
La nueva temporada de la exitosa serie israelí "Fauda" retrata los ataques de Hamás y sus secuelas. Llega en un momento en el que los artistas israelíes enfrentan resistencia en el extranjero precisamente por la respuesta del país al 7 de octubre.
Lior Raz, protagonista y cocreador de Fauda, la exitosa serie de Netflix sobre un equipo de agentes antiterroristas israelíes que operan de forma encubierta, estaba en Rumania para participar en una conferencia cuando lo despertó una llamada de su hermana.
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"Necesito que me salves", le dijo. Era la mañana del 7 de octubre de 2023 y ella llamaba desde un refugio antiaéreo en un kibutz junto a la frontera con Gaza.
Al final, logró ponerse a salvo por su cuenta. Pero dos noches después, Raz y su compañero de escritura, Avi Issacharoff --veteranos de una unidad militar muy parecida a la que retrata la serie--, estaban entre decenas de voluntarios reunidos en un punto de encuentro en el sur de Israel para recibir los nombres y números de teléfono de personas de las comunidades fronterizas que aún necesitaban ser evacuadas.
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La situación había llegado a esto: mientras los cohetes desde Gaza continuaban bombardeando la zona, los atacantes seguían prófugos y el gobierno israelí brillaba por su ausencia, los dos guionistas de televisión se apresuraban, en medio de la oscuridad, a rescatar desconocidos en la camioneta de Raz como choferes de Uber en el apocalipsis.
Una mujer a la que recogieron miró a Raz y pareció olvidar momentáneamente lo que sucedía a su alrededor, recordó Issacharoff: "Ella dice: '¡Dios mío, es Doron de Fauda!' y quiere una selfi".
Fauda bien podría haber terminado nueve meses antes, con el estreno de su cuarta temporada, que cerraba con una sombría imagen de sus protagonistas tendidos en el suelo, gravemente heridos, después de que una batalla completamente ficticia saliera mal. Los creadores dejaron deliberadamente el final abierto porque no estaban seguros de querer continuar con la serie, dijeron.
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Pero la masacre del 7 de octubre --el día más mortífero y traumático en la historia de Israel-- les impuso una nueva misión urgente. Así como aquella noche de lunes de 2023 habían sentido la necesidad de hacer algo para ayudar a los israelíes que habían quedado varados, dijeron, no tardaron en ponerse a escribir una nueva temporada. Creían que Fauda tenía que enfrentarse al 7 de octubre y a sus secuelas.
En una entrevista telefónica, Raz la calificó como "quizás lo más importante que hayamos escrito jamás".
Issacharoff estuvo de acuerdo. "Esto era algo que nos ardía por dentro, que sentíamos que teníamos que soltar", dijo en su oficina en el norte de Tel Aviv. "El dolor, la tristeza, la catástrofe, la pérdida de personas, la pérdida de personas cercanas. La confusión durante ese día, la impotencia del público israelí, pero también especialmente de la gente que vivía allí en la periferia de Gaza".
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Por supuesto, esta temporada, que se estrenó el 8 de septiembre en Netflix, llega en un contexto completamente diferente al de las cuatro anteriores. Los artistas y las exportaciones culturales de Israel se están topando con resistencia en el extranjero, precisamente por cómo respondió el país al 7 de octubre: arrasando gran parte de Gaza y matando a más de 70.000 palestinos.
Sin embargo, el desafío inmediato para los guionistas tras el 7 de octubre tenía que ver, ante todo, con el público israelí.
Mientras que en sus temporadas anteriores Fauda había ofrecido a los espectadores una especie de voyeurismo del conflicto --asomándose a su crudeza, empatizando con los palestinos y luego consolarse pensando que todo era ficción--, esta nueva temporada sería algo completamente distinto. Habría que situar a los personajes ficticios de la serie en medio de una serie de acontecimientos demasiado reales, que los espectadores israelíes conocían demasiado bien y de los que no había escapatoria. No habría un final feliz.
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Y aun así, tendría que ser entretenida.
Como la guerra en Gaza seguía en curso mientras los guionistas planificaban la temporada --y no tenían forma de saber cuánto duraría--, idearon una trama que evitaba Gaza casi por completo y que, en cambio, se extendía de Europa a Israel, con escalas en otros lugares de Medio Oriente. (Tampoco tenían forma de saber que un miembro del equipo de producción, Matan Meir, moriría en combate en Gaza y que uno de los actores de la serie, Idan Amedi, resultaría gravemente herido).
