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'¿Qué traía puesto?'. La estrategia de Uber frente a las demandas por agresión sexual

Reportajes Especiales - Business

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Una mujer de 24 años se conectó a una videoconferencia desde su habitación en Florida un viernes por la mañana en abril de 2025 para comparecer en una declaración jurada en su demanda contra Uber.

Su conductor ya se había declarado culpable ante un tribunal penal de violarla vaginal, anal y oralmente mientras ella estaba inconsciente durante un viaje en Tampa una noche de 2021. Estaba en prisión, cumpliendo una sentencia de 10 años. La mujer, identificada como Jane Doe en los documentos judiciales, demandaba a Uber en un tribunal civil por negligencia, con el argumento de que la empresa debería haber hecho más para evaluar y supervisar al conductor, un hombre con condenas previas por delitos violentos.

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En público, Uber se proclama como una empresa dedicada a manejar la violencia sexual de una manera "enfocada en las sobrevivientes" e "informada en trauma", con la que apoya a las víctimas sobrevivientes y las trata con dignidad. Después de años de recibir reportes de conducta sexual inapropiada, la empresa desarrolló videos instructivos para los conductores que decían: "La violencia sexual nunca es culpa de la sobreviviente".

Sin embargo, en los documentos presentados ante el tribunal, Uber argumentó que Doe se había "conducido de una manera negligente y descuidada" y "contribuyó a causar sus propias lesiones". Y dijo que los reclamos de daños por dolor y sufrimiento de Doe no estaban "relacionados con el accidente en cuestión".

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Ahora, durante su declaración jurada, la abogada de Uber, Taylor Silverberg, se enfocó en el comportamiento de Doe la noche en que fue violada. Silverberg le preguntó a Doe exactamente cuánto vodka Tito's había bebido, cuántos miligramos de Adderall había tomado y si se había "arrepentido" de mezclarlos. Y le preguntó a Doe qué ropa llevaba puesta. "¿Puede describir el vestido?", dijo Silverberg. "¿Llevaba tacones, botas o zapatos bajos?".

Silverberg también indagó en la infancia de Doe, y preguntó si se había sentido abandonada por su padre o denigrada por su madre.

Presionó a Doe para que diera detalles sobre relaciones sexuales consensuadas y le preguntó si había sufrido abusos sexuales en el pasado o si había tenido sexo a cambio de dinero. Fue entonces cuando su abogado dio por terminada la declaración.

"No estoy ni cerca de terminar", protestó Silverberg. "Es su demanda, y tengo la obligación de defender a mi cliente lo mejor que pueda", agregó.

Más tarde, ofreció una disculpa: "Sé que esto es difícil para usted, señorita Doe. Lo siento. De verdad. Pero…".

"Agradezco que esto termine", dijo Doe, interrumpiendo. "Esto me mata", agregó.

El enfoque de Uber en el caso de Doe es parte de su estrategia de defensa mientras combate miles de demandas de pasajeras que acusan a la empresa de no protegerlos de la violencia sexual que dijeron haber sufrido durante los viajes, según miles de páginas de registros judiciales, incluidas las transcripciones de las declaraciones juradas y los juicios.

Se han presentado más de 4000 demandas, tantas que miles se combinaron para agilizar las cuestiones procesales. La mayoría se mantienen en las primeras etapas. The New York Times revisó documentos de los tres casos que llegaron a juicio y cerca de una decena más que han avanzado a la etapa en la que las partes comienzan a intercambiar documentos y a realizar declaraciones juradas.

El litigio ha revelado un patrón claro: los abogados de Uber revisan minuciosamente las comunicaciones privadas de las mujeres, sus historiales médicos, notas de terapia y otras fuentes en busca de detalles delicados, incluidas otras agresiones sexuales, abuso infantil y violencia doméstica. Interrogan duramente a las mujeres sobre esos problemas, sus vidas sexuales y su comportamiento la noche del incidente.

En un caso, Uber solicitó a un juez que obligara a una mujer a entregar detalles sobre el abuso sexual que experimentó cuando era niña por parte de un miembro de la familia y un amigo de la familia. En otro, Uber obligó a una mujer a someterse a un examen psiquiátrico para investigar otras agresiones sexuales que había denunciado. Y en otro, un abogado de Uber le preguntó a una mujer si llevaba ropa interior la noche en cuestión y si se había vuelto "mucho más activa sexualmente" después del incidente de Uber.

