Cuando un amigo se convierte en cuidador

Reportajes Especiales - Lifestyle

Non-family members can step into helping roles when older adults need assistance. (Bianca Bagnarelli/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY SCI ELDERCARE FRIENDS BY PAULA SPAN FOR AUG. 22, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
Non-family members can step into helping roles when older adults need assistance. (Bianca Bagnarelli/The New York Times) — FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY SCI ELDERCARE FRIENDS BY PAULA SPAN FOR AUG. 22, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. —
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Las personas que no forman parte de la familia pueden asumir funciones de ayuda cuando los adultos mayores necesitan asistencia.

Durante varios años, Nicole Straight y Patricia Wood, quienes vivían una frente a la otra en Sausalito, California, fueron más vecinas que amigas; intercambiaban saludos cordiales y, de vez en cuando, tomaban café.

Luego, en octubre pasado, Wood se cayó, se rompió el cuello y pasó tres meses en rehabilitación. Cuando regresó a la casa que comparte con su sobrina, no podía caminar sin ayuda. "Todavía no me atrevo a subir y bajar escaleras a menos que alguien esté conmigo", dijo Wood, de 93 años.

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Eso ha redefinido su relación de vecinas. Straight, de 53 años, una chef jubilada, ahora la visita semanalmente, y le lleva lattes y galletas, y a menudo sobras de las cenas que ha preparado. Su esposo instaló una barra de apoyo en el baño de Wood, colocó estantes y cambió sus focos y las baterías del detector de humo. Los mensajes de texto van y vienen.

Straight llama para decir: "Voy al supermercado, ¿necesitas algo?". Wood, que ya no maneja, le da una lista de compras.

"Es un regalo del cielo", dijo Wood, una ejecutiva de seguros jubilada. "Hablamos y hablamos. A veces derramamos algunas lágrimas, pero sobre todo nos reímos. Nunca pensé que tendría una nueva mejor amiga en este momento de mi vida".

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El cuidado de las personas mayores, típicamente considerado una obligación familiar, está evolucionando para adaptarse a los cambios demográficos que hacen que depender de los cónyuges y los hijos sea menos seguro.

"El número de adultos mayores que nunca se han casado o están divorciados ha ido en aumento, por lo que tenemos a más personas que envejecen solas", dijo Deborah Carr, socióloga de la Universidad de Boston que ha investigado estas tendencias.

"La proporción de los que no tienen hijos, por elección o no, también va en aumento", agregó, y las familias con hijos tienen menos que en generaciones pasadas.

Las distancias geográficas o los distanciamientos familiares también ayudan a fomentar la necesidad de otros tipos de cuidadores, y estos roles pueden ser ocupados por amigos o vecinos.

¿Qué tan común es que los amigos cubran los vacíos en el cuidado? Un estudio publicado recientemente en JAMA Network Open, dirigido por investigadores de la Universidad de Míchigan, analizó a amigos y vecinos que se desempeñan como cuidadores, por lo general en roles complementarios.

Utilizaron datos del Estudio Nacional de Tendencias de Salud y Envejecimiento, en el que más de 2600 personas mayores con limitaciones de salud (edad promedio: 79 años) identificaron a amigos y familiares que les brindaban ayuda. Los familiares eran los más propensos a cuidar de parientes mayores, pero alrededor del 14 por ciento de los participantes también identificaron a amigos (incluidos los vecinos). Eso representa 2,4 millones de amigos cuidadores a nivel nacional, estimaron los autores.

El año pasado, una encuesta nacional de la AARP (anteriormente conocida como la Asociación Estadounidense de Jubilados) y la Alianza Nacional para el Cuidado situó en el 11 por ciento la proporción de cuidadores que apoyan a personas que no son familiares.

"Los amigos se encuentran entre los cuidadores auxiliares que no han sido reconocidos", dijo Karen Fingerman, gerontóloga de la Universidad de Texas en Austin y coautora de un comentario que acompaña al estudio. "Ignoramos los sacrificios que hacen".

El estudio, el cual se cree que es el primer análisis a nivel nacional sobre los amigos cuidadores, descubrió que funcionaban de manera diferente a los familiares. Por ejemplo, es poco probable que vivan con la persona a la que ayudan, y rara vez actúan como el único cuidador.

"Brindan menos horas de cuidado", dijo Yee To Ng, gerontóloga y autora principal del estudio, que reveló que los amigos proporcionaban 18 horas de ayuda al mes en promedio, en comparación con las cerca de 67 horas de la familia.

