Canadá responde e impone aranceles a cientos de productos de EE. UU.

Reportajes Especiales - Business

FILE — The U.S. Steel Clairton Works coke plant in Clairton, Pa., on Monday, Aug. 11, 2025. Canada announced retaliatory tariffs of up to 50 percent on hundreds of American products including steel on Aug. 25, 2026. Many of the American products Canada will now tax mirror the Canadian exports hit by new U.S. tariffs. (Aaron Blum/The New York Times)
FILE — The U.S. Steel Clairton Works coke plant in Clairton, Pa., on Monday, Aug. 11, 2025. Canada announced retaliatory tariffs of up to 50 percent on hundreds of American products including steel on Aug. 25, 2026. Many of the American products Canada will now tax mirror the Canadian exports hit by new U.S. tariffs. (Aaron Blum/The New York Times)
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La nueva medida alcanza unos 700 artículos, desde pescado y electrodomésticos hasta acero y aluminio, mientras Ottawa busca proteger a su industria frente a las decisiones de Washington.

Canadá anunció el martes aranceles de represalia de hasta el 50 por ciento sobre cientos de productos estadounidenses, apenas unos días después de que el fracaso de las negociaciones comerciales activó nuevos aranceles punitivos por parte del gobierno de Donald Trump.

A medida que se intensifica una guerra comercial entre ambos países, Canadá comenzará a cobrar aranceles del 50, 25 y 15 por ciento a unos 700 productos a partir del 8 de septiembre. La medida más significativa es la duplicación de los aranceles al acero y aluminio estadounidenses al 50 por ciento. Pero la lista de productos afectados abarca desde rollos de papel aluminio de uso doméstico hasta locomotoras de ferrocarril y puentes de acero.

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Muchos de los productos estadounidenses que Canadá gravará ahora corresponden a las exportaciones canadienses que resultan afectadas por los nuevos aranceles de Estados Unidos, particularmente en ropa, productos forestales, herramientas y aparatos electrónicos, incluidos los teléfonos inteligentes. Pero Canadá también apunta a costosos productos de consumo como lavavajillas, lavadoras y estufas importados de Estados Unidos.

Una amplia variedad de pescado, congelado y fresco, también aparece en la lista.

Los nuevos impuestos canadienses cubren alrededor de 20.000 millones de dólares al año en importaciones procedentes de Estados Unidos, el mismo valor que las exportaciones canadienses afectadas por los aranceles.

Tras el fracaso de las negociaciones en Washington, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, economista que fue banquero central, dijo que Canadá igualaría los aranceles estadounidenses "dólar por dólar". Pero también reconoció que la medida "aumentará los costos y reducirá las opciones para los canadienses".

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Carney dejó el anuncio de los aranceles en manos de varios de los ministros de su gabinete y no tuvo eventos públicos en su agenda del martes. Sí informó en privado a los líderes de los partidos políticos de oposición sobre la situación comercial.

Una de las principales fuentes de tensión en las negociaciones comerciales fue el arancel que entró en vigor hace unos 18 meses del 25 por ciento de Estados Unidos a los automóviles, una exportación importante para Canadá. El martes, Canadá dijo que mantendría su arancel de represalia a los automóviles de fabricación estadounidense en un 25 por ciento y conservaría un sistema que permite a las empresas que fabrican automóviles en Canadá seguir importándolos de Estados Unidos libres de aranceles, dentro de ciertos límites. Los canadienses compran más automóviles de Estados Unidos de los que exportan a ese país.

El lunes, el presidente Trump amenazó con duplicar el arancel a los automóviles al 50 por ciento, una tasa que probablemente condenaría al fracaso a las plantas automotrices canadienses, que exportan más del 90 por ciento de su producción. También amenazó con aplicar esa tasa a las autopartes canadienses, que actualmente se venden libres de aranceles si califican como de fabricación norteamericana en virtud del ahora destruido acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México.

Canadá importa unos 272.000 millones de dólares en mercancías estadounidenses al año. Funcionarios canadienses dijeron que el gobierno prevé que gastará mucho más en el mantenimiento de las empresas exportadoras canadienses de lo que recaudará con los aranceles. Los funcionarios, en una rueda de prensa previa al anuncio, señalaron que la intención es proteger a los fabricantes canadienses, no recaudar dinero.

Mélanie Joly, la ministra de Comercio, dijo que algunos de los artículos de la lista de aranceles fueron elegidos teniendo en mente a los estados donde los votantes han apoyado a Trump. Se negó a identificar los estados, pero dijo que los electrodomésticos y los "productos alimenticios" estaban entre esos bienes.

Muchos economistas dicen que debido a que la economía de Canadá es aproximadamente una doceava parte del tamaño de la economía estadounidense, sus aranceles de represalia tendrán el efecto de una pistola de juguete en una batalla a tiros. Al mismo tiempo, afirma la mayoría de los economistas, los aumentos de precios causados por las represalias arancelarias en realidad perjudicarán a las empresas canadienses.

Las encuestas de opinión que se llevaron a cabo antes de que los nuevos aranceles del 50 por ciento de Trump entraran en vigor el sábado muestran un amplio apoyo entre los canadienses a las represalias económicas. El entusiasmo por la idea ha estado más dividido entre los líderes provinciales.

Doug Ford, el premier de Ontario, la provincia más poblada y sede de gran parte de la manufactura de Canadá, es un firme defensor de las represalias. Danielle Smith, la premier de Alberta, cuyo petróleo constituye por mucho la mayor exportación de Canadá, ha instado a la moderación.

Los aranceles de Trump siempre han excluido el petróleo, el gas natural, el fertilizante potasa y muchos minerales.

Los economistas se muestran escépticos sobre el efecto de los aranceles a las importaciones, pero muchos dicen que otra táctica podría sacudir la economía estadounidense: gravar las exportaciones a Estados Unidos de petróleo, gas natural y electricidad, así como de minerales como la potasa, un fertilizante clave. Las encuestas sugieren que la idea es aún más popular entre los canadienses que los aranceles a las importaciones como respuesta a Trump.

"Este es un juego de cartas", dijo Joly en francés: "Sabemos que tenemos muchas buenas cartas en nuestra mano. Y sabemos que no debemos usarlas justo al principio".

Junto con los aranceles, el gobierno canadiense anunció diversas medidas para apoyar a las industrias nacionales que se dedican a exportaciones que ahora están sujetas a los aranceles estadounidenses. Estas medidas se asemejan en gran medida a algunos de los programas utilizados durante la pandemia, como los préstamos sin intereses. Joly señaló enfática y repetidamente que no requerirán ningún pago sino hasta después de que Trump deje el cargo.

Ian Austen informa sobre Canadá para el Times. Originario de Windsor, Ontario, ahora radica en Ottawa y ha cubierto las noticias del país por dos décadas. Se le puede contactar en austen@nytimes.com.

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