En los juicios, la empresa ha puesto el foco en las mujeres, sus decisiones y su credibilidad. Los abogados de Uber han argumentado que los traumas pasados o el uso de drogas o alcohol de las mujeres las convirtieron en narradoras poco fiables. Han insinuado que las mujeres consintieron los encuentros, o que estos nunca sucedieron. Y han afirmado que, incluso si se produjo una agresión, la verdadera causa de su dolor fue otra.

La estrategia de Uber contradice su propia postura como defensora en la lucha contra la violencia sexual y refleja los cálculos comerciales de una empresa que cotiza en bolsa con un valor de 145.000 millones de dólares y que enfrenta una avalancha de litigios.

Durante mucho tiempo, Uber ha dicho que trata a todas las sobrevivientes con respeto y compasión, incluso cuando demandan. La empresa ha forjado alianzas con los principales grupos contra la agresión sexual, y ha comprometido más de 15 millones de dólares a organizaciones que combaten la violencia de género.

Y una guía de capacitación para los agentes de servicio al cliente de Uber que manejaban reportes de violencia sexual les indicaba que debían "reconocer e interrumpir las actitudes que culpabilizan a la víctima", y afirmaba que la gente rara vez miente sobre la agresión sexual y que las víctimas no provocan los ataques por lo que traían puesto o por cuánto bebieron, según una copia de la guía.

"Seré el primero en reconocer que nuestro sistema legal adversarial puede ser particularmente duro para las sobrevivientes", dijo el director legal de Uber, Tony West, en un comunicado.

"Le he dejado claro a mi equipo legal que siempre deben tratar a las sobrevivientes con respeto, compasión, cortesía y dignidad, y eso es exactamente lo que he visto que hacen", agregó. "Defender a la empresa en una demanda y tratar a las sobrevivientes con humanidad no son mutuamente excluyentes; debemos hacer ambas cosas". West declinó ser entrevistado.

Katie Waitzman, subdirectora general jurídica de Uber, dijo en un comunicado que Uber tenía el "derecho y la responsabilidad" de defenderse contra las demandas, las cuales varían ampliamente en gravedad y validez e incluían alrededor de 30 casos desestimados por fraude.

En múltiples comunicados, los abogados de Uber dijeron que sus preguntas sobre los traumas pasados de las mujeres, así como sobre su vestimenta, las bebidas que consumían o su comportamiento, tenían como objetivo recabar y evaluar datos específicos, no culparlas, avergonzarlas ni insinuar que habían hecho algo malo. Silverberg actuó "con una representación competente, ética y profesional conforme a la ley", dijo su bufete de abogados, Bowman and Brooke.

El Times descubrió anteriormente que, de 2017 a 2022, Uber recibió en Estados Unidos un reporte de violencia sexual casi cada ocho minutos, en promedio, una tasa mucho más alta de lo que la empresa había revelado. Uber sostiene que una gran mayoría de los viajes son seguros, y el 99,9 por ciento se produce sin incidentes de ningún tipo.

Los expertos legales y en violencia sexual dijeron que las tácticas de Uber van más allá de la simple recopilación de hechos y obligan a las mujeres a revivir no solo el incidente en cuestión, sino también los momentos más dolorosos de sus vidas. Es probable que esto vuelva a traumatizar a las mujeres, dijeron, e intimide a muchas para que lleguen a un acuerdo en sus demandas, o para evitar que demanden a la empresa en absoluto.

El enfoque también tiene "una profunda ironía en su núcleo", porque la empresa por mucho tiempo se ha promocionado como una de las formas más seguras de desplazarse, especialmente después de una noche de fiesta, dijo Nora Freeman Engstrom, profesora de ética legal en la Facultad de Derecho de Stanford.

"La estrategia de Uber recicla un guion viejo y desagradable: si una mujer bebió, si viajó sola, si era tarde, si su memoria es imperfecta, entonces tal vez ella tiene la culpa", dijo Engstrom. "Pero esas son precisamente las circunstancias en las que Uber les dijo a las consumidoras que se suponía que su servicio las protegería".

