
NUEVA YORK -- Hein Htet Oo conoce bien la inquisición.
Una simple llamada para ponerse al día con sus papás --que se conocieron cuando tenían veintitantos-- puede convertirse en un interrogatorio rápido e intenso: "Ya casi tienes 30. ¿Por qué no estás saliendo con nadie? ¿Cuándo vamos a tener nietos?".
Para Oo, quien pronto cumplirá 27 años en la ciudad de Nueva York, todo eso lo siente muy lejano. Cuando estaba en la escuela de posgrado, dedicó su tiempo libre a trabajar, desesperado por conseguir dinero para pagar la comida y la vivienda. Gastó 7000 dólares en asistencia legal para una solicitud de asilo tras llegar de Myanmar.
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Todavía sigue buscando estabilidad económica y laboral; es difícil imaginarme poder mantener a alguien más.
"A veces me pregunto: '¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Realmente estoy viviendo mi vida?'", se cuestionó Oo. "Pero salir con alguien, formar una familia esas cosas ni siquiera pueden estar en mi lista con todas las otras cosas que tengo que resolver."
Pregunta a cualquier experto en relaciones y te dirá: los jóvenes están en una recesión romántica. Según una encuesta tras otra, salen en pareja mucho menos de lo que salían sus padres y abuelos cuando tenían entre veinte y treinta y poco años; algo que da lugar a todo tipo de teorías y preocupaciones.
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Para una generación que está comenzando la vida adulta, un simple dilema queda cada vez más claro: es muy difícil adentrarse al mundo de las citas en medio de una economía asfixiante, un mercado laboral estancado y costos cada vez más elevados.
Más de la mitad de los adultos jóvenes solteros, entre 22 y 35 años, dicen que el no tener suficiente dinero es el mayor obstáculo para tener citas, según un proyecto de investigación nacional del Instituto Wheatley de la Universidad Brigham Young y el Instituto de Estudios Familiares.
Esa presión puede sentirse especialmente fuerte en Nueva York. Cuando apenas te alcanza para la renta y la luz, las cenas de 130 dólares, los cócteles de 20 dólares o las entradas de 28 dólares para ver "La Odisea" se acumulan rápidamente.
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"¿Cómo se espera que los neoyorquinos encuentren el amor hoy en día?", le preguntó Jillian Hardeman-Webb, presentadora y productora de la empresa de medios Complex, al alcalde Zohran Mamdani durante una entrevista en video este verano.
"Te acabas de dar cuenta de que la persona con la que sales es muy molesta y ya te gastaste todo ese dineral. Ahora estás en la ruina", expresó.
"Es muy caro vivir en esta ciudad", dijo Mamdani de 34 años, que está casado. "Y es aún más caro amar en esta ciudad".
"Salir con alguien aquí es simplemente horrible"
Nunca ha sido fácil salir con alguien cuando andas corto de dinero.
La economía actual se está convirtiendo en otro punto débil para una generación que ya de por sí está luchando por construir relaciones. Muchos están cansados de deslizar el dedo sin fin en las aplicaciones, frustrados con relaciones sin futuro y aislados por la desconexión social generalizada.
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Las encuestas muestran que no es que los jóvenes no estén interesados en las relaciones. Para algunos, salir menos seguido se ha vuelto uno de los precios que hay que pagar por vivir en una ciudad tan cara.
"Definitivamente quiero casarme y tener hijos", dijo Grace Sakellariou, de 27 años, soltera y nacida en Queens. "Pero se siente tan inalcanzable. Ni siquiera puedo pensar en poder pagar una boda".
Sakellariou y su hermana gemela, que viven juntas en Astoria, han notado que cada vez es más común que los hombres pidan dividir la cuenta, incluso en la segunda o tercera cita. "Es deprimente", dijo. "Creo que el hecho de que todo esté tan caro ha frenado nuestro crecimiento".
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Nueva York parecería ser el lugar ideal para planes económicos, con docenas de museos gratuitos, cientos de espacios verdes y muchos eventos de bajo costo los fines de semana, a los que se llega con solo un pasaje de 3 dólares en el metro que funciona las 24 horas. Últimamente, algunos jóvenes han comenzado a optar por picnics en el parque en lugar de experiencias costosas.
Sin embargo, en las entrevistas, otros describieron sentir una presión enorme por parte de las redes sociales en una ciudad donde viven muchos jóvenes profesionales con salarios de seis cifras. Los influentes de TikTok debaten si las citas para tomar café son señal de poco esfuerzo. En Instagram, un creador advirtió recientemente a sus 1.3 millones de seguidores que no se debería permitir salir en citas a ningún hombre con un ingreso neto inferior a los 100.000 dólares.
