
Nuevos estudios arrojan luz sobre cómo las pruebas podrían transformar el tratamiento de la enfermedad y la predicción del riesgo a desarrollarla en personas sanas.
Las investigaciones presentadas esta semana en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzhéimer en Londres sugieren que el uso de análisis de sangre para el alzhéimer podría transformar, a la larga, la manera en que se diagnostica la enfermedad e incluso predecir quién podría desarrollarla y cuándo.
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Un estudio presentado el martes demostró que, cuando los médicos de atención primaria tenían acceso a los resultados de los análisis de sangre, su precisión para diagnosticar si los síntomas cognitivos de un paciente eran causados por el alzhéimer mejoraba considerablemente.
Otro estudio, presentado el miércoles y publicado en la revista JAMA, sugirió que los análisis de sangre podrían ayudar a predecir el riesgo de un individuo de desarrollar deterioro cognitivo relacionado con el alzhéimer en un plazo de dos, cinco y 10 años.
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Los hallazgos indican que estas pruebas --las cuales detectan formas de dos proteínas, la amiloide y la tau, que son marcadores biológicos del alzhéimer-- son cada vez más prometedoras para ayudar a que los pacientes sean diagnosticados con más facilidad y para informar a las personas sanas, que no tienen ningún síntoma de deterioro cognitivo, sobre su riesgo futuro.
El objetivo es transformar el alzhéimer en una enfermedad que pueda tratarse en sus etapas más tempranas y, eventualmente, encontrar maneras de retrasar e incluso prevenir sus devastadores problemas de memoria y pensamiento.
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Sin embargo, aunque los expertos están entusiasmados con el potencial de las pruebas, dicen que aún hay dudas sobre cuál es la mejor manera de usarlas, y algunos tienen inquietudes respecto a su precisión.
Ayuda diagnóstica para los médicos de atención primaria
Actualmente hay dos análisis de sangre aprobados en Estados Unidos para ayudar a los médicos a diagnosticar el alzhéimer en personas con problemas cognitivos. Existen diferentes variaciones de las pruebas, pero a la que se ha considerado más precisa se le suele llamar la prueba p-tau217, llamada así por el tipo de tau que mide.
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Debido a que las pruebas son mucho más baratas y fáciles de administrar que un escáner PET o una punción lumbar (los estándares de referencia actuales para diagnosticar el alzhéimer), podrían ayudar a que más personas reciban un diagnóstico y tratamiento.
El estudio presentado el martes en la conferencia de la Asociación de Alzhéimer, que aún no ha sido publicado en una revista revisada por pares, ofreció nuevos datos sobre la precisión de las pruebas cuando se utilizan en un entorno de atención primaria.
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En el estudio, médicos de atención primaria evaluaron a pacientes que presentaban deterioro cognitivo y se les pidió que determinaran si los síntomas de los pacientes eran causados por el alzhéimer, tanto antes como después de recibir los resultados de los análisis de sangre de los pacientes. Posteriormente, los pacientes fueron evaluados por neurólogos y se les realizó un escáner PET o una punción lumbar para confirmar el diagnóstico.
Cuando los médicos de atención primaria tuvieron acceso a los resultados de los análisis de sangre, la precisión de su diagnóstico mejoró del 62 por ciento al 88 por ciento. Los médicos también informaron que cambiarían sus planes de tratamiento --por ejemplo, iniciar o suspender medicamentos, derivar a un paciente a una clínica de la memoria o darle de alta-- en más del 60 por ciento de los casos, basándose en los resultados de los análisis de sangre. La precisión de los análisis de sangre en sí mismos fue de alrededor del 90 por ciento.
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Antes de que existieran las pruebas, los médicos de atención primaria se enfrentaban a "una tarea casi imposible" al tratar de determinar si los síntomas de un paciente eran causados por el alzhéimer mediante el uso de herramientas muy limitadas, dijo Sebastian Palmqvist, profesor asociado de Neurología en la Universidad de Lund en Suecia, quien dirigió la investigación. Ahora tienen "una prueba real que podría ayudarlos a hacer el trabajo".
El beneficio potencial de las pruebas puede ser mayor para las personas que no tienen acceso a una clínica de la memoria especializada.