Durante décadas, los abogados defensores interrogaron sistemáticamente a las denunciantes de agresión sexual sobre sus vidas sexuales, salud mental y consumo de alcohol para caracterizarlas como promiscuas e inestables. Eso empezó a cambiar en la década de 1970, cuando los legisladores estatales y federales comenzaron a aprobar leyes de protección contra la violación que restringían las pruebas sobre el historial sexual de una denunciante durante el juicio.

Las demandas contra Uber son disputas civiles, que buscan responsabilizar a la empresa por problemas de seguridad corporativa.

Si bien algunos casos involucran a conductores que fueron condenados de forma penal, muchas no. Los casos penales requieren que los fiscales prueben la culpa más allá de toda duda razonable, lo cual puede ser difícil en los casos de agresión sexual cuando los acusados argumentan que el encuentro fue consensuado. El estándar de prueba en un tribunal civil es menor, ya que requiere que los jurados determinen que es más probable que la acusación de la demandante sea cierta que falsa.

La mayoría de las mujeres que demandan a Uber buscan compensación por daños por dolor y sufrimiento, lo que significa que una cuestión legal clave es qué tanta angustia les causó el incidente en comparación con otros eventos en sus vidas. Este tipo de análisis es común en casos de lesiones personales. En las demandas contra Uber, ha dado pie a una investigación exhaustiva sobre traumas pasados, incluida la agresión sexual.

'Encendiendo las luces'

Cuando West se unió a Uber como director jurídico en 2017, la empresa estaba plagada de escándalos, entre ellos por su gestión de la violencia sexual. Un caso que involucraba una violación por parte de un conductor en India ocupó los titulares internacionales tras las revelaciones de que los ejecutivos habían obtenido y manejado mal los expedientes médicos de la víctima, al pensar que la agresión podría haber sido una conspiración tramada por un rival.

West, exfuncionario del Departamento de Justicia y cuñado de Kamala Harris, se presentó como un paladín de las mujeres que había combatido los delitos sexuales como fiscal federal y había trabajado en leyes destinadas a proteger a las mujeres de la violencia.

El mismo mes en que West empezó en Uber, en noviembre, dos pasajeras demandaron a la empresa, con la afirmación de que habían sido violadas por sus conductores. Uber intentó someter las demandas a arbitraje.

Varias mujeres más se unieron a la demanda, y en abril de 2018, escribieron una carta abierta en la que suplicaban que la empresa les permitiera demandar en audiencia pública. Era el apogeo del #MeToo, y el uso del arbitraje forzado en los casos de conducta sexual inapropiada era un tema central, y los críticos lo denunciaban como una herramienta para silenciar a las víctimas y proteger a los agresores.

El mes siguiente, en una publicación de blog titulada "Encendiendo las luces", West dijo que Uber ya no requeriría el arbitraje para los reclamos individuales por agresión sexual o conducta sexual inapropiada.

"Siempre queremos tratar de resolver estos… estos reclamos de la mejor manera para la sobreviviente", le dijo West a CBS This Morning en 2018. "Si no se puede hacer eso, entonces queremos asegurarnos de tratar de litigar esto de la manera más justa posible", agregó.

Durante años, Uber resolvió las demandas por agresión sexual mucho antes de que llegaran a juicio. A algunos ejecutivos les preocupaba que se pudiera percibir que la empresa atacaba a las víctimas si peleaba las demandas en los tribunales, según tres personas informadas sobre las conversaciones, quienes hablaron bajo la condición de anonimato porque no estaban autorizadas para hacer comentarios públicos.

Pero pronto quedó claro que la medida de poner fin al arbitraje forzado había desatado una ola de demandas. Los costos de los litigios aumentaron a medida que incrementaron los casos, según estas personas. Eso coincidió con un colapso de los ingresos durante la pandemia de la COVID-19.

Las discusiones internas cambiaron: Uber podría ahorrar millones de dólares si se defendía, dijeron las personas.

La empresa no respondió a las preguntas sobre cuándo o cómo cambió la estrategia.

