
Argentina y el Reino Unido libraron una guerra por las islas Malvinas en 1982. Décadas después, la disputa sigue impregnando los partidos entre Inglaterra y Argentina.
Mientras los jugadores argentinos celebraban su victoria sobre Inglaterra en la semifinal de la Copa Mundial el miércoles, dos de ellos sostuvieron una pancarta hecha a mano en la cancha en Atlanta. "Las Malvinas son argentinas", decía.
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La pancarta mostraba el nombre que se suele usar en español para las islas que en inglés se conocen como Falkland, un territorio británico en el Atlántico Sur que también es reclamado por Argentina. Ambos países libraron una guerra sangrienta por el archipiélago en 1982, en la cual el Reino Unido salió victorioso.
Mostrar la pancarta el miércoles implicaba un riesgo de castigo. La FIFA, el órgano rector del fútbol, no permite banderas ni pancartas políticas. Argentina fue multada después de que sus jugadores sostuvieran una pancarta con el mismo mensaje en 2014.
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Desde entonces, ese conflicto ha pesado sobre casi todos los partidos de fútbol entre Inglaterra y Argentina, y se hace referencia a él en algunos de los cánticos más populares entre los aficionados argentinos.
Esto es lo que hay que saber sobre la guerra de las Malvinas:
Las islas han estado en disputa durante siglos
El archipiélago escasamente poblado, con dos islas principales y cientos más pequeñas, se encuentra a unos 483 kilómetros del territorio continental sudamericano. Desde finales de los años 1500, expediciones inglesas, francesas y españolas se asentaron allí.
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Hubo reclamos enfrentados sobre las islas durante décadas hasta que los británicos establecieron un control efectivo y declararon a las Malvinas territorio de la corona en la década de 1830. La reivindicación Argentina sobre las islas se remonta a su independencia de España en 1806, y nunca ha aceptado la reclamación del Reino Unido.
Alrededor de 3600 personas viven allí, según el censo más reciente. En un referendo de 2013, los residentes de las Malvinas --las cuales son mayoritariamente autónomas-- votaron abrumadoramente para seguir siendo un territorio británico. El gobierno británico argumenta que las personas que viven en la isla deben determinar su estatus, pero Argentina ha sostenido en el pasado que la población fue instalada allí de forma ilegal y no puede decidir el destino del territorio.
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El gobierno británico controla la política exterior y la defensa, y mantiene una presencia militar en las Malvinas, que incluye aviones de combate.
Después de décadas de conversaciones fallidas, Argentina invadió
La disputa entre Argentina e Inglaterra afloró en repetidas ocasiones en el siglo XX. Se llevaron a cabo varias rondas de conversaciones, todas sin resultados concluyentes.
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El 2 de abril de 1982, Argentina envió a varios miles de soldados para tomar el control de las islas. El presidente Ronald Reagan había intentado sin éxito persuadir al líder de la junta militar de Argentina de que cancelara la invasión.
El Reino Unido contraatacó con un importante despliegue militar, que incluía buques de guerra y submarinos, que finalmente obligaron la rendición de las fuerzas argentinas tras 74 días. La guerra dejó más de 900 muertos, en su mayoría soldados argentinos.
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La derrota fue una humillación para la junta militar de Argentina. Con su credibilidad hecha pedazos, su líder, Leopoldo Galtieri, renunció días después de que la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, anunciara la rendición argentina.
La derrota dejó un legado duradero en Argentina
Argentina fue derrotada pero no renunció a las Malvinas. Su reclamo sobre el territorio es parte de la Constitución argentina y se hace referencia frecuente a las Malvinas en expresiones de identidad nacional, especialmente cuando se trata de fútbol.
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La Copa Mundial de 1982 comenzó justo cuando terminó la guerra, con el campeón Argentina enfrentándose a Bélgica. En el estadio, los aficionados de Argentina arrojaron miles de trozos de papel que proclamaban a las Malvinas como argentinas, el mismo mensaje que el de la pancarta en Atlanta el martes.
Cuatro años más tarde, liderada por la superestrella Diego Maradona, Argentina derrotó a Inglaterra en los cuartos de final antes de pasar a ganar la Copa Mundial. La guerra de las Malvinas pesó mucho en el partido y agudizó la hostilidad entre los dos grupos de jugadores y aficionados.
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"Si bien nosotros decíamos, antes del partido, que el fútbol no tenía nada que ver con la guerra de las Malvinas, sabíamos que habían muerto muchos pibes argentinos allá, que los habían matado como a pajaritos", escribió Maradona en su autobiografía. "Y esto era una revancha".
A más de 40 años de la guerra, las menciones sobre las Malvinas resultan inevitables. Los aficionados y jugadores argentinos han hecho referencia al conflicto en sus canciones y cánticos mientras han celebrado victorias en el torneo. Después del triunfo sobre Inglaterra, altos funcionarios del gobierno también se sumaron.
Hubo un mensaje diferente por parte de los líderes de las Malvinas. La casa del gobernador se iluminó de rojo y blanco, los colores de la bandera inglesa, el miércoles.
John Yoon es un reportero del Times radicado en Seúl que cubre noticias de última hora y de actualidad.
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