"No todo el mundo tiene un escáner PET disponible; no todos pueden realizar punciones lumbares en el área rural de Minnesota, en el Estados Unidos rural", dijo Ronald Petersen, profesor de Neurología en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. En esos lugares, añadió, un análisis de sangre es "mucho más viable".
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Palmqvist dijo que cree que, si un médico hace una evaluación exhaustiva además del análisis de sangre, en la mayoría de los casos puede confiar en los resultados para hacer un diagnóstico sin solicitar un escáner PET para confirmarlo.
Pero en la actualidad, otros expertos opinan que los análisis de sangre por sí solos no deberían usarse para diagnosticar a una persona con alzhéimer. En su clínica, Petersen dijo que ve "casos donde hay inconsistencias. El análisis de sangre da positivo y el escáner PET da negativo, o el escáner PET da positivo y el análisis de sangre negativo". Como resultado, él corrobora los resultados del análisis de sangre para hacer un diagnóstico, en particular si va a recomendar que un paciente pruebe uno de los nuevos medicamentos diseñados para tratar el alzhéimer.
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El problema de la inexactitud es especialmente apremiante en los entornos de atención primaria, donde se puede examinar a un amplio espectro de pacientes, lo que podría derivar en tasas de falsos positivos más altas. También pueden presentarse resultados falsos negativos con las pruebas, aunque son menos comunes.
Puede haber varias razones por las que las pruebas podrían arrojar un falso positivo. Una muy notable es que otras afecciones de salud crónicas pueden sesgar los resultados de las pruebas, en particular la enfermedad renal, la cual afecta a cerca de un tercio de los estadounidenses de 65 años o más.
Otros datos presentados en la conferencia, también inéditos en este momento, mostraron niveles similares de precisión de las pruebas en un entorno del mundo real, en los que los resultados falsos positivos ocurrieron con la prueba p-tau217, en específico, cerca del 10 por ciento de las veces. Pero sin la confirmación de un escáner PET o una punción lumbar, eso aún podría resultar en "muchas personas que van por ahí con una prueba positiva y probablemente no todas tengan la enfermedad de Alzhéimer", dijo Michelle Mielke, profesora de Epidemiología y Prevención en la Escuela de Medicina de la Universidad de Wake Forest, quien lideró el trabajo.
Un falso positivo es preocupante, dijo Mielke, porque podría haber otros factores que afecten la cognición de una persona, como medicamentos, alteraciones del sueño o uso de sustancias, que podrían no abordarse si el problema se le atribuye de manera incorrecta al alzhéimer.
Predecir el riesgo de alzhéimer
El estudio presentado y publicado el miércoles reveló que, cuando los análisis de sangre medían niveles más altos de p-tau217, esa lectura predecía una mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo relacionado con el alzhéimer, y que las pruebas podrían calcular esa probabilidad a un plazo de hasta 10 años.
La autora principal, Rachel F. Buckley, profesora asociada de Neurología en el Mass General Brigham y en la Escuela de Medicina de Harvard, dijo que uno de los puntos fuertes del estudio era su capacidad para calcular el riesgo de un individuo. Por ejemplo, dijo, el análisis de sangre podría ayudar a predecir: "Si soy un hombre de 75 años y tengo esta cantidad de p-tau217 en mi plasma sanguíneo, ¿cuál es mi nivel de porcentaje de riesgo de deterioro cognitivo en un lapso de cinco años?".
En la actualidad, los expertos no recomiendan los análisis de sangre para las personas que no tienen deterioro cognitivo, excepto para ayudar a evaluarlos y determinar si son elegibles para participar en ensayos clínicos de posibles terapias para el alzhéimer. Esto se debe en parte a que aún hay dudas sobre la precisión de hacer tales predicciones en personas cognitivamente sanas. Los investigadores y otros expertos añadieron que la predicción del riesgo también debe incluir otros factores, entre ellos la edad, la genética y otras afecciones de salud.
Un punto clave es que todavía no hay opciones de tratamiento disponibles para las personas sin síntomas, dijo Maria Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzhéimer, que ha publicado pautas sobre los análisis de sangre y una lista de verificación diagnóstica para médicos de atención primaria.