Sexo, drogas y trauma

La defensa de Uber se pone en marcha mucho antes de que un caso vaya a juicio. La empresa utiliza el proceso de presentación de pruebas para ahondar en los momentos más dolorosos de la demandante.

Uber ha solicitado documentos sobre agresiones sexuales pasadas, expedientes médicos sobre diagnósticos en los cinco años previos al incidente, así como cualquier cosa que detalle casos de depresión, ansiedad o trauma. También ha pedido comunicaciones en redes sociales relacionadas con el estado mental o emocional de las mujeres.

En un caso, Uber revisó minuciosamente años de expedientes ginecológicos de una mujer, formularios de ingreso psiquiátrico, notas de terapia y otros documentos; encontró referencias a su método anticonceptivo, periodos menstruales abundantes y evacuaciones intestinales, así como al abuso infantil, conmociones cerebrales, intentos de suicidio y otras agresiones sexuales.

Las declaraciones juradas le permiten a la empresa investigar más a fondo estos temas.

"Aparte de las muertes de sus cuatro familiares de las que hablamos antes, ¿hubo algún otro evento traumático que le haya sucedido en la escuela secundaria?", le preguntó un abogado de Uber a una mujer.

"Cuando dice que terminó con un ojo morado, y lo siento, lamentablemente estas son preguntas que tengo que hacer", le preguntó un abogado de Uber a una mujer sobre su cónyuge, "¿dice que él la golpeó en el ojo?".

Uber también ha tomado declaración jurada a los amigos, padres, cónyuges, exparejas y terapeutas de las mujeres, según las transcripciones revisadas por el Times.

Durante algunas de esas declaraciones juradas, los abogados de Uber han revelado información delicada. En una, el padre de una mujer, de quien ella está alejada, se enteró de que había sufrido abusos sexuales en su infancia y que se había sometido a un aborto, según declaró su abogado en documentos judiciales.

"El proceso de obtención de pruebas en estos casos es brutal para alguien que está considerando denunciar, en especial contra un acusado con recursos y abogados que examinarán todo minuciosamente, y pedirán todo", dijo Deborah Tuerkheimer, profesora de derecho de la Universidad Northwestern que se enfoca en la violencia sexual.

Waitzman, la subdirectora general jurídica de Uber, dijo que era "práctica habitual" indagar en el trauma preexistente. "Cuando las demandantes reclaman daños por lesiones emocionales, y le asignan el 100 por ciento de esas lesiones al incidente relacionado con Uber a pesar de la evidencia de lo contrario, tenemos que seguir esa línea de investigación, aunque renuentemente", dijo.

En juicio

Uber puso a prueba su defensa frente a los jurados durante las primeras tres demandas por agresión sexual que fueron a juicio.

En las tres, Uber buscó incluir evidencia sobre otras agresiones sexuales que las mujeres habían denunciado. Los jueces limitaron cuánto se podía discutir, en diferentes grados.

La primera, en California el pasado septiembre, involucró a una mujer identificada como Jessica C., quien testificó que durante un viaje en 2016 su conductor la inmovilizó, la besó, la manoseó e intentó quitarle los pantalones.

Alli Brown, una abogada que representa a Uber, puso el foco en las decisiones de Jessica, incluyendo que no denunció el incidente a Uber en ese momento. Brown también desenterró momentos dolorosos del pasado de Jessica, al detallar abusos infantiles, intentos de suicidio y otros traumas.

"Tener un historial de trauma como ese puede afectar la forma en que percibes el mundo", les dijo Brown a los jurados durante los alegatos finales, al citar el testimonio del psiquiatra de Jessica.

El segundo juicio comenzó en Arizona en enero. Jaylynn Dean testificó que su conductor la violó durante un viaje en noviembre de 2023, mientras ella "perdía y recuperaba el conocimiento".

Kim Bueno, otra abogada que representa a Uber, llamó la atención sobre la versión de la historia del conductor, y le dijo al jurado que "en su corazón" él creía que el encuentro fue consensuado.

"Él dijo que ella quería hacerlo y que fomentaba esta situación", dijo.