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El gasto promedio de una cita para los estadounidenses de la Generación Z es de más de 200 dólares, incluyendo el transporte y la preparación para la cita, según una encuesta de BMO Financial Group.
Brian J. Willoughby, profesor de la Universidad Brigham Young que estudia las relaciones de pareja, dijo que puede resultar difícil para otras generaciones --que antes se conocían a través de redes familiares, espacios religiosos o bares-- entender lo complicado que es el baile de las citas de hoy en día.
"Es como: '¿Cuánto tiempo me pasé deslizando el dedo en la pantalla para encontrar a esta persona? Me preocupa la cena, pero también tengo la suscripción a Hinge de 30 dólares, la ropa y todas estas otras cosas'", comentó.
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Un graduado en ingeniería de software de 24 años, subempleado y residente de Long Island City, admitió en una entrevista que se sentía poco deseable al ganar apenas un poco más del salario mínimo.
Una joven de 18 años de Astoria, que está por comenzar la universidad, se quejó del costo de entablar relaciones incluso siendo adolescente. La entrada para asistir al baile de graduación de su preparatoria pública con su pareja costaba 375 dólares y eso sin contar el vestido.
Una joven de 27 años del Upper East Side contó que hace poco su cita le dijo que se le había olvidado la cartera, pero juró que le devolvería el dinero.
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Nunca volvió a saber nada de él.
"Salir con alguien aquí es simplemente horrible", dijo Shannon O'Neil. "Espantoso".
El impuesto a los solteros
Para algunos adultos jóvenes, se avecina un gran dilema presupuestario: muchos necesitan de manera desesperada una pareja para superar la crisis económica. Sin embargo, les cuesta mucho trabajo hacer frente a la inversión financiera inicial que se requiere para encontrar una.
Tomemos como ejemplo Manhattan, el distrito más caro. Los neoyorquinos que comparten un departamento de una recámara pueden ahorrar más de 25.000 dólares al año en renta al vivir con una pareja, la mayor diferencia en todo el país, según un análisis reciente de StreetEasy basado en las rentas medianas solicitadas.
Si se divide el alquiler, es mucho más fácil saldar la deuda estudiantil; ahorrar para comprar una vivienda o asumir ese gran riesgo profesional: cambiar de trabajo, iniciar un negocio o cursar estudios de posgrado.
Es por eso que Benjamin Goldman, economista especializado en trabajo y economía pública de la Universidad de Cornell, se pregunta: ¿Qué tal si la disminución en las tasas de citas y matrimonios por lo menos ayuda a explicar parte de la angustia económica que están sintiendo tantas personas de entre 20 y 30 años en Nueva York y otras ciudades?
"Es solo un aspecto de todo esto que no se ha discutido lo suficiente", dijo Goldman.
No obstante, la dificultad de esta generación para tener citas va mucho más allá de lo económico.
Los jóvenes a menudo carecen de confianza a la hora de invitar a alguien a salir o a la hora de desarrollar otras habilidades básicas para las relaciones. Muchos coinciden en que salir en pareja se ha vuelto más difícil. En las entrevistas, algunos atribuyeron estas dificultades a marzo de 2020, cuando la vida social en la universidad --donde tal vez se conocieron sus padres-- se vio trastornada por la pandemia del coronavirus.
"Hay muchos problemas que están tanto dentro como fuera del control de nuestra generación", dijo Josh Timmins, un joven de 25 años que planea comenzar la carrera de derecho el próximo año y se está mudando a Brooklyn desde el norte del estado. Ha estado abrumado con el trabajo, ha salido con menos frecuencia porque unas cuantas bebidas pueden costar hasta 40 dólares y siente que las aplicaciones de citas "son un poco frías".
"Es difícil encontrar una conexión auténtica", dijo.
Incluso las personas en relaciones de larga duración sienten la carga del aumento en los precios.
Daniel Rosen, de 27 años, vive en West Harlem con su pareja y gana bien como ingeniero de software; pero salen mucho menos que cuando llegaron de Seattle hace dos años.
La idea de una cuenta de 150 dólares o más por dos platos fuertes, dos bebidas, un aperitivo y la propina acabó siendo "muy cara para justificarla, cuando puedo cocinar en casa".
Hoy en día, dijo, "las citas de noche agradables ya ni siquiera son una vez al mes".
Central Park en Nueva York, 20 de septiembre de 2025. (Hiroko Masuike/The New York Times)
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