Tannebaum, socio del departamento de riesgo y políticas públicas de Oliver Wyman, dijo que el uso agresivo de aranceles y controles a la exportación por parte de Estados Unidos ha hecho que los países y las empresas europeas se muestren recelosos a la hora de adoptar tecnología estadounidense para sectores sensibles, como la inteligencia artificial. Les preocupa que, si dependen de Estados Unidos para dicha infraestructura, esta podría ser usada en su contra si Washington decidiera prohibir o inutilizar la tecnología, tal y como ha hecho durante las disputas con China y Rusia.
Todo ello ha contribuido a erosionar la posición de Estados Unidos como refugio seguro.
"Los gobiernos y las empresas deben preguntarse ahora qué ocurriría si Estados Unidos volteara su influencia económica en su contra", dijo Tannebaum.
Alan Rappeport es reportero en materia de política económica radicado en Washington. Cubre el Departamento del Tesoro estadounidense y escribe sobre impuestos, comercio y asuntos fiscales.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cat Frazier, cuyos GIF retro celebraban una internet más rara, muere a los 35 años
Reportajes Especiales - Lifestyle

¿Qué tan popular es la IA entre los votantes? No mucho, según una nueva encuesta
Ningún partido de EEUU logró posicionarse como el mejor preparado para abordar la inteligencia artificial, aunque republicanos y demócratas coinciden en su rechazo a los centros de datos
Así fue el colapso de las escuelas Guidepost Montessori, acusadas de ser un esquema Ponzi
Reportajes Especiales - Business

Un T. rex pasó por aquí: un profesor encuentra huellas excepcionales en Dakota del Norte
Reportajes Especiales - News

De Guatemala a Siria, el aumento de precios del combustible desata protestas en el mundo
Reportajes Especiales - Business