Bueno cuestionó las afirmaciones de Dean de que había estado demasiado intoxicada para dar su consentimiento a tener relaciones sexuales, y argumentó que Dean parecía "lúcida" en las imágenes de video grabadas poco después del viaje. Con detalles gráficos, repasó el historial de agresión sexual y otros traumas de Dean.

Los abogados de Dean instaron a los jurados a enfocarse en otro testimonio del conductor, quien dijo durante su declaración jurada que Dean le había dicho que estaba "muy borracha" cuando subió a su auto. En su declaración jurada, el conductor dijo que tenía "la responsabilidad de asegurarme de que ella estuviera en un estado mental adecuado para dar su consentimiento, y no lo hice".

En el tercer juicio, en Carolina del Norte en abril, Brianna Mensing testificó que su conductor de Uber le agarró la parte superior interna del muslo y le preguntó si podía "quedárselo" durante un viaje en marzo de 2019.

La abogada de Uber, Brown, describió la acusación como un breve roce de pierna y dijo que el conductor lo negó. Brown se enfocó en el historial de abuso de sustancias de Mensing, y dijo que el viaje ocurrió "durante el apogeo de su adicción a las drogas".

Durante cada juicio, los abogados de las mujeres acusaron a Uber de avergonzarlas y culparlas.

"¿Qué tipo de evidencia necesita Uber para creerle de verdad a una mujer?", dijo William Smith, un abogado de Mensing, durante los alegatos finales. En el juicio, Brown y Bueno dijeron que no tenían la intención de avergonzar a las mujeres.

Uber ganó el primer caso, pero perdió los siguientes dos. Todos están en proceso de apelación. Después de ambas derrotas, un portavoz de la empresa dijo que la demandante ganó mucho menos dinero del que podría haber ganado. El jurado le otorgó a Dean 8,5 millones de dólares, por ejemplo. Ella había solicitado 144 millones de dólares.

En una entrevista, Dean dijo que estaba orgullosa de hacer que Uber rindiera cuentas, pero que sus tácticas en los tribunales agregaron trauma, más allá del dolor de revivir el incidente de Uber.

"El enfoque se desvió de la agresión real hacia mis decisiones", dijo. "Simplemente me hizo sentir que denunciar fue un error". Cuando regresó a su hogar en Oklahoma, dijo que necesitaba tomarse un descanso de la escuela de enfermería.

En un comunicado, Bueno y Brown, socias en el prominente bufete de abogados Kirkland & Ellis, dijeron que tienen la "obligación ética y profesional" de examinar la credibilidad de cada reclamo.

"Creemos que desempeñamos nuestro trabajo como abogadas defensoras y, tal vez de manera más significativa, nuestra responsabilidad como abogadas en estos juicios con un profundo respeto y la deferencia apropiada no solo hacia la gravedad de las acusaciones, sino también hacia el impacto del juicio tanto en estas demandantes como en las mujeres en general", dijeron.

Uber acordó recientemente llegar a un acuerdo en cientos de demandas, incluidas algunas próximas al juicio.

Con otras, sigue peleando, incluso en casos en los que los conductores han sido condenados penalmente.

Una mujer en Texas afirma que Uber fue negligente después de que un conductor la obligó a practicarle sexo oral mientras conducía por la autopista. En un juicio penal, un jurado encontró culpable al conductor y lo sentenció a 11 años de prisión. La condena fue ratificada en una apelación.

El juicio de la demanda de dicha mujer está programado para octubre. Uber se ha referido a la agresión como un "presunto incidente" en los documentos judiciales. Durante una audiencia en junio, un juez les preguntó a los abogados de Uber si la empresa disputaría que la agresión sexual haya ocurrido.

"Ciertamente no sabemos lo suficiente en esta etapa", respondió Geoffrey Wyatt, un socio de Kirkland & Ellis que representa a Uber. "Tener la transcripción de un juicio penal es un buen punto de partida para comprender las acusaciones fácticas del caso", agregó. "Eso es todo. Es solo un comienzo".

Kirsten Noyes colaboró con investigación.

Emily Steel es una periodista de investigación que cubre temas empresariales para The Times. Ha revelado casos de acoso sexual en grandes empresas y recientemente se ha enfocado en la industria de transporte por aplicación.

Kirsten Noyes colaboró con investigación.

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