'Salimos con la ropa que llevábamos puesta': los yemeníes huyen de los nuevos combates

Reportajes Especiales - News

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El hambre y las enfermedades han atormentado a Yemen durante años. Ahora, los combates entre el gobierno respaldado por Arabia Saudita y los hutíes respaldados por Irán lo empujan al límite.

Al menos la mitad de la población padece hambre. Millones de niños no están vacunados. Un brote de sarampión se está propagando.

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El pueblo de Yemen ha sobrevivido a los ultrajes de una guerra civil de más de una década. La semana pasada, muchos volvieron a correr por sus vidas.

Una nueva ronda de combates ha estallado entre los hutíes, la milicia respaldada por Irán en el norte, y el gobierno respaldado por Arabia Saudita y reconocido de manera internacional, lo que amplía el conflicto regional que comenzó a principios de este año con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

Tan solo la semana pasada, más de 46.000 personas huyeron de sus hogares, estimó una agencia de la ONU el viernes, algunas con poco más que la ropa que llevaban puesta.

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Al Megdad Hashem y su familia estaban entre ellos. Al principio, una noche a finales de la semana pasada, se quedaron en casa y el sonido de los bombardeos los mantuvo despiertos. A la mañana siguiente, cayeron proyectiles cerca de su casa, en la ferozmente disputada provincia de Taiz, e hirieron a dos personas, entre ellas el sobrino de Hashem.

La única manera de llevarlos a un hospital fue subirlos a un camión que normalmente transporta materiales de construcción. En total, dijo, se amontonaron 34 personas, incluidos Hashem, su esposa, sus cuatro hijos y sus padres ancianos. Apenas tuvieron tiempo para meter sus pertenencias en una bolsa pequeña.

"Fue difícil llevarnos algo", dijo. "Queremos que la guerra se detenga para que la gente pueda regresar a sus hogares".

La guerra civil en gran medida había dado paso a una paz frágil en los últimos años, desde que un alto al fuego mediado por la ONU en 2022 dividió efectivamente al país entre las zonas controladas por el gobierno y las controladas por los hutíes. Ahora, Yemen se encuentra de nuevo sumido en combates a gran escala, lo que agrava la que ya era una de las peores crisis humanitarias del mundo.

Para empeorar las cosas, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU tiene tal escasez de fondos que ha suspendido por completo la ayuda alimentaria y ha reducido su provisión de asistencia monetaria mensual a una cada dos meses, dijo Carl Skau, el director ejecutivo interino de la agencia, en una entrevista telefónica el jueves. Él había visitado Yemen la semana pasada.

Los niños no iban a la escuela en los campamentos para personas desplazadas que visitó, dijo. Los yemeníes le dijeron que vendían sus pertenencias para comprar comida. Y en una clínica de salud, una larga fila de madres esperaba para ser atendida, con niños desnutridos en sus brazos. "Batallaban para poder pagar una comida al día", dijo.

Yemen, dijo, ha sido bombardeado no solo por los combates. La interrupción del transporte marítimo en la región también ha elevado los precios de los alimentos en un país que importa la mayor parte de lo que come. Mientras tanto, las sequías y las inundaciones han dañado las granjas de Yemen. "Lo poco que producen en su interior se ve trastocado por el clima", dijo Skau.

Incluso antes del último aumento de la violencia, se estimaba que 4,5 millones de yemeníes fueron desplazados de sus hogares. Casi la mitad de las instalaciones de salud del país no son funcionales. Los ataques contra los trabajadores humanitarios han obligado a la Organización de las Naciones Unidas a suspender las operaciones en el norte controlado por los hutíes.

Esta semana, las fuerzas hutíes capturaron Mokha, una ciudad portuaria estratégica del mar Rojo en Taiz, así como una isla en la vía marítima, según dos funcionarios yemeníes, lo que le da a la milicia un punto de apoyo en Bab al Mandab, un importante cuello de botella marítimo por el que pasa el petróleo de Arabia Saudita en su camino hacia Asia.