Pero el tema de la nueva temporada era inevitable: la venganza, buscada y consumada por personajes que también dejan al descubierto las heridas psicológicas que todavía arrastran desde el 7 de octubre.
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Dos episodios, precedidos por una advertencia sobre contenido sensible, vuelven a las experiencias de los integrantes del equipo aquel día: la conmoción y la magnitud del ataque, la brutalidad y el horror de las atrocidades, el colapso de la seguridad y del poder estatal israelíes, y la manera en que ciudadanos israelíes, entre ellos muchos veteranos de mayor edad, corrieron a ayudarse unos a otros.
Lo más difícil de esos episodios, dijo Issacharoff, fue decidir cuánto de la carnicería mostrar. "Intentas acercarte lo más posible a la realidad. Por otro lado, no puedes mostrarlo todo, porque es demasiado terrible".
Otras escenas pueden resultar difíciles de creer a los espectadores fuera de Israel, como aquella en la que un villano admite con toda tranquilidad sus atrocidades en un video de un interrogatorio. Pero los israelíes vieron tales confesiones en los noticieros de televisión. Los guionistas dijeron que sentían que era importante incluirlo, como un atisbo de la maldad.
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La quinta temporada, que se estrenó en mayo en la cadena de cable israelí Yes, fue la temporada más vista de cualquier programa en su historia, dijo la cadena. Einav Schiff, crítico de televisión de Yedioth Ahronoth, uno de los principales periódicos del país, escribió que logró "retratar lo que les ocurrió a muchos israelíes cuando quedó clara la magnitud del fracaso y del desastre: la furia desquiciada, la humillación insoportable, la crisis absoluta de confianza y el deseo ardiente de venganza, incluso a costa de un colapso moral".
Reseñas más mixtas en otros lugares notaron con cierta decepción que la serie había abandonado sus esfuerzos anteriores de empatizar con ambos lados del conflicto.
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En Time Out, Avishai Sela aludió a la posibilidad de que el énfasis en el deseo de venganza podría ser difícil de aceptar en el extranjero: "El mundo, como sabemos, no es muy empático con el sufrimiento judío en este momento".
Los guionistas tampoco estaban muy dispuestos a complacer al público internacional. Los occidentales de izquierda y propalestinos que interpretan papeles secundarios en la serie son retratados como idiotas útiles que protestan y se ofrecen como voluntarios para ser desplegados como carne de cañón humana.
Preguntarles a los guionistas sobre el sentimiento propalestino en el extranjero claramente toca una fibra sensible, y provoca comentarios furiosos sobre personas "estúpidas" que llevan kufiyas sin saber qué simbolizan realmente ni "de qué río y de qué mar" hablan las consignas que corean.
"Puedes ser anti-Israel", dijo Issacharoff. "Es decir, puedes decir que Israel está haciendo las cosas mal en Gaza. A veces sí hace cosas mal en Gaza. Pero quienes critican solo a Israel y están ignorando lo que hizo Hamás, o lo que está haciendo no tienen ningún tipo de educación adecuada de lo que está ocurriendo. ¿Y cuando dices que Hamás hizo lo que hizo el 7 de octubre por lo que había ocurrido antes?, bueno, de alguna manera estás legitimando la masacre de personas inocentes".
Es comprensible que Raz e Issacharoff estén bastante inquietos por la recepción que tendrá la serie cuando empiece a transmitirse en Netflix en todo el mundo.
Ven cómo otros artistas israelíes se enfrentan a boicots y reacciones negativas por ser israelíes. La guerra en Gaza convirtió al propio Israel en un villano a los ojos de muchos espectadores potenciales. Entonces, ¿qué tan grande será el público de una serie sobre el conflicto entre Israel y Hamás que solo se centra en el 7 de octubre, y exclusivamente desde el punto de vista israelí?
Para Raz, eso es un poco irrelevante. Él es un artista, dijo. "Solo quisiera que les encantara la serie".
Pero la verdad es que sí espera algo más.
"Quiero que miren a mi personaje a los ojos y vean lo que sentimos aquellos días", dijo momentos después. "Si ocurriera en sus países, sentirían exactamente lo mismo que sentimos nosotros y entenderían cómo nos sentimos frente al mundo. Así que espero que esto le abra los ojos a la gente para que vean lo que sucedió el 7 de octubre".
Heedo Abu Laban colaboró con reportería.
David M. Halbfinger es el jefe del buró en Jerusalén y dirige la cobertura en Israel, Gaza y Cisjordania. También ocupó ese cargo de 2017 a 2021. Fue editor de política en el Times de 2021 a 2025.
Heedo Abu Laban colaboró con reportería.
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