También ayudan de diferentes maneras. "Los amigos son más propensos a proporcionar transporte", dijo Ng. Dos tercios de los amigos cuidadores transportan a sus amigos; hacer las compras, ayudar a las personas a salir de casa, preparar comidas y acompañar a los pacientes a las citas médicas completan las cinco tareas principales.

A veces hacen más. Czes Ferrino, de 82 años, es viuda y vive sola en Westerly, Rhode Island. No tiene problemas de salud incapacitantes, pero cuando su auto se descompuso hace poco, su vecino de al lado la acompañó a varios concesionarios Subaru para encontrar un reemplazo usado. "Me guio en el proceso como lo haría un hijo con una madre o una abuela", dijo Ferrino.

Por otro lado, "hay algunas tareas que los amigos podrían no estar bien capacitados para realizar o con las que no se sientan cómodos", dijo Ng. El cuidado personal, como bañar y vestir, en gran medida aún es competencia de los familiares.

"Esas tareas pueden afectar la autoestima de las personas", dijo Ng. "Con la familia, aceptamos que cuando estás muy enfermo, asuman actividades íntimas. Es vergonzoso que tus amigos te ayuden a usar el baño".

Los investigadores también descubrieron que los encuestados que nombraron a amigos como cuidadores eran más jóvenes que aquellos que solo tenían familiares en ese rol, y tenían más probabilidades de tener títulos universitarios. Las personas con niveles de educación más altos tienen redes sociales más grandes, dijo Fingerman.

Aquellos que recibían ayuda de amigos también tenían, como era de esperar, menos probabilidades de estar casados y más probabilidades de vivir solos, como Ann Greenwater, de 84 años, quien vive en un parque de casas rodantes en la zona rural del condado de Humboldt, California.

Se las arreglaba de forma independiente hasta hace unos años, cuando un fuerte dolor de espalda la dejó postrada en cama durante casi tres meses. Aunque ya está de pie y activa, y puede encargarse de las tareas domésticas, de cocinar y de su cuidado personal, "nunca me he recuperado por completo en realidad", dijo Greenwater.

Es soltera, sin más familia que un sobrino lejano al que apenas conoce, y ha dejado de manejar. Sin embargo, un grupo de amigos que conoce de un centro budista zen cercano ha intervenido.

Milli Quam, de 86 años, le lava la ropa y se la entrega, y a veces recoge recetas médicas en el camino. Una persona de 73 años ayudó a Greenwater con su computadora y, junto con otras personas, la lleva al supermercado o hace las compras por ella. Miembros de una organización local de voluntarios la llevan en auto a sus citas médicas.

"Quiero mucho a Ann, y me hace feliz que haya algo concreto que pueda hacer", dijo Quam. "Espero poder seguir haciéndolo por mucho tiempo".

Los amigos tienen algunas ventajas como cuidadores. "Nuestros amigos tienen nuestra misma edad y entienden lo que estamos pasando", dijo Carr. "Pueden tener más empatía y, a veces, conocimientos reales que han adquirido". Cuando los cuidadores familiares asumen el trabajo, los esfuerzos de los amigos pueden reducir su carga.

Pero también pueden resultar menos estables como fuente de ayuda. Los vecinos se mudan. Pueden surgir tensiones si la persona que necesita cuidado se vuelve demasiado exigente o se siente culpable por aceptar la ayuda, lo que desafía las expectativas igualitarias de las amistades. Estas tensiones pueden intensificar la depresión en aquellos con limitaciones físicas, según descubrió un estudio dirigido por Carr.

Tampoco hay mucho apoyo de políticas públicas para estas relaciones de cuidado. La Ley de Licencia Familiar y Médica a nivel federal, por ejemplo, "salvo raras excepciones, no ofrece licencias laborales con protección de empleo para cuidar a un amigo con una condición de salud grave", dijo Laura Lawless, abogada laboral y de empleo en Squire Patton Boggs, en un correo electrónico.

"Para la familia, la expectativa es estar 'en las buenas y en las malas'", dijo Carr. "Existe un gran estigma en torno a estar distanciado de la familia, pero es hasta cierto punto normal que algunas amistades simplemente se desvanezcan".

En Sausalito, Wood le dice a Straight que "no tiene permitido mudarse hasta que yo me muera". Lo dice en broma, más o menos.

Greenwater, en el condado de Humboldt, agradece que sus amigos tampoco se han alejado. Pero están envejeciendo junto con ella; a sus 86 años, señaló Quam, es posible que ella también deje de manejar dentro de poco tiempo.

"Me pregunto qué pasará cuando estos amigos no puedan venir a verme", dijo Greenwater. "Supongo que lidiaremos con ello cuando llegue el momento".

La nueva vejez se produce en colaboración con KFF Health News.

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