Pero, según ella y otras personas, eso podría estar a punto de cambiar. En los próximos seis meses a dos años, los expertos esperan los resultados de dos ensayos clínicos que evalúan si los medicamentos antiamiloides aprobados para pacientes sintomáticos también pueden retrasar o prevenir la aparición de deterioro cognitivo en personas asintomáticas.
"Si en verdad la promesa de estos tratamientos en individuos asintomáticos se convierte en realidad", dijo Carrillo, entonces los análisis de sangre para ayudar a predecir el alzhéimer tendrán una demanda generalizada.
"Si esa hipótesis se confirma en estos ensayos clínicos, entonces eso realmente va a cambiar gran parte de nuestra práctica", dijo Adam Boxer, profesor de Memoria y Envejecimiento en la Universidad de California en San Francisco. "Es posible que necesitemos empezar a examinar a las personas, antes de la aparición de los síntomas, en el entorno de atención primaria para conocer el riesgo de enfermedad de Alzheimer, y si parecen estar en un riesgo muy alto, entonces es posible que queramos intervenir con un medicamento antiamiloide".
El nuevo estudio, que incluyó a casi 2700 adultos mayores cognitivamente sanos de seis grupos de investigación diferentes, predijo que tener niveles muy altos de p-tau217 se asociaría con un riesgo del 38 por ciento de desarrollar deterioro cognitivo en los siguientes cinco años y un riesgo del 78 por ciento en 10 años.
Para las personas con el siguiente nivel más alto de p-tau217, el riesgo fue del 24 por ciento en un periodo de cinco años y del 62 por ciento en 10. Las personas con niveles solo un poco elevados presentaban un riesgo del 15 por ciento a lo largo de cinco años y del 45 por ciento a lo largo de 10. Hubo poca diferencia en el riesgo a dos años para las personas con diversos niveles de p-tau217, el cual varió del uno al cuatro por ciento.
"Este es un estudio importante", dijo Eric Reiman, director ejecutivo emérito del Instituto Banner de Alzhéimer en Phoenix, quien es colíder de uno de los ensayos que prueban medicamentos antiamiloides para personas asintomáticas. Reiman, fundador de una empresa que fabrica un anticuerpo p-tau217 empleado en algunos de los análisis de sangre para el alzhéimer, hizo notar que las pruebas correlacionaron los niveles de tau con las mediciones de las placas amiloides, y que dicha evidencia es lo que "predice el riesgo a corto, mediano y largo plazo de que una persona avance hacia un deterioro cognitivo".
Reisa Sperling, profesora de Neurología en el Mass General Brigham y en la Escuela de Medicina de Harvard y la autora sénior del estudio, dijo que el objetivo era que los análisis de sangre para el alzhéimer fuesen lo bastante buenos para que pudieran usarse de la misma manera que los médicos usan las mediciones de colesterol y de presión arterial para predecir los riesgos cardiovasculares, y las pruebas de azúcar en la sangre para predecir los riesgos de diabetes.
La idea es "detectar la enfermedad antes de los síntomas y proporcionar la mayor cantidad de información sobre lo que sabemos y lo que no sabemos, para que las personas puedan tomar la decisión correcta respecto a buscar tratamiento", dijo Sperling, quien es líder del otro ensayo de medicamentos para el alzhéimer en personas asintomáticas.
"Este es nuestro primer paso para comprender que, en efecto, eso va a ser posible para el alzhéimer", añadió Carrillo. Ella dijo que los nuevos estudios muestran "cómo podría verse el futuro, un futuro que en realidad no está tan lejano".
Pero hasta que haya un tratamiento para prevenir o retrasar la aparición del alzhéimer, los expertos reiteraron que no recomendarían que las personas asintomáticas se sometan a estas pruebas. Aunque algunas personas tal vez deseen conocer la información y sentirse empoderadas haciendo cambios en su estilo de vida, como mejorar su dieta o hacer ejercicio, para otras, la perspectiva de desarrollar alzhéimer podría ser devastadora.
"Puedes imaginar cómo las personas podrían reaccionar a esto de manera diferente", dijo Petersen.
Dana G. Smith es periodista del Times y cubre salud personal, en particular el envejecimiento y la salud cerebral.
Pam Belluck es una reportera especializada en salud y ciencia que cubre una gama de temas, incluyendo salud reproductiva, covid persistente, ciencia del cerebro, trastornos neurológicos, salud mental y genética.
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