Las partes parecieron intercambiar ataques nuevamente el sábado, tanto en Arabia Saudita como en Yemen. Un portavoz militar hutí, Yahya Saree, dijo que los militantes habían lanzado misiles balísticos y drones contra una base militar saudí en la zona sur de Sharurah, en respuesta a una oleada de ataques aéreos saudíes durante los últimos dos días. Las autoridades sauditas no han hecho posicionamientos públicos sobre las afirmaciones de los militantes pero dijeron que un proyectil hutí había impactado una mezquita y dañado varios edificios en la provincia de Jazan, en el sur, hiriendo a dos personas. En tanto, las fuerzas gubernamentales de Yemen, respaldados por el gobierno saudita, afirmaron que estaban llevando a cabo ataques contra posiciones y equipo de los hutíes en Mokha y Taiz. Pero hasta ahora, no se han observado indicios de una contraofensiva a gran escala. En una señal del avance cada vez más profundo de los hutíes, el teniente general Tareq Saleh, un poderoso comandante aliado con el gobierno yemení que anteriormente controlaba Mokha, partió de Yemen hacia la capital saudita, Riad, según informaron el sábado medios locales afines a él. Los informes indicaron que se encontraba en Arabia Saudita para discutir la batalla contra los hutíes, tras haber huido de Mokha días antes.

Su portavoz no respondió el sábado a una solicitud de comentarios.

Un complejo de la ONU en Mokha fue atacado el jueves por la mañana, dijo Skau, y varios vehículos fueron robados.Un alto funcionario provincial afiliado a los hutíes dijo el sábado que las autoridades en Mokha estaban al tanto de que miembros de la milicia habían robado los vehículos, y habían ordenado que fueran devueltos. Habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado para hablar con los medios.

Las fuerzas hutíes también han atacado instalaciones petroleras saudíes, lo que a su vez ha provocado un aumento de los precios mundiales del petróleo, que ya estaban en alza.

Los hutíes han acusado con frecuencia a Arabia Saudita de atacar sus posiciones.

El viernes, la cadena Al Masirah, que está controlada por la milicia, dijo que Arabia Saudita había lanzado dos rondas de ataques aéreos sobre el puerto de Mokha. El gobierno saudita no respondió a una solicitud de comentarios.

La Organización de las Naciones Unidas dijo el jueves que al menos 14 civiles murieron en los combates de la semana pasada, incluidos dos niños.

El sábado pasado, en el disputado distrito de Maqbanah en la provincia de Taiz, Omar Abdulaziz al Himyari, de 25 años, huyó después de escuchar bombardeos cercanos. Al amanecer, cinco miembros de su familia y él subieron a pie durante dos horas hasta la cresta de una montaña, su ruta hacia la carretera más cercana. Desde allí encontraron un coche que los llevó a la ciudad más próxima.

"Salimos con la ropa que llevábamos puesta", dijo. "No pudimos llevar nada debido a la situación y al terreno difícil".

Dejaron atrás todas sus pertenencias más valiosas, incluyendo sus vacas y cabras, sus colmenas y el grano que habían plantado en sus campos.

Por ahora, Al Himyari se aloja en casa de su cuñado y busca trabajo en la ciudad de Taiz, ahora repleta de personas recién desplazadas. Los precios de la harina y el arroz se han disparado en el mercado. El agua debe obtenerse de un camión cisterna, y eso también es costoso.

"Honestamente, no sé cómo cubriremos nuestras necesidades diarias", dijo.

Más de 18 millones de yemeníes enfrentan lo que la Organización de las Naciones Unidas denomina inseguridad alimentaria aguda, y 2,2 millones de niños sufren desnutrición aguda.

Las enfermedades y la atención médica también siguen siendo preocupaciones apremiantes. La Organización Mundial de la Salud, OMS, reportó más de 17.600 casos de sarampión en los primeros siete meses del año. En el hospital principal de la ciudad de Marib, controlada por el gobierno, los servicios de maternidad y obstetricia han sido suspendidos para hacer espacio para la atención de traumatismos, dijo la OMS, y los cadáveres superan la "capacidad mortuoria disponible".

La crisis es especialmente grave en el norte controlado por los hutíes. Las operaciones de la Organización de las Naciones Unidas han estado suspendidas allí desde octubre, cuando trabajadores de la ONU y otros trabajadores humanitarios fueron detenidos y las oficinas de la ONU fueron allanadas por la milicia. Setenta y tres miembros del personal de la ONU permanecen detenidos por los hutíes, dijo el jefe de ayuda humanitaria de la organización al Consejo de Seguridad en agosto.

Y aunque Yemen fue alguna vez el centro de atención de los grupos de ayuda mundial, muchos de los principales financiadores de asistencia, como Estados Unidos, han recortado significativamente sus presupuestos de ayuda.

Yemen necesita 2,2 millardos de dólares en asistencia humanitaria, según la agencia de ayuda de la ONU, que dijo que había recibido solo el 20 por ciento de esa cifra.

Somini Sengupta es la reportera internacional del equipo climático del